Un país para todos

Necesitamos voluntarios que puedan traducir del español al inglés y del inglés al español febrero 21, 2008

Filed under: a- Cordinación del blog — unpaisparatodos @ 12:03 pm

El blog Un País para Todos comienza en español pero nos gustaría tener la capacidad de expresarlo en otros idiomas comenzando con inglés. De lograrlo, el blog operaría como otro puente de diálogo entre continentes y se enriquecerían las conversaciones. Estamos operando sin financiamiento alguno aprovechando la modesta capacidad instalada de Opinión Sur (www.opinionsur.org.ar) . Buscamos entonces colaboradores ad honorem que puedan traducir “posteos” (y de ser posible comentarios) del español al inglés y del inglés al español. Otra alternativa sería obtener una contribución financiera que nos permitiera contratar traductores. Muchas gracias.

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Calentando motores

Filed under: a- Cordinación del blog — unpaisparatodos @ 11:25 am

En este mes de febrero hemos invitado a desarrollar conversaciones sobre cómo construir un país para todos. Ninguna de esas conversaciones comienza de cero ya que absolutamente todos los temas han sido abordados por innumerables pensadores, personas con experiencia o simples ciudadanos. Aspiramos que algunas de esas conversaciones, diálogos o debates, encuentren en este blog un espacio donde seguir desarrollándose. Que quien se interese o especialice en cualquier aspecto de la vida de un país (economía, educación, salud, medio ambiente, valores, etc) reflexione sobre cómo desde ese frente de trabajo o estudio se puede contribuir también a construir un país que nos incluya a todos. Hemos comenzado a recibir las primeras ideas que dan inicio a conversaciones sobre temas o aspectos que quienes se acercan a este blog desean abordar. Cada conversación es independiente y que se haya iniciado antes que otras no reflejan prioridad alguna sino el interés de construir de los autores de esos textos. La invitación sigue abierta para abordar cualquiera de las áreas temáticas del blog. Más aún, si alguien quisiera iniciar una conversación en un área aún no contemplada puede con libertad sugerirla. El comienzo de estos diálogos implica un período que estimamos no menor de tres meses para calentar motores. Las intervenciones no necesitan ser largas ni eruditas. Interesan buenas ideas, apreciaciones de lo que viene ocurriendo, sugerencias, propuestas, identificar aquello que ya está realizándose en la dirección de construir un país para todos. Ojala puedan generarse sinergías y facilitar el contacto entre quienes comparten preocupaciones y deseos de aportar, sean sus perspectivas semejantes o diferentes. Ayúdennos a ayudar.   

 

Una cooperación externa que ayude a construir un país para todos febrero 20, 2008

