Un país para todos

Desigualdad, cohesión social y gobernabilidad noviembre 29, 2010

Filed under: Uncategorized — unpaisparatodos @ 6:02 pm

La desigualdad implica que los esfuerzos, las cargas y los resultados no se distribuyen por igual al interior de una sociedad. Hay grupos o sectores que, a pesar de concentrar una alta proporción de los resultados de la actividad económica, no asumen su cuota de responsabilidad desplazando hacia otros los costos que les corresponden asumir. Esto no se hace abiertamente sino a través de sutiles mecanismos más difíciles de percibir por el ciudadano de a pie; como ser, vía alteración en su favor de precios relativos por la posición dominante que ciertos actores detentan en el mercado o porque sus productos flotan mejor que otros con la inflación; vía asignación regresiva del gasto público; vía mayor acceso al crédito institucional; vía sistema impositivo regresivo; vía accediendo a una mejor salud y educación; vía discrecionalidad en la obtención de contratos de obra pública; vía pagando menos impuestos que los que corresponden a través de subfacturar exportaciones o sobrefacturar importaciones a sus empresas vinculadas situadas en el exterior; vía disponer de información privilegiada para aprovechar oportunidades económicas por su cercanía o pertenencia a redes sociales influyentes y los contactos que de allí se derivan.

Esta situación de desigualdad social genera privilegios y postergaciones, niveles de vida diametralmente diferentes en el seno de una misma sociedad y, con ello, resentimientos y recelos. Al intentar aminorar las diferencias y no conseguirlo por la resistencia de quienes no están dispuestos a resignar excedentes, se agudizan las pugnas entre grupos e individuos afectando la cohesión social, lo que hace más difícil lograr acuerdos de cooperación entre sectores. Es que no se puede convocar a compartir esfuerzos sin asegurar que los resultados serán distribuidos con justicia. Al primar la desigualdad se generan condiciones de inseguridad e inestabilidad social aún en países y localidades afluentes. Ocurre que no sólo indigna la pobreza y la indigencia sino también las irritantes diferencias de niveles de vida y de acceso a los bienes y servicios ofrecidos en las sociedades contemporáneas.

Roberto Sansón Mizrahi
© copyright Opinión Sur 2010
www.opinionsur.org.ar

 

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