
Son los gobiernos nacionales quienes toman las principales decisiones para salir de la crisis, cada uno según el peso que detenta en el concierto internacional. Los países de mayor peso se agrupan en el denominado grupo G-20 (ahora 22) que representan el 80% del PBI y del comercio mundial y dos tercios de la población global. Sobre sus líderes convergen presiones de un sinnúmero de actores con diversos grados de influencia.
Pesa aún fuerte el sector financiero de los países centrales que acumuló enorme poder económico e influencia política en el período que precedió a la crisis. Así, por ejemplo, en 2007 los beneficios del sector financiero en Estados Unidos fueron 85% mayores que para el resto de la industria. Golpeados por la crisis que ayudaron a generar, los grandes grupos financieros conservan gran nivel de influencia ya que, de colapsar, arrastrarían en su caída a muchas otras empresas y familias.
Otros importantes sectores económicos que han sido menos afectados por la crisis como comunicaciones, salud, alimentos, o que tienen un rol estratégico, como la industria de armamentos y de energía, también mantienen una gran capacidad de influir sobre las nuevas políticas globales.
Aunque existen organizaciones que pelean por sus intereses, los ciudadanos comunes son representados por sus gobiernos. Si estos careciesen de representatividad o les diesen la espalda, cientos de millones de personas no tendrían quien defendiese en la mesa de negociaciones sus intereses y necesidades.
Está claro que la nueva arquitectura del sistema económico internacional y las políticas que orientarán su forma de funcionar tendrán el sello de quienes sean los que se sienten a definirlas. Es un hecho que la crisis produjo un cierto deslizamiento de la toma de decisiones desde la esfera económica hacia la política forzando nuevos enfoques y medidas, pero si estos nuevos espacios decisionales no fuesen aprovechados podríamos terminar reproduciendo con cambios sólo cosméticos los procesos que generaron la gran crisis global.
Roberto Sansón Mizrahi
© copyright Opinión Sur, 2009
www.opinionsur.org.ar