Un país para todos

Propuestas del G-20: tironeos y forzados acuerdos agosto 27, 2009

Filed under: Crisis Internacional,Desigualdad y pobreza — unpaisparatodos @ 3:00 pm

tirarsoga

Las propuestas del Grupo de los 20 reflejan los tironeos y forzados acuerdos negociados al interior de ese caldero. Los países centrales se concentraron en su propio ombligo y sólo miraron de reojo al resto del mundo.

La declaración señala que una crisis global exige una solución global. Siendo global, la crisis requiere la coordinación de esfuerzos nacionales, aunque las circunstancias de cada país son tan singulares que la forma y virulencia como la crisis se expresa en ellos impone tratamientos con algunos comunes denominadores y muchas más medidas ajustadas a los requerimientos de cada realidad.

Por otra parte las responsabilidades no son homogéneas sino que hubieron países y sectores que se beneficiaron más que otros del período de pre-crisis generando las condiciones que condujeron a la crisis. Esos países y esos sectores debieran asumir una mayor cuotaparte del daño causado y del costo de salida. Es un principio de justicia que así fuese, aunque es común que cada quien, en particular los actores más poderosos, busquen descargar responsabilidad y costos sobre otros hombros. Para ello cuentan con diversos y muy sutiles mecanismos económicos que permiten obtener resultados que nadie se atrevería a reclamar abiertamente.

La declaración de Londres reconoce que para que el crecimiento sea constante tiene que ser compartido, y explicita que “nuestro plan global para la recuperación debe centrarse en las necesidades y los puestos de trabajo de las familias que trabajan con ahínco, no sólo en los países desarrollados, sino también en los mercados emergentes y en los países más pobres del mundo; y debe reflejar los intereses no sólo de la población actual sino también de las generaciones futuras” (destacados nuestros).

Es un buen criterio referencial pero, ¿ habrá quedado claro que los países más pobres y las pequeñas y medianas economías emergentes necesitarán crecer a mayor ritmo para ir cerrando la enorme brecha de ingresos y oportunidades a nivel global? ¿O implicará que todos creceremos a un mismo ritmo con lo cual se reproduciría la presente desigualdad?

Roberto Sansón Mizrahi
© copyright Opinión Sur, 2009
http://www.opinionsur.org.ar

Anuncios
 

Macroeconomía para un desarrollo sustentable agosto 21, 2009

Filed under: Crisis Internacional,Desigualdad y pobreza — unpaisparatodos @ 3:29 pm

engranajes-transmision-5001

Para lograr una salida sustentable de la crisis, las políticas macroeconómicas necesitan dinamizar la economía pero transformando el patron de crecimiento concentrador, abatiendo la desigualdad y la exclusión, movilizando la base del aparato productivo.

En política fiscal es crítico corregir la regresividad del sistema impositivo. Si bien unos impuestos son más fáciles de cobrar que otros, el criterio rector para abatir desigualdad es que quienes menos tienen paguen proporcionalmente menos y no más que los afluentes como hoy ocurre. La regresividad de la carga fiscal se agiganta con la evasión y la corrupción. No son fenómenos desconectados: sin enfrentar a fondo la evasión y la corrupción, además de pervertir el sistema social de premios y castigos, se diluyen los esfuerzos para abatir desigualdad y pobreza.

El gasto público es una variable clave. Es la principal fuente de financiamiento de la infraestructura social y productiva y, como tal, debe asignarse con efectividad sistémica y justicia social dando prioridad a los sectores rezagados. Para atender legítimas necesidades de sectores de ingresos altos y medios altos puede acudirse al financiamiento privado.

Es esencial una política monetaria que asegure estabilidad de precios: la inestabilidad golpea más a quienes menos pueden defenderse, los sectores de ingresos bajos y medios. En un contexto de estabilidad monetaria, puede fluir el crédito a la base de la pirámide productiva, fortaleciendo a intermediarios financieros que sean capaces de gestionar con responsabilidad sus carteras de pequeños préstamos.

Es incomprensible la inexistencia de una polìtica de inversión que favorezca la formación de capital en los pequeños emprendimientos productivos. Se impone establecer nuevas entidades que canalicen capital, conocimientos, contactos e información a la base del aparato productivo. En una economía cada vez más conocimiento-dependiente, la producción científica y tecnológica necesita servir también a las pequeñas unidades productivas. El desarrollo sustentable pasa hoy por adoptar este tipo de políticas macroeconómicas.

Roberto Sansón Mizrahi
© copyright Opinión Sur, 2009
http://www.opinionsur.org.ar

 

Los efectos de la concentración agosto 19, 2009

Filed under: Crisis Internacional,Desigualdad y pobreza — unpaisparatodos @ 3:21 pm

desigualdad

En un crecimiento orgánico, el nivel y la estructura de la demanda efectiva acompañan y absorben lo que un vibrante aparato productivo es capaz de producir. Cuando ese balance es afectado por un crecimiento concentrador que genera un fuerte rezago en los ingresos de los sectores medios y bajos, una forma posible para encarar ese desajuste es a través del crédito: el consumidor no mejora sus ingresos sino que se endeuda. Está claro que si no se elimina el rezago relativo de ingresos, tarde o temprano se cae en un creciente sobre-endeudamiento, que fue lo que ocurrió en esta crisis. Se inflaron burbujas financieras que un día estallaron y arrastraron consigo al sistema financiero que las posibilitó (y lucró con ella) y, luego, por efecto dominó, al resto del sistema económico.

