Un país para todos

Opinión Sur anuncia la publicación de su nuevo libro sobre la crisis global. Octubre 8, 2009

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TAPA


AJUSTAR EL RUMBO: Salir de la crisis hacia

un desarrollo sustentable.

Autor Roberto Sansón Mizrahi

¿Porqué estalló la crisis? Si bien gatillada por la debacle financiera ¿qué otros factores convergieron para generarla con tal virulencia y alcance global? ¿Cuál es la dinámica que nos aleja de un crecimiento orgánico sustentable? ¿Cómo evitarla para no reproducir otro ciclo de salida de la crisis, recuperación, expansión y vuelta a otra crisis? ¿En qué consisten las soluciones que se están adoptando; cómo evaluar su pertinencia y probable efectividad; qué incluyen, qué dejan fuera, a quiénes ignoran?

Salir de la crisis hacia un desarrollo sustentable exige superar los profundos desbalances que existen entre países y al interior de cada país. La desigualdad quiebra el crecimiento orgánico, desfasa oferta y demanda, desvía la inversión hacia la especulación financiera, exacerva el consumismo por sobre el consumo responsable, fuerza a acudir a sustitutos como el sobre-endeudamiento en lugar de adoptar soluciones genuinas, genera burbujas financieras que explotan con efectos devastadores, impacta en la política, en los medios y tiende a homogeneizar el pensamiento estratégico.

Hoy toca construir trayectorias donde lo económico, lo social, lo ambiental, lo político, lo psicológico, lo ético, converjan para dar paso a un desarrollo sustentable que logre abatir la desigualdad. Un mejor rumbo y una más efectiva forma sistémica de funcionar no preceden a una justa distribución de oportunidades, nacen con ella.

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Promoción lanzamiento 30 pesos ( 8 dólares ) * más gastos de envío. No se consideran costos de envío para la Ciudad de Buenos Aires.

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* Precio de tapa en librerías $39 pesos.

 

Mezquindad frente a la crisis Septiembre 18, 2009

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monos

En una crisis se pone a prueba no sólo el temple, la resiliencia, la capacidad de cada quien para sobreponerse a la adversidad, sino también nuestros valores, el espíritu gregario y la solidaridad con los demás. Con la crisis hay una mayoría que pierde y una minoría que gana porque puede y sabe aprovechar las circunstancias que la propia crisis genera. Entre los que pierden predominan sectores medios y pobres, aunque no todos sufren por igual. Crece la indigencia, la desnutrición, el hacinamiento, la inseguridad; caen redes de contención, la escolaridad. Aparecen “nuevos pobres”, sectores medios que se deslizan hacia la escasez. Grandes mayorías se sienten ignoradas, castigadas, por una sociedad crispada y atemorizada. Frente a ello, ¿cómo reaccionan los sectores menos afectados por la crisis? Algunos con mezquindad, otros dignamente. Están los que lucran con la crisis a expensas del dolor ajeno; también los que sólo pugnan por su propia salvación pisoteando a quienes haya que pisotear para salir indemne; otros protegen lo suyo pero procuran también ayudar a los más afectados; aún en la crisis trabajan por un desarrollo con justicia. Los que lucran con el dolor ajeno se aprovechan sin remordimiento de la debilidad de los otros para apropiarse de sus activos u obtener mayores resultados. La mezquindad está con ellos y los afectados son tan sólo presas. No cabe en su ánimo ayudar; desde su perspectiva ética, ¿porqué habrían de hacerlo? Hay personas afluentes que en épocas de bonanza desarrollan acciones filantrópicas pero frente a una crisis eliminan sus contribuciones a proyectos sociales o causas justas que pasan a ser su primera variable de ajuste. Expresan así el poco valor que le asignan y la frágil lealtad que profesan a esas causas que en época de abundancia alardeaban de sostener. Lo doloroso es que, a pesar de la crisis, su nivel de vida no cambia drástica sino marginalmente; ajustan sus gastos pero no desaparece su esparcimiento, sus viajes, segundas residencias, membresías, el consumo superfluo.