Filed under: Cooperación técnica internacional — unpaisparatodos @ 12:11 pm

A veces la cooperación externa apoya procesos que no son conducentes a un desarrollo social y ambientalmente sustentable, esto es, no ayudan a construir un país para todos; otras veces sí. .  Entre los oferentes de cooperación internacional existen aún unos pocos dinosaurios que creen conocer mejor que nadie las necesidades locales y, además, cómo resolverlas. Su paradigma es “yo tengo el dinero, tú la necesidad, si quieres mi dinero pues acepta mis criterios de cómo asignarlo”. Esta actitud se presenta más encubierta que en otras épocas pero sigue enraizada en un solapado sentimiento de superioridad por disponer de recursos financieros, tecnología moderna, mejor información o contactos. Esto subleva porque hay capacidad en el mundo en desarrollo para diagnosticar sus problemas y elaborar soluciones ajustadas a sus circunstancias.  Debemos admitir que también hay penosos personajes del lado de los receptores de la cooperación internacional, sean aquellos incapaces de identificar lo prioritario y organizar la implementación de buenas iniciativas, o aquellos que se apropian de los recursos externos para su provecho o el de su entorno. Ignorancia, negligencia o codicia atentan contra la construcción de un país para todos. Más allá de estos casos, existen interlocutores honestos y de buena voluntad en ambos lados, capaces de entender las complejidades de las situaciones en las que les toca operar.  Cooperación externa constructiva es aquella donde ambas partes establecen un modo de operar que facilite al esfuerzo local resolver sus  problemas. Problemas definidos por quienes los viven pero considerando experiencias y conocimiento de otros, incluyendo de quienes ofrecen la cooperación externa. La soberbia de cualquiera de las partes atenta contra la excelencia y compromete la viabilidad de una iniciativa colaborativa. Esta claro que si un receptor de cooperación externa no es propietario de la iniciativa, si no cautela como propios los recursos que recibe, tendrá una actitud displicente con la cooperación externa. Un efectivo liderazgo local es sin duda un factor imprescindible para el éxito de los programas apoyados con cooperación externa.   Vale también considerar que no es sencillo determinar qué es en verdad éxitoso y,  por tanto, cualés serían considerados impactos positivos de la cooperación externa. Hay diversas perspectivas para determinar lo exitoso y lo positivo. Sin ir más lejos, quienes estamos propugnando la construcción de un país para todos consideramos exitoso o positiva una cooperación que contribuya a esa construcción pero quienes postulen otras visiones tendrán otras concepciones.  De este modo, tocará a cada liderazgo local identificar entre las diversas fuentes de cooperación externa aquellas más capaces de comprender y acompañar sus propias visiones y propósitos. Un tema no menor es el de la cuantificación de resultados. Cuantificar es muchas veces conveniente porque algunas métricas conforman pruebas irrefutables de lo acontecido. Sin embargo cuando los resultados no son susceptibles de ser cuantificados o resulta muy dificil o impreciso hacerlo, es necesario establecer otras formas para apreciar el impacto de la cooperación externa. Para evaluar este tipo de situaciones se requerirán apreciaciones cualitativas, como sucede cuando la cooperación externa pasa a ser un insumo de complejos, y a veces contradictorios, procesos sociales. En estos casos no vale imponer forzadas cuantificaciones ya que terminarían siendo engañosas o irrelevantes como forma de demonstrar el cumplimiento de los fines perseguidos.  Además está la cuestión de los horizontes temporales (corto, mediano y largo plazo). Esos horizontes van asociados con tiempos de maduración de las acciones que se acometen. Algunos resultados en determinadas iniciativas pueden evidenciarse casi desde un comienzo, y otros en cambio van germinando bajo la superficie y pueden hacer eclosión más allá de los tiempos burocráticos de un proyecto de cooperación externa. Por tanto, no sería apropiado evaluar el impacto a corto plazo de una acción social, económica o ambiental cuya maduración podría evidenciarse en el mediano o largo plazo. En muchísimos casos es imprescindible conocer el pasado de una comunidad, la historia de su desarrollo, para poder medir con propiedad los resultados. Porque no todo son equipamientos, infraestructuras, niveles de consumo. Hay resultados estrechamente ligados al desarrollo de las personas y sus organizaciones, a la capacidad de sostener iniciativas, a la evolución de valores y actitudes. Son procesos importantes en los que no es fácil determinar la profundidad y naturaleza de los cambios, el verdadero alcance de las transformaciones, si no se conociese plenamente el punto de partida del programa o proyecto y, más aún, la historia, los procesos que precedieron el punto de partida.    Pienso que una cooperación externa que acompañe la construcción de un país para todos debiera aportar información, contactos, conocimientos y financiamiento para desarrollar la base de la pirámide social. Y esto hacerlo no directamente sino generando capacidad instalada local que fortalezca el liderazgo autóctono. En un sentido el proceso de decidir la asignación de cooperación externa tiene algunas semejanzas con cómo se decide una inversión: se evalúa el mérito de un proyecto pero se invierte en quienes lo conducen. Porque son muchos los imprevistos y más aún los ajustes de dirección que será necesario hacer durante toda la vida del “proyecto”. Su formulación inicial involucra en general a una diversidad de fuerzas sociales y sirve tan sólo para constatar el punto de partida y marcar la direccionalidad deseada; también como guía para orientar las primeras acciones. Luego, la dinámica de interacciones entre personas, grupos y organizaciones irá cuajando una trayectoria cada vez más novedosa que muy posiblemente se alejará con el tiempo de las circunstancias iniciales y no se orientará linealmente a las metas perseguidas.    Finalmente me atrevo a decir que una cooperación externa que quiera acompañar la construcción de un país para todos deberá respetar plenamente a quienes la solicitan para ser respetada; escuchar bien al liderazgo local para ser a su vez escuchada. Si está bien concebida, la cooperación externa se constituirá en un insumo importante y hasta quizás estratégico para catalizar o robustecer el proceso de construcción. Puede incluso ayudar a iniciarlo y en algunos casos aún a inspirarlo, pero en ningún caso puede aspirar a sostenerlo por sí misma.  