Hubieron otros efectos como la concentración del ahorro y su canalización a productos financieros de alto aunque disimulado riesgo; la avaricia y pérdida de límites de ciertos operadores financieros; la cuasi complicidad de reguladores; la concentración de la inversión en ciertos sectores de alta tecnología y eficiencia profundizando el divorcio con un cada vez más rezagado universo de pequeños y micro productores.

Al mismo tiempo la concentración de los ingresos alteró el perfil de la demanda y con ello las señales que se dieron al aparato productivo acerca del tipo de producción que debía ofrecer. Creció el consumo superfluo en los sectores afluentes, patrón de consumo que los medios de comunicación y la publicidad facilitaron se extendiera a los sectores medios cada vez más endeudados. Ese consumismo exacerbado acrecentó la destrucción ambiental, ignoró la debacle de muchísimas familias, resquebrajó redes protectoras, favoreció la epidemia de adicciones y la búsqueda alienada de la felicidad sustituta.

La concentración económica también generó concentración del poder político y comunicacional y una marcada homogeinización del pensamiento estratégico, con lo cual los efectos sistémicos terminaron irradiándose a todos los niveles y rincones de la sociedad, los valores, las relaciones interpersonales, nuestra propia psicología individual.

Roberto Sansón Mizrahi
© copyright Opinión Sur, 2009
www.opinionsur.org.ar

 

Ajustar la estructura y la forma de funcionar mayo 22, 2009

Filed under: Crisis Internacional,Uncategorized — unpaisparatodos @ 4:27 pm

Hablar de una sociedad inclusiva en medio de la crisis podría sorprender y, sin embargo, exclusión y crisis están estrechamente vinculadas. Uno de los principales factores estructurales causantes de la presente crisis global ha sido el proceso de creciente concentración de la riqueza. Está claro que no fue el detonante de la crisis (ese papel le correspondió a la debacle del sistema financiero) pero ayudó a crear el escenario en el que terminó desatándose la crisis. La concentración de la riqueza segmentó la demanda entre los afluentes y los demás (con toda la gradación entre sectores medios, bajos e indigentes). Se generó así la paradoja de tener lado a lado un consumo conspicuo o superfluo y otro orientado a cubrir necesidades básicas de las mayorías poblacionales. Para poder seguir funcionando sin producir transformaciones estructurales que abatiesen el proceso concentrador, el sistema económico acudió a dos soluciones funcionales que no hicieron sino cebar la bomba: por un lado viabilizaron el sobre-endeudamiento de consumidores sin respaldo de ingresos genuinos y, por otro, canalizaron los excedentes que se fueron concentrando hacia actividades financieras especulativas cada vez más distantes de la economía real.
La crisis hace más evidente aún que es necesario ajustar el rumbo. Se trata de promover una dinámica virtuosa que se sostenga a sí misma, comenzando por introducir cambios en nuestra forma de funcionar de modo de generar transformaciones en la estructura socio-econónima que, a su vez, sostengan y profundicen la mejora en el funcionamiento sistémico.
Cuando hablamos de ajustar la forma de funcionar nos referimos a tomar medidas y adoptar políticas con impacto macro y no tan sólo proponer programas especiales de atractivo perfil pero poca significación. No queda márgen para la cosmetología política de cambiar algo para que nada cambie. Aunque sigan existiendo incautos a quienes se puede engañar, la propia dinámica social y económica termina siendo inexorable; la crisis habla por sí sola.

Roberto Sansón Mizrahi
© copyright Opinión Sur, 2008
http://www.opinionsur.org.ar

 

Unirse

Filed under: Crisis Internacional — unpaisparatodos @ 4:19 pm

El factor más crítico para encarar la crisis no es económico sino político y social: necesitamos aunar esfuerzos, unirnos para enfrentar los desafíos y trabajar con éxito las nuevas oportunidades. Nos hemos desgastado por demasiado tiempo con antagonismos que drenan energía y afectan la agilidad para reaccionar. No tiene sentido demonizar al adversario y dirigirse al otro desde la verdad que, por supuesto, siempre es la nuestra. No enriquece sino empobrece a la sociedad el canibalismo político. Debemos parar esto; las mezquindades son ya un peso muerto insostenible.
Se impone un liderazgo unificador; hábil para alinear intereses y necesidades. Quien no sepa, no quiera o no pueda hacerlo debe ser castigado en las urnas. No hay más espacio para el todo o nada; se requieren concesiones mutuas para establecer acuerdos de corto y mediano plazo; que sean tranparentes, sin trucos y con salvaguardas para preservar objetivos en caso se produjesen desvíos por cambios en las circunstancias. Se pretende franqueza y se busca una justa distribución de resultados al margen de amiguismos y de cualquier tipo de clientelismo. La intermediación política es útil en la medida que sus intereses no afecