Un país para todos

Someter colonizando las mentes por Roberto Mizrahi julio 2, 2016

Filed under: Uncategorized — unpaisparatodos @ 12:55 pm

Pequeñas pero poderosas minorías logran imponer sus privilegios sobre grandes mayorías poblacionales a través de establecer una diversidad de mecanismos de sometimiento. Todos esos mecanismos derivan del poder económico y político que han acumulado a través del tiempo. Ese poder es preservado por un orden legal y económico que asegura su reproducción.

En regímenes autocráticos, el poder concentrado en pocas manos cuenta con mecanismos represivos para encarar cualquier intento transformador. Esto incluye fuerzas de seguridad férreamente controladas, confinación o eliminación de opositores reales o eventuales, máxima concentración económica en unas pocas familias que conforman la clase dominante, un fundamentalismo ideológico que justifica y enaltece la dominación autocrática.

En regímenes democráticos, el poder concentrado reserva la fuerza represiva para situaciones donde se desbordan las iniciativas que amenazan sus privilegios. Para evitar llegar a esas situaciones cuenta con una amplia variedad de mecanismos de sometimiento que son utilizados en diferentes combinaciones y proporciones de acuerdo a las circunstancias en que se desenvuelven. Esto incluye mecanismos económicos de apropiación de valor que les permite seguir acumulando riqueza y con ella cooptar o comprar complicidades; mecanismos de manipulación de la opinión pública y sus expectativas que les permite condicionar la marcha política y económica, imponer agendas, valores y actitudes afines a sus intereses y obtener por vía electoral significativos respaldos políticos; mecanismos de configuración institucional que les permite contar con un orden jurídico y una Justicia (buena parte de jueces y fiscales) que les favorece y permite bloquear o trabar intentos transformadores; mecanismos de desestabilización o destitución de gobiernos de base popular que ponen un freno al avance de fuerzas políticas que amenazan afectar sus privilegios. La combinación de estos mecanismos produce tremendos efectos que desvirtúan la esencia de una democracia y generan como resultado un fenómeno cada vez más extendido: las democracias capturadas.

La colonización de las mentes es una dimensión que está presente en todos los mecanismos de sometimiento. Ella impone en las mentes una forma de pensar y de percibir la realidad que favorece los intereses hegemónicos en detrimento del bienestar general y de los propios intereses de los colonizados. Para lograrlo es necesario controlar los procedimientos e instrumentos por los cuales se conforma la opinión pública y se imponen valores, actitudes y agendas. Esto implica alinear en favor del poder concentrado a los actores con mayor capacidad de generar información e interpretación de ciertas dimensiones de la realidad, presentadas como las más significativas en detrimento de otras dimensiones, perspectivas e interpretaciones.

Estos actores incluyen medios masivos de comunicación (periódicos, canales de televisión, radios, sitios de internet, revistas) que suelen estar muy concentrados; la industria cultural (casas editoras, productoras cultuales y de esparcimiento, museos y galerías, eventos musicales y deportivos, turismo) también con cierto grado de concentración aunque la creatividad y el albedrío encuentran formas de filtrarse a través de las alambradas; el sistema educativo formal (universidades, enseñanza secundaria y primaria) con comunes denominadores pero también con sesgos significativos en contenidos y métodos educativos entre establecimientos públicos y privados; centros (think tanks) de pensamiento estratégico que actúan como usinas generadoras o difusoras de ideologías y propuestas con grandes diferencias de equipamientos y financiamiento a favor de aquellas afines al poder concentrado a quien sirven de sustento.

Cerrojo formativo y comunicacional

El poder concentrado dispone así de dos poderosas plataformas para procurar colonizar mentes: una formativa y otra comunicacional. Ese poder formativo y comunicacional les permite imponer sus perspectivas e interpretaciones que son presentadas como verdades únicas y creíbles. Repiten mil veces en cientos de fuentes sus mensajes hasta consagrarlos por encima de muchísimas otras voces que no logran ser escuchadas con la misma amplitud y permanencia.

Pueden citarse infinidad de ejemplos de sesgos formativos y comunicacionales que agobian a nuestras sociedades. Uno de gran actualidad es la forma como es conceptuada, explicada y denunciada la corrupción.

Las plataformas formativas y comunicacionales afines al poder concentrado ponen el foco del fenómeno de la corrupción en el accionar de políticos y funcionarios. Ellos lucran ilegalmente con la administración de los recursos públicos que les son confiados en conjunto con ciertos empresarios que coimean para obtener jugosos contratos de obras y servicios públicos. Esto ocurre y ha ocurrido con gobiernos de todo signo político en prácticamente todos los países del mundo (centrales o periféricos, afluentes o en situaciones de grave pobreza).

Un primer sesgo se da a nivel de lo que se denuncia como corrupción. Se marca la corrupción vinculada con las contrataciones públicas y se ignora, disimula o se ofrece poca cobertura de los grandes hechos de corrupción por miles de millones de dólares cometidos por grandes bancos y corporaciones (internacionales y nacionales). Lo que unos y otros realizan es condenable pero el impacto sobre los pueblos de esos diferentes actos de corrupción es groseramente desigual. Las estimaciones que existen sobre recursos escondidos en guaridas/paraísos fiscales muestran que un 3% de esos recursos provienen de la corrupción vinculada a la política mientras que un 66% pertenece a grandes actores económicos que fugan capitales y evaden impuestos en los países donde sus ingresos se generaron.