Roberto Sansón Mizrahi
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G-20: ¿restauración o transformación? Septiembre 17, 2009

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g20

La declaración del G-20 señala que “el único cimiento sólido para una globalización sostenible y una prosperidad creciente es una economía basada en los principios de mercado, en una regulación eficaz y en instituciones globales fuertes”. La crisis demostró que el mercado es un formidable asignador de recursos mientras la dinámica socioeconómica no lleve a la concentración de los ingresos, el ahorro y la inversión, o hacia la destrucción del medio ambiente. Un buen mercado es capaz de resolver muchas cosas pero no aquello que lo sobrecondiciona; esto requiere decisiones políticas, que es lo que tuvo que encarar el G-20.

La definición del rumbo sistémico va más allá de ejercer una regulación eficaz y de establecer instituciones globales fuertes, siendo estos dos factores de suma importancia. Si logramos fijar un buen rumbo sistémico, entonces sí, es imperioso contar con una regulación eficaz y con instituciones globales sólidas de modo de asegurar que ese rumbo sea respetado y que la forma sistémica de funcionar sea efectiva. Si, en cambio, el rumbo sistémico terminase siendo un desarrollo sin justicia y no sustentable, entonces de qué valdrían regulaciones o instituciones fuertes, a menos que las usásemos para custodiar aquel desafortunado rumbo que es justamente el que nos condujo a la crisis.

La declaración del G-20 compromete a sus miembros a “hacer lo necesario para restablecer la confianza, el crecimiento y el empleo, reparar el sistema financiero para restaurar el crédito, reforzar la regulación financiera para reconstruir la confianza …” (destacados nuestros). Los verbos utilizados implican que hubo algo que funcionaba bien y ahora se requiere restablecerlo, repararlo, restaurarlo, reforzarlo, reconstruirlo; no trasunta que necesitamos encarar una transformación de nuestra forma de funcionar superadora de lo que existía. Sin embargo, más adelante se explicita que el esfuerzo tenderá a “construir una recuperación inclusiva, ecológica y sostenible”.

Se percibe así una tensión entre dos perspectivas, una restauradora, otra transformadora. Lo cual no sorprende porque lo nuevo se construye con lo existente, sin arrasar sino transformando instituciones e instrumentos. Es una tensión de resultado incierto ya que la tendencia de lo existente es procurar reproducirse mientras que una transformación exige utilizar lo existente para producir los cambios.

Roberto Sansón Mizrahi
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Salir bien de la crisis Septiembre 16, 2009

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personas

Salir de la crisis hacia un desarrollo sustentable no es un hecho tecnocrático sino un proceso esencialmente social, político… e individual. Es que hay varias formas de salir de una crisis y cada una implica poner en vigencia diferentes relaciones entre personas de una comunidad, de un país, de la aldea global.

Es un hecho que el poder decisional no está distribuído por igual sino que algunos detentan más capacidad que otros para incidir en la toma de decisiones estratégicas. Esas asimetrías se asientan en diferencias económicas y de participación política, en el control de medios de comunicación y en procesos de alienación de conciencias. De ahí que para profundizar nuestras imperfectas democracias haya que abatir la desigualdad y la pobreza, promover la participación política, democratizar la comunicación y encarar la alienación que desvía nuestra voluntad de los objetivos de significación y desarrollo. La direccionalidad social se consagra a nivel político pero se sostiene con actitudes y valores que germinan en la conciencia individual y colectiva.

Toca convencernos que es posible ensayar algo distinto a lo existente, que no hay sociedad inmutable sino que todas evolucionan con las circunstancias de su tiempo, que el pensamiento estratégico es crítico y, más crítica aún, nuestra cotidianeidad que materializa lo que somos y aspiramos.

No vale premiar el egoísmo como si fuera el único motor posible del desarrollo de los pueblos. Por centurias primó el criterio de cuidar sólo el propio ser pero en un mundo globalizado eso puede resultar fatal. Hoy sigue siendo legitimo y plausible el esfuerzo individual que procura su propio bienestar, aunque no afectando sino contribuyendo al bienestar de los demás y a la seguridad del planeta.

