Un país para todos

Liderar en el vértigo de la aceleración contemporánea octubre 14, 2008

Filed under: Crisis Internacional — unpaisparatodos @ 1:44 pm

Como resultado de una combinación de fuerzas sociales, tecnólogicas y ambientales, el mundo encara una fase de vertiginosa aceleración que desborda los umbrales de contención hasta hoy conocidos. La velocidad de los cambios hace difícil gestionar los complejos procesos económicos, lo cual deja a los países expuestos a duros episodios de descontrol sistémico con muy serias consecuencias destructivas. ¿Qué cambios sería necesario encarar?

Como resultado de una combinación de fuerzas sociales, tecnólogicas y ambientales, el mundo encara una fase de vertiginosa aceleración que desborda los umbrales de contención hasta hoy conocidos. La velocidad de los cambios1 hace difícil gestionar los complejos procesos económicos, lo cual deja a los países expuestos a duros episodios de descontrol sistémico con muy serias consecuencias destructivas.

Esto exige encarar drásticos cambios en la forma de funcionar, entre otros los siguientes:

(i)En períodos de aceleración es necesario más que nunca focalizarse en el rumbo sistémico, ya que podemos llegar mucho más rápido hacia donde nos estamos dirigiendo apilando efectos deseados y no deseados, estos últimos con posibilidad de ser vertiginosamente traumáticos; el imperativo es asegurar direccionalidad ya que no es potencia lo que falta. Rumbo implica explicitar el tipo de sistema que se desea, los resultados que se persiguen y esperan, cómo se los obtiene incluyendo su impacto ambiental y su distribución entre países y sectores sociales.

(ii)Para evitar y no sólo mitigar episodios de descontrol sistémico se impone establecer más efectivos mecanismos de regulación de procesos, aspecto crítico pero también controversial porque es difícil determinar con precisión la dosis justa de intervención: poca regulación posibilita desenfreno y mucha puede asfixiar voluntades;

(iii)Será también necesario diseñar alertas tempranas para detectar desvíos o efectos no deseados; las clásicas alarmas que perciben la eclosión de un hecho tan sólo cuando se produce no son suficientes porque en contextos de aceleración no permiten reaccionar a tiempo y actuar en consecuencia; necesitamos alarmas que se disparen cuando se comience a vislumbrar los que serán veloces acontecimientos.

(iv)Al no ser la aceleración contemporánea un fenómeno uniforme ni universal termina agravando los procesos de diferenciación; genera más rapidamente ganadores y perdedores entre países y al interior de los países. En las presentes circunstancias sistémicas pueden emergen nuevos beneficiados pero en general son muchos más los perjudicados que engrosan las rezagadas mayorías y agudizan la conflictitividad social e internacional; con ello se afecta dramáticamente la convivencia, la seguridad y la misma gobernabilidad democrática. La aceleración impone adoptar como una dimensión crítica del nuevo rumbo estrategias comprehensivas que eviten reproducir, y mucho menos agravar, la desigualdad.

(v)La aceleración contemporánea lleva a tomar decisiones en base a información generada sobre la marcha. Captamos más o menos bien lo conocido mientras que lo nuevo erupciona desafiando nuestra comprensión. Súbitos cambios de circunstancias acortan los tiempos de reflexión y exigen veloces pronunciamientos aumentando la posibilidad de errar, de actuar a destiempo, de no percibir la complejidad de procesos novedosos. Necesitamos proveernos de nuevos marcos de análisis, enfoques diversos y libres de fundamentalismos ideológicos, abiertos a captar los nuevos fenómenos, a anticipar sus consecuencias y proponer una más diversa gama de soluciones ajustadas a las muy diferentes situaciones locales.

Liderar en estas condiciones requiere comprender a cabalidad estos y otros aspectos críticos de las nuevas circunstancias; saber ajustarse a la velocidad y a la complejidad contemporánea; contar con equipos calificados y fogueados en encarar situaciones imprevistas; pilotos de temple que sepan conducir en el vértigo de la aceleración y reaccionar agilmente sin perder la brújula ética que permite conservar el rumbo acordado más allá de las maniobras de coyuntura.

Queda aún por ver si es posible aminorar la aceleración contemporánea. Tal vez al ajustar el rumbo sistémico la velocidad pueda ceder algún mayor espacio a la calidad de vida; velocidades crecientes dejan su huella en personas y organizaciones. La aceleración debiera llevarnos a cuidar mejor la preciada humanidad; no cabe sacrificar el medio ambiente, la justicia social, el desarrollo espiritual. Necesitamos apropiados espacios para reencontrarnos con nuestros ritmos y capacidades, con la reflexión creativa, con la contemplación; para desengancharnos del constante vértigo de la aceleración. Amaneceres, atardeceres, afectos, relaciones, enigmas deslumbran más allá de carreras y de afanes.

Si resistir la velocidad y la aceleración contemporáneas fuese una suerte de misión imposible, lo que estaría en juego sería ver cómo podemos canalizarlas con nuevas estrategias en provecho del conjunto social, preservando el medio ambiente y posibilitando el pleno despliegue de nuestra esencia humana, estrechamente ligada a la inacabable búsqueda por agregar significación y justicia a nuestras vidas.

Roberto Sansón Mizrahi


Nota: (1) Un rápido pantallazo de la aceleración con que va cambiando el contexto contemporaneo puede verse en el siguiente video. Agradezco a Marcelo De Santis la inspiración para redactar este artículo

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