Un país para todos

La estafa sistémica septiembre 26, 2011

Filed under: Uncategorized — unpaisparatodos @ 5:19 pm

El inicio de la crisis suscitó una reacción en cadena cuando quedó en evidencia que la fenomenal brecha de ingresos surgida del proceso de concentración sólo se cubría con financiamiento: seguía aumentando el desfase entre la tasa de crecimiento de la oferta productiva y la tasa de crecimiento de los ingresos genuinos. Para cerrar la brecha sin alterar la concentración el sistema económico acudía a más y más financiamiento: un esquema piramidal semejante al que llevó a prisión a connotados estafadores aunque, por su envergadura sistémica, involucró cifras infinitamente superiores. Es inevitable reflexionar sobre el hecho que una estafa cometida por un individuo sea penada como corresponde y, en cambio, la estafa estructurada como política económica con efectos aun más devastadores reciba muy distinto tratamiento.

La reacción en cadena expuso la fragilidad de una forma de funcionar concentradora que conlleva una inherente inestabilidad sistémica. Se inició con las hipotecas subprime y las tarjetas de crédito; luego arrastró al resto de los Estados Unidos y se proyectó sobre los países europeos. Fue catastrófico alejarse de un crecimiento orgánico y querer sostener indefinidamente el sobre endeudamiento.

Mayor fue el impacto cuando quedó en descubierto que el sobre endeudamiento no sólo involucraba a familias, unidades productivas y entidades financieras sino también a los propios países soberanos que habían utilizado una fórmula semejante para sostener su forma de funcionar sin alterar la concentración que minaba su base de sustento.

La tragedia se agiganta cuando las fuerzas responsables del proceso concentrador logran imponer duros ajustes restauradores. En lugar de transformar la concentración y sentar las bases para un desarrollo sustentable, procuran retornar a la situación de precrisis. La visión hegemónica centra la acción en abatir la brecha fiscal sin afectar las causas que la generaron. Los ingresos genuinos se mantienen deprimidos agravando el rezago de demanda y reforzando la dinámica concentradora. La historia enseña que pierden las mayorías en las crisis y que hay minorías que lucran con la desgracia de los muchos y emergen fortalecidas de las situaciones huracanadas.

Roberto Sansón Mizrahi
© copyright Opinión Sur, 2011
http://www.opinionsur.org.ar

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