El nuevo rumbo exige adoptar un consistente conjunto de políticas macroeconómicas, de prácticas mesoeconómicas y de medidas de apoyo a la base de la pirámide social.  Ese sendero implica conocimiento, coraje, determinación y lleva a fortalecer valores de responsabilidad social y ambiental, sustento en última instancia de una sociedad más promisoria.

Roberto Sansón Mizrahi
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Apoyar al pequeño emprendedor sin crear guetos de pobres Agosto 28, 2009

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Es necesario establecer un efectivo sistema de apoyo para micro, pequeños y medianos emprendedores, reservorio de talento y determinación que puede movilizar a pleno el potencial productivo de una comunidad. Un sistema de apoyo puede acercar lo mejor del conocimiento (no lo residual o de descarte), contactos, moderna ingeniería de negocios, capital inteligente; también valores de solidaridad y responsabilidad para con los demás y con el medio ambiente.

Proponemos un sistema de apoyo con nuevos instrumentos de promoción, incluyendo desarrolladoras de negocios inclusivos, redes de inversores ángeles social y ambientalmente responsables, fondos locales de apoyo a la inversión productiva, acuerdos de asistencia con institutos tecnológicos, escuelas de negocios y consultoras en gestión emprendedora. Este sistema reconoce el protagonismo de los emprendedores a quienes se ofrece respaldo y se focaliza en desarrollar negocios inclusivos.

Son pocos los emprendedores que emergen sin ayuda del pantano de la pobreza y peor de la indigencia. Es enorme el dolor de las familias marginadas del crecimiento y gigantesca la capacidad realizadora desaprovechada. Pero, cuidado, no se plantea establecer guetos de pequeños emprendedores sino integrar personas de diferente extracción, formación, acceso a información y a contactos. Segregar productivamente a los pobres y pequeños no ayuda a transformar su realidad sino tiende a reproducir las condiciones en las que se desenvuelven.

Una forma mas efectiva de superar las circunstancias de escasez y de acceder a mejores oportunidades es asociar a pequeños y micro productores con otros actores que los complementen y potencien, y hacerlo en base a relaciones justas y responsabilidad compartida. He aquí un amplio campo para explorar en el que el sistema de apoyo juega un rol determinante porque con sus recursos y asistencia fija rumbos y propone formas de funcionar. Por cierto que este promisorio campo no está exento de tensiones; son diversos los intereses que confluyen y habrá que saber alinearlos para poder dar paso a emprendimientos verdaderamente inclusivos.

Roberto Sansón Mizrahi
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Capital responsable en la base de la pirámide social Agosto 28, 2009

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Para salir de la crisis en dirección a un desarrollo sustentable es critico generar formación de capital en la base del aparato productivo. Esto no implica reproducir en ese nivel comportamientos social y ambientalmente irresponsables. No se trata de extender hasta el último límite o frontera productiva la injusticia social y la destrucción del medio ambiente. Flaco favor haríamos al desarrollo sustentable lanzando al mercado millones de irresponsables nuevas unidades productivas. El paradigma del productor egoista indiferente a su medio social y ambiental no es el único posible. Fue impuesto por una particular forma de funcionar en la que se privilegió en demasía la búsqueda individual por sobre la del conjunto societal. Hoy se impone preservar la iniciativa y los derechos individuales junto con poner en vigencia obligaciones de responsabilidad para con los demás y con el planeta. Para ello habrá que establecer políticas, regulaciones, actitudes y relaciones entre actores que promuevan la formación de “capital responsable” en la base del aparato productivo. Es posible lograrlo y se conoce como hacerlo utilizando una nueva generación de instituciones de apoyo a pequeños emprendedores.

Al fortalecer el perfil de emprendedor responsable aumenta la valoración social del organizador de la producción que moviliza factores productivos. Un efectivo sistema de apoyo puede facilitarle acceder a más promisorias oportunidades productivas utilizando modernas ingenierías de negocios, al tiempo de asegurar que su accionar impacte positivamente a la economía local. Esto significa compartir resultados económicos y tecnológicos con toda la trama productiva de las pequeñas unidades, trabajadores, proveedores, distribuidores y, en el caso de conformar modernas organizaciones de porte medio sobre la base de integrar pequeña producción hoy dispersa, con quienes se decidan a hacerse parte de ellas. También implica compartir resultados con los gobiernos locales que accederán a recursos fiscales adicionales por la expansión de la base tributaria y con la comunidad educativa que contribuye con su producción científica y tecnológica.