Roberto Sansón Mizrahi

Moderador 

 

¿Emprendedorismo para todos? febrero 8, 2008

Filed under: Emprendedorismo para todos — Eduardo Remolins @ 7:23 pm

Hace poco escribí una columna sobre un programa de emprendedorismo en los EEUU. El tema no tendría nada de particular sino fuera que este programa se desarrolla dentro de las cárceles americanas y sus alumnos son los internos. Más llamativo aún: PEP (así se llama el programa) cuenta con el apoyo de universidades de la talla de Harvard y Stanford y cuenta con el trabajo voluntario de más de 800 altos ejecutivos de corporaciones estadounidenses que trabajan codo a codo con los convictos en un esfuerzo creativo por facilitar su reinserción social y económica al finalizar sus condenas.

Ahora bien, lo que para los fanáticos del emprendedorismo, como yo, es una noticia que entusiasma, para otras personas es lisa y llanamente una exageración. Alguien me dijo a raiz de esa columna: “¿Es que el emprendedorismo se puede aplicar ahora para resolver todos los males?” La pregunta es válida: “sirve la promoción del emprendedorismo para mejorar el sistema penitenciario? ¿Se puede aplicar a todo el emprendedorismo?

Puesto de ese modo, la respuesta es un casi seguro NO. Ningún remedio tiene un espectro tan amplio.

Sin embargo, sospecho que no es la promoción indiscriminada del emprendedorismo, la que exacerba las posiciones y levanta barreras de protección y escepticismo en muchas personas, sino su propia naturaleza (la actividad empresarial) . En otras palabras: el emprendedorismo pese a su apariencia inocua, genera en las personas tanto entusiastas adhesiones como íntimos rechazos.

Recuerdo que hace unos cinco años los directivos de una de la fundaciones americanas de promoción del emprendedorismo me comentaba las barreras y dificultades que habían tenido para desarrollar sus programas de educación emprendedora en colegios públicos de Argentina. Muchos de los padres de los alumnos, y algunos profesores y directivos también, se resistían a permitir las actividades de la fundación alegando que no querían que sus hijos aprendieran a ser empresarios, habida cuenta de que los empresarios desarrollaban actividades inmorales o no éticas, en su opinión.

Lo curioso es que en los colegios privados (cuyos alumnos en su mayoría provienen de segmentos sociales mas acomodados) estos programas de la fundación se promovían entusiastamente, de acuerdo al mismo criterio pero distinta valoración: “quiero que den los programas para que les enseñen a mis hijos como ser empresarios”.

La paradoja de la historia: aprendían más y recibían más herramientas quienes quizás menos lo necesitaban.

La historia viene a cuento para ilustrar que no todo el mundo abraza la idea de la necesidad de promover a los emprendedores del mismo modo. Ni todos entienden por “emprendedor” lo mismo. Para algunos “emprendedor” es aceptable, pero “empresario” no. Para algunos “lo pequeño es bello” y aceptan la actividad empresaria, mientras el negocio no crezca demasiado. Para otros ninguna actividad empresaria es buena, se animen a decirlo en público o no.

Uno de los efectos que tuvo la caída del Muro de Berlín (de tantos que se le atribuyen) es que no es tan sencillo oponerse a la economía de mercado. Es cierto que se abrió un debate interesante sobre las múltiples formas, matices y modelos que puede admitir el capitalismo. Pero no es menos cierto que para algunas personas la cuestión está fuera de discusión: ningún proceso económico que genere ganancia es bueno. Sólo que no es tan sencillo sostener esta idea públicamente, entonces se transforma en un casi-prejuicio, a medias visible cuando se plantea, por ejemplo, el tema del emprendedorismo.