Un segundo sesgo se refiere al diferente tratamiento informativo con que se cubre la corrupción –cierta o inventada- de funcionarios de gobiernos de base popular frente a la corrupción tanto de gobiernos neoliberales cuyas principales figuras han ocultado sociedades y cuentas off shore no declaradas, como la que practican y fueran descubiertas por parte de grandes entidades financieras (como se reseña en los artículos Nos han robado hasta la primavera y Codicia financiera: impunidad asegurada y ninguneo de las víctimas)

Lo que se oculta suele ser de mucha mayor envergadura y trascendencia que lo que las plataformas formativas y comunicacionales afines al poder concentrado escogen como problemas prioritarios. Es un cerrojo formativo y comunicacional que sirve a ciertos intereses y bloquea o confunde el esclarecimiento social e individual necesario para avanzar hacia la cabal comprensión de lo que sucede y porqué sucede, crítico sustento de democracias plenas no capturadas.

Otros ejemplos pueden encontrarse en la orientación que predomina en las Escuelas de Negocios más reconocidas que forman graduados para administrar entidades económicas guiadas por el afán del máximo lucro sin casi considerar las “externalidades no deseadas” (pero esperables) que provocan sobre países y personas; credo hegemónico del mundo de los negocios que ningunea otras concepciones y formas de accionar que integran resultados corporativos con el bienestar general.

Esclarecernos y esclarecer

En síntesis, la colonización de las mentes obtura y sesga la capacidad de percibir la realidad en su plenitud y complejidad; condiciona la capacidad de discernir entre hechos e interpretaciones sembrando dudas sobre propios juicios y perspectivas; bloquea o esteriliza acciones transformadoras. A través de la constante repetición de dogmas y la sesgada selección de aspectos de la realidad, el cerrojo mediático y comunicacional impone sus interpretaciones y certezas. Voces afines al poder económico son enaltecidas y apoyadas con financiamiento y exposición mediática mientras quienes sostienen propias perspectivas y defienden diferentes intereses son silenciados o ninguneados.

No es sencillo desenmascarar la credibilidad impostada de quienes hablan con altavoces mediáticos financiados por el poder económico pero es imprescindible encarar ese desafío; habrá que crecer en organización, determinación, creatividad y habilidad comunicacional para compensar la escasez de recursos disponibles.

Toca sostener una permanente y no ocasional batalla cultural para esclarecernos y ayudar a esclarecer. Lo promisorio es que son diversas las formas y los métodos que cada comunidad escoge según considere apropiados a su realidad. Esto abre varias posibilidades tanto a nivel local como nacional.

A nivel local se juegan intereses que por su proximidad pueden ser identificados con precisión lo cual permite desentrañar cuestiones esenciales, entre otras, (i) cómo se produce valor en ese territorio y cómo se lo distribuye entre quienes lo generan, (ii) cómo se informa la comunidad (quiénes informan y su orientación); (iii) de qué forma las instituciones locales facilitan o traban las transformaciones que la comunidad propone; (iv) cuál es la correlación local de fuerzas y si su composición y dinámica posibilita o logra impedir que la democracia local pueda ser capturada por minoría alguna. Los análisis de las estructuras y dinámicas de funcionamiento que predominan sirven de base para identificar opciones y diseñar propuestas de transformación.

A nivel nacional universidades y centros de investigación sindicales, empresariales o comunitarios analizan macro mecanismos de apropiación de valor, incluyendo el grado de regresividad/progresividad del sistema impositivo, la estructura del gasto público, la tremenda fuga de capitales y la evasión de impuestos, la naturaleza y dinámica de la matriz productiva, el funcionamiento de las principales cadenas de valor, el grado de concentración de los mercados y su impacto sobre la formación de precios, las recurrentes restricciones de sector externo, la competitividad y la integración de nuestras economías en el concierto internacional.

Otros grupos y círculos analizan los procesos políticos, los movimientos sociales, el funcionamiento institucional, la estructura mediática, cómo se forma la opinión pública y las expectativas sociales y económicas, la dinámica electoral, el sistema judicial, y tantos otros aspectos que hacen al funcionamiento del conjunto social.

Estos conocimientos e interpretaciones se potencian enormemente reforzando la conectividad en red y promoviendo colaboraciones entre los grupos orientados a lo local y aquellos que abordan dinámicas de alcance nacional. De esas conexiones emergerán metodologías que permitan integrar en síntesis comprehensivas las implicaciones y significación de los diversos análisis y propuestas.

Un comentario final hace al lenguaje requerido para enfrentar la colonización de mentes. Para ser efectivo, el proceso de esclarecer cuáles son y cómo funcionan los diversos mecanismos de sometimiento que agobian a nuestros países debe llegar a las grandes mayorías poblacionales. De ahí que hallazgos y propuestas deban necesariamente ser expresados en lenguaje entendible por todos y no sólo por especialistas o reducidos círculos de iniciados. Es que la marcha social hacia un mejor rumbo y forma de funcionar nunca ha sido conducida y menos sostenida por especialistas sino por liderazgos y mayorías movilizadas según su grado de esclarecimiento, determinación y organización.

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