Roberto Sansón Mizrahi
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Salir de la crisis hacia un desarrollo sustentable Agosto 19, 2009

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Es necesario distinguir factores que son modificables en el corto plazo de otros que requieren de más tiempo para poder transformarse o no son modificables. Sabremos así reconocer los límites y restricciones en los que nos movemos pero, al mismo tiempo, la posibilidad de actuar, de ejercer con realismo nuestro libre albedrío y determinación. Nos toca avanzar entre dos riesgosos flancos; de un lado voluntarismo irresponsable, de otro, determinismo paralizante.

¿Cómo entonces desplegar en un contexto de crisis acciones transformadoras que sean capaces de abatir concentración, desigualdad y pobreza y dar paso a un nuevo rumbo sistémico?

Comencemos reconociendo que los esfuerzos para abatir concentración no son acciones marginales que sólo “complementan” las decisiones centrales. No cabría adoptar toda una serie de medidas macroeconómicas e iniciativas mesoeconómicas ignorando el propósito central de transformar el proceso concentrador y luego, como un inefectivo pero mediático saludo a la bandera, proponer un “programa especial” para abatir desigualdad y pobreza. Nada más alejado de lo requerido para materializar un cambio de rumbo.

Es deseable y posible adoptar una estrategia para salir de la crisis que nos acerque a un desarrollo sustentable, ajustado por cierto a las circunstancias de cada pais y de cada comunidad. La estrategia de salida es definida por una compleja, imperfecta y cambiante estructura decisional que involucra múltiples actores con diverso poder e influencia, terminando por desembocar en el nivel político. Un nuevo rumbo y forma de funcionar se expresan en un consistente conjunto de medidas macroeconómicas, de prácticas mesoeconómicas y en el establecimiento de un sistema de apoyo directo a la base de la pirámide social. En el transcurso del esfuerzo por salir de la crisis germinan nuevas ideas que van transformando el cuadro de valores predominantes en una comunidad que es lo que, en definitiva, asegurará sustento y perdurabilidad al nuevo rumbo.

Roberto Sansón Mizrahi
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G-20: piloto automático vs albedrío responsable Agosto 19, 2009

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Cuando vemos las cifras que se destinarán a financiar el desarrollo de países de ingresos medios y bajos y las comparamos con las comprometidas para reactivar a los países centrales (sin mencionar los recursos destinados a las guerras en curso y a la producción de armamentos), las expectativas de un crecimiento capaz de abatir la desigualdad global se esfuman. Es que un crecimiento compartido exige facilitar a los “rezagados” más contundentes medios y recursos de modo de comenzar a cerrar las groseras brechas que nos separan.

El G-20 también planteó “restablecer la demanda global”. Por cierto que es necesario fortalecer la demanda global pero no restablecerla tal cual era antes de la crisis. Porque el perfil que tenía la demanda global era un fiel reflejo de la concentración prevaleciente de los ingresos: consumismo de algunos sectores e indigencia de inmensas mayorías. Hoy debiéramos trabajar para dar paso a un consumo más extendido y responsable que ofrezca nuevas y distintas señales al aparato productivo de modo de transformar su perfil productivo orientándolo hacia aquel enunciado del G-20 de construir entre todos una recuperación inclusiva, ecológica y sustentable.

Una economía social y ambientalmente sustentable es posible; no es tan sólo una utopía orientadora. Existe una gran variedad de políticas, medidas, nuevos instrumentos que pueden adoptarse casi de inmediato “para acelerar la transición hacia una economía ecológica” a la que aspira el G-20. Resta aplicarlas.

Frente a la debacle generada por la crisis se produjo un crítico punto de inflexión al interior del G-20 todos los actores involucrados reconocieron que sin una orientación política la dinámica económica podría descarrilarse aún más. Es decir, no más piloto automático para definir el rumbo y encarar los grandes problemas porque con esa estrategia las dificultades no se resolvieron sino que se agigantaron. El desafío es ahora ejercer con responsabilidad nuestro albedrío considerando la complejidad de la realidad contemporánea y la necesidad de alinear los múltiples intereses que siempre convergen sobre toda situación.

Roberto Sansón Mizrahi
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Viejos y nuevos enfoques para salir de la crisis Agosto 14, 2009

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ideas

Las usinas tradicionales de pensamiento estratégico centran su planteo en el salvataje inmediato del sistema financiero existente. Juegan con la urgencia que la situación en verdad exige pero eluden la necesidad de transformar a fondo la estructura y la forma de funcionar de la intermediación financiera. Plantean “recuperar” la solvencia y credibilidad de las instituciones financieras librándolas de los denominados activos tóxicos, “restablecer” el crédito sin asegurar el acceso de los dos tercios de la población mundial, ni afectar la estructura corporativa, ni eliminar de raíz los paraísos fiscales, ni garantizar un efectivo monitoreo de todos los productos financieros incluídos los hedge funds.

Otra idea fuerza es la de expandir la demanda global en base a recursos fiscales a través de (i) habilitar líneas de crédito fondeadas por el sector público de modo de compensar la menguante inclinación a prestar de las entidades golpeadas por la crisis y (ii) generar actividades a través de ambiciosos planes de obras públicas en infraestructura social y productiva. Como siempre el diablo está en la letra chica y su cola solo puede ser advertida cuando se desagreguen y detallen esas medidas.

Una de las ideas que brilla por su ausencia es el crítico rol que jugó la desigualdad -social y entre países- en generar la crisis. La desigualdad fue resultado de una forma de crecer que desembocó en una acumulación concentrada (y concentradora) de la riqueza, los ingresos, el ahorro y la inversión. Hay otras formas de crecimiento que conducen a una acumulación mucho más balanceada y desconcentrada, promoviendo una mejor distribución de la riqueza, de los ingresos, del ahorro y de la inversión, con importantes efectos sobre lo que se produce, quién produce, cómo se produce, dónde se produce, así como sobre qué, quién, cómo y dónde se consume. La salida de la crisis es una inmejorable oportunidad para cambiar el patrón productivo y el de consumo, orientando en consonancia el desarrollo científico y tecnológico.

Roberto Sansón Mizrahi
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Quiénes toman las decisiones para salir de la crisis Agosto 14, 2009

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g20

Son los gobiernos nacionales quienes toman las principales decisiones para salir de la crisis, cada uno según el peso que detenta en el concierto internacional. Los países de mayor peso se agrupan en el denominado grupo G-20 (ahora 22) que representan el 80% del PBI y del comercio mundial y dos tercios de la población global. Sobre sus líderes convergen presiones de un sinnúmero de actores con diversos grados de influencia.

Pesa aún fuerte el sector financiero de los países centrales que acumuló enorme poder económico e influencia política en el período que precedió a la crisis. Así, por ejemplo, en 2007 los beneficios del sector financiero en Estados Unidos fueron 85% mayores que para el resto de la industria. Golpeados por la crisis que ayudaron a generar, los grandes grupos financieros conservan gran nivel de influencia ya que, de colapsar, arrastrarían en su caída a muchas otras empresas y familias.

Otros importantes sectores económicos que han sido menos afectados por la crisis como comunicaciones, salud, alimentos, o que tienen un rol estratégico, como la industria de armamentos y de energía, también mantienen una gran capacidad de influir sobre las nuevas políticas globales.

Aunque existen organizaciones que pelean por sus intereses, los ciudadanos comunes son representados por sus gobiernos. Si estos careciesen de representatividad o les diesen la espalda, cientos de millones de personas no tendrían quien defendiese en la mesa de negociaciones sus intereses y necesidades.

Está claro que la nueva arquitectura del sistema económico internacional y las políticas que orientarán su forma de funcionar tendrán el sello de quienes sean los que se sienten a definirlas. Es un hecho que la crisis produjo un cierto deslizamiento de la toma de decisiones desde la esfera económica hacia la política forzando nuevos enfoques y medidas, pero si estos nuevos espacios decisionales no fuesen aprovechados podríamos terminar reproduciendo con cambios sólo cosméticos los procesos que generaron la gran crisis global.

Roberto Sansón Mizrahi
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