Esto es lo que hace al tópico algo controversial, cuando uno escarba un poco bajo la superficie.

Siempre me ha parecido que el debate de fondo es sobre la legitimidad moral de la actividad empresaria, porque es sobre esa base conceptual y cultural que se puede trabajar luego con instrumentos, programas, promoción, etc.

Si la tensión subyacente sobre el emprededorismo no se resuelve, vamos a encontrar trabas y frenos culturales, especialmente en América Latina, que hacen que la ayuda, la información y las herramientas las sigan recibiendo en mayor medida quienes menos las necesitan.

¿Sirve el emprendedorismo para mejorar la vida de las personas que salen de la cárcel? Probablemente, al menos en el caso americano sirvió. Pero ¿estamos preparados para aceptar este tipo de programas en un rango amplio de ámbitos y sectores sociales? En el fondo ¿estamos de acuerdo en que los reciban nuestro hijos? ¿Creemos que son útiles para todos o sólo para una elite que luego utiliza esos conocimientos para sacar ventajas?

Si no estamos convencidos que es legítima la actividad empresaria(no sólo tolerable, no sólo inevitable, sino SOCIALMENTE POSITIVA) entonces no tiene sentido discutir qué herramientas vamos a usar.

Este blog habla de cómo crear un país para todos. En mi opinión la creación de valor económico es algo tan intrínsecamente humano como la creación artística. Desde ese punto de vista es que creo que debería haber un capítulo de Emprendedorismo para Todos. Pero no todos van a estar de acuerdo con este punto de vista.

¿Valdrá la pena agregar este capítulo?

por Eduardo Remolins 

 

Primeras tres conversaciones iniciadas febrero 7, 2008

Filed under: a- Cordinación del blog — unpaisparatodos @ 6:25 pm
Si bien algunos posteos comenzaron a llegar durante enero del 2008, es en este mes de febrero que decidimos lanzar formalmente este blog. Las categorías planteadas pueden cobijar un gran número de conversaciones en practicamente todos los temas y dimensiones de un proceso que nos acerque a construir un país para todos. Quienquiera iniciar una conversación está bienvenido a hacerlo. Por ahora son tres las conversaciones iniciadas, todas ellas encuadradas en el área temática Economía para Todos. Una es sobre cómo encarar la desigualdad que prima en nuestros países del Sur (y que también pesa fuerte en los afluentes países del Norte). La segunda conversación se refiere a cómo debiera ser una cooperación técnica internacional que acompañe la construcción de un país todos. Una tercera conversación versa sobre la polémica abierta entre producción agraria para alimentos y/o biocombustibles.
Son tres conversaciones de altísimo interés que pueden desarrollarse en simultáneo. Como se señaló, nada impide iniciar nuevas conversaciones.
Cordial saludo,
 

¿Son los biocombustibles responsables por el aumento del precio de los alimentos?

Filed under: Alimentos y Biocombustibles — unpaisparatodos @ 5:24 pm

El aumento del precio de los alimentos suele afectar en mayor medida a los países pobres que a los ricos. En los ricos la proporción del gasto en alimentos sobre el total del gasto familiar es del 10% mientras que en los países mas pobres alcanza el 60%. Este porcentaje esconde diferencias dentro de cada país ya que la población indigente gasta en alimentos casi la totalidad de sus magros ingresos y aún así son millones de seres humanos los que mueren cada año por falta de comida.

