Un país para todos

El financiamiento de la política noviembre 3, 2011

Archivado en: Uncategorized — unpaisparatodos @ 3:05 pm

Ha habido múltiples intentos de regular el financiamiento de la política de modo que los grandes aportantes no obtengan privilegios a cambio de contribuciones. Esto es difícil de evitar ya que aun cuando exista financiamiento público para los partidos, el plus que se obtiene de aportantes directos puede representar grandes diferencias operacionales entre un partido y otro. Estas diferencias se expresan con mayor virulencia en tiempos electorales cuando los medios privilegian en su cobertura a quienes tienen afinidades con ellos.

Financiar la política también implica resolver cómo se sostienen los políticos, esto es, quienes nos representan. Cuando son elegidos, sus salarios surgen del presupuesto pero, mientras no ocupan puestos públicos, no está siempre claro cómo se financian. Para algunas tiendas políticas el sector público es valorado como un botín a conquistar, como un sistema para financiar la militancia.

Infinidad de preguntas buscan apropiadas respuestas. ¿Cómo surgen los políticos; cómo emergen en el seno de una suerte de gremio de políticos profesionales; cuántos pueden dedicarse por entero a sus labores políticas y cuántos trabajan en otras actividades para obtener ingresos; cómo corren con ventajas aquellos políticos que pertenecen a familias acaudaladas; cómo conviven con la corrupción y el otorgamiento de prebendas y privilegios; qué grados de libertad e imparcialidad logran tener quienes son subsidiados por aparatos corporativos, mediáticos, sindicales o religiosos?.

Y en ese complejo contexto, ¿cómo se forman los políticos y se logra mejorar la calidad de los representantes? Más aun, ¿en qué términos se mide la calidad política?, ¿como habilidad para gestionar?, ¿como destreza para generar acuerdos?, ¿como capacidad de ganar elecciones?, ¿como ingeniosidad para camuflar intereses? ¿Se desempeñan mejor los políticos profesionales que acumulan experiencias y relaciones? Las castas cerradas que se perpetúan ¿asfixian la renovación y la emergencia de nuevas perspectivas?, ¿empobrecen la diversidad?; ¿acotan las opciones en defensa de sus propios minúsculos intereses?; ¿están más expuestas al sometimiento y al chantaje por delitos o acciones mal habidas?

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Roberto Sansón Mizrahi
© copyright Opinión Sur, 2011
www.opinionsur.org.ar

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