Un país para todos

Una Cooperación Internacional que sirva a un país para todos. enero 24, 2008

Filed under: Cooperación técnica internacional — unpaisparatodos @ 4:25 pm

Empezemos hablando claro: en los sesenta años desde su creación formal en la Conferencia de Breton Woods1, la cooperación internacional ha hecho de todo menos instigar la creación de “países para todos”.  Por eso, pienso yo, ha sido el fracaso tan rotundo de su gestión, el cual ya nadie discute.  Sólo los países para todos son capaces triunfar, y la cooperación internacional no ha ayudado para eso. 
Primero que nada la cooperación nació al final de los 1940s no para “cooperar” sino para competir por las mentes y corazones de los países que quedaron en medio de la competencia entre los dos superbloques de la época.  El bloque soviético quedó maltrecho tras de la guerra que se peleó dentro de sus fronteras, por lo que su capacidad de “cooperar” no comenzó a manifestare hasta bien entrados los años 50.  Aún en el mejor de los casos nunca pudo competir en volumen abierto con el de la oposición, aunque aparentemente sí competía en el campo llamemos que “encubierto”.  
Mientras, la Europa occidental, igualmente maltrecha por la guerra, fue beneficiaria del paquete de cooperación más grande de la historia, el llamado Plan Marshall para la reconstrucción de Europa.  Habiendo mantenido relativamente intacta su capacidad intelectual y organizacional, la inyección de capital de los EEUU permitió la rápida reconstrucción de la infraestructura y la inversión industrial. Para entonces también esa Europa se convirtió en cooperante. 
Pero ni a un lado ni al otro de la famosa cortina de hierro la intención era crear países “para todos”.  Se trataba de en última instancia de alimentar dentro de los países beneficiarios los estamentos que favorecieran a un bando o al otro de la Guera Fría: el mundo productivo empresial por un lado; el sindical y campesino por el otro.  La libertad como antepuesta a la justicia…. y vice versa..  Huelga decir que la creación de la red de países no alineados trajo una enorme confusión a esa clara segmentación del mundo.  Los moviemientos contrarios en Hungría y Checoslovaquia por un lado y en Cuba por el otro fueron cataclísmicos además, generando fuertes ajustes en los programas de cooperación en las respectivas “esferas de influencia”.  Pero la separación de propósitos quedó clara.
Pero bueno, el muro de Berlín cayó, la guerra fría terminó, las torres gemelas se derrumbaron en un ataque por un mundo que antes era sólo cliente de la cooperación, y China surgió como la segunda economía más grande del mundo.  Es otro planeta.  La cooperación, sin embargo, y aunque tras vaivenes y modificaciones del día, sigue embarcada en desarrollar sectores “líderes”.  Lo que nadie aún promueve es el país incluyente, el país de todos, el país público.2  Yo opino que esto ocurre porque un populus no requiere de cooperación internacional.  Al menos no como se provee usualmente.  Y los proveedores de dicha cooperación, formados ya sea en la práctica o en las escuelas de la vieja guardia se resisten a cambiar.  Nótese que el primer requisito para una cooperación empoderarora es entregar el control del proceso a los beneficiarios.  El segundo es que los cooperantes aparezcan sólo cuando se les requiera, lo cual será en ocasiones contadas.  Porque la ética y los valores de un país para todos sólo pueden ser construidas para cada sociedad por los miembros de cada sociedad, su populus.  A pesar de que hay valores universales de país público, no hay modelos transferibles. 
Claro, seguirá habiendo un papel para la cooperación, pero será un papel distinto.  Ésta podría facilitar acceso a otros casos, como inspiración más que como modelos.  Podría aportar técnicas deliberativas incluyentes como herramientas para el proceso de auto-descubrimiento de cada país posible.  Vale señalar que las culturas políticas de nuestra América  no son ni incluyentes ni deliberativas.  Por la menor excusa recurrimos al caucus cerrado entre aquellos que comparten un círculo de comfort. Finalmente la cooperación podría ofrecerse como “amiga del proceso” y respetuosamente inquirir si están presentes en cada paso todas las voces que debetín estar, quién ha quedado fuera, y por qué.  Pero la cooparación externa tiene que ser mínima y casi invisible.  Porque el país para todos tiene que ser de todos.    Pero no de más nadie.

Ramón E. Daubón  /  5 de enero del 2008

Anuncios
 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s