Por su incidencia en los aumentos de precios y su repercusión en el medio ambiente se han acentuado las críticas al uso de cultivos alimenticios para producir biocombustibles. La incidencia en los precios de alimentos de estos productos energéticos es muy importante aunque creo que esta importancia ha sido exagerada por las siguientes razones:

  1. En las grandes economías emergentes, como China, India, Brasil y México, el creciente consumo de alimentos va de la mano con su desarrollo económico y éste es uno de los principales factores que sostienen la firme demanda mundial por alimentos (confiemos no retornar por esto a un neo-maltusianismo corregido);

  2. Los factores climáticos adversos como sequías e inundaciones han afectado la producción de alimentos de importantes oferentes en el mercado mundial;

  3. La caída en los mercados accionarios mundiales junto a la devaluación del dólar han generado un movimiento especulativo con corrientes de inversión que se dirigen a los commodities como, por ejemplo, el oro pero también a los productos básicos agrícolas;

  4. La estigmatización de los biocombustibles (sostener por ejemplo que “se sacrifican 2 mil millones de pobres para alimentar los estanques de 800 millones de autos”) puede perjudicar a países en desarrollo (entre los cuales Brasil es un ejemplo emblemático), quienes perderían la oportunidad de posicionarse en un mercado que ya promete hasta una cuarta generación de biocombustibles involucrando productos no alimenticios, transgénicos y celulósicos. Esta visión afectaría también posibilidades de superar situaciones de pobreza en zonas rurales en donde a nivel de municipios puede generarse bionergía en proyectos cerrados como el que actualmente está evaluando FAO para la ciudad de Talca en Chile.

Por estas y otras razones creo que, aún sin que hubiese mediado la creciente demanda por biocombustibles, el precio de los alimentos igual hubiera subido como lo ha hecho el petróleo, el oro y la plata entre otros productos básicos o commodities.

Estas ideas pueden contrariar algunas opiniones con fuerte resonancia mediática particularmente en momentos en que los precios del maíz se han incrementado 30% el último mes, arrastrando también a la soja cuyo precio parece no tener techo y a otros productos agrícolas como el trigo. Pero es necesario señalar que estas subas tan alarmantes se dan en un contexto de 100 años de baja de los precios de los alimentos y favorecen a muchos países en desarrollo que son productores de materias primas.

Resulta también necesario distinguir entre cultivos energéticos como la caña de azúcar en Brasil, país que tiene una frontera agrícola de decenas de millones de hectáreas de tierras no cultivadas y cuyo precio no ha subido, y el caso por ejemplo del maíz subsidiado en EEUU. Igualmente, el creciente precio de los alimentos como los oleaginosos están tornando más rentable la producción de aceites comestibles que la de biodiesel, cuyo costo no puede absorber en ausencia de subvenciones un precio creciente de su materia prima. Otro aspecto a remarcar es que pareciera que el boom del etanol, principalmente en EEUU, parece estar llegando a una meseta y que surgen ya voces contrarias a la apertura de nuevas plantas procesadoras por falta de infraestructura de transporte entre otros cuellos de botella (eso a pesar que gracias a los subsidios, el precio del biodiesel americano es la mitad del proveniente de energía fósil).

Considero que la humanidad enfrenta desafíos enormes como el cambio climático con el calentamiento global; la destrucción de los bosques y las reservas pesqueras; la incapacidad para vencer el flagelo del hambre en el mundo, entre otros temas y que condenar a priori a los productos bioenergéticos no es razonable. Reconozco eso si que es éste un tema sobre el que aún no se ha dicho la última palabra y que queda mucho por explorar y evaluar. De ahí que FAO ejerza cautela sobre el tema de los biocombustibles hasta que en junio de 2008 se analicen en una reunión de alto nivel los resultados de investigaciones en curso.

Como conclusión personal creo que con el paso del tiempo el aumento de la oferta agropecuaria (incluyendo a futuro nuevas materias primas como algas); el mejoramiento de las condiciones climáticas adversas; y la oferta y la demanda en su sentido amplio, irán moviendo el péndulo hacia un punto de equilibrio el cual espero no implique volver los precios agrícolas a su baja crónica del último siglo. Asimismo, la intervención del gobierno con políticas de Estado como las que tiene Brasil, permitirán orientar estos precios mayores hacia los pequeños productores rurales y no solo para las grandes empresas que también debieran cumplir un rol solidario en este proceso.

José Luis Cordeu *
Febrero de 2008
* Oficina Regional de FAO para América Latina y el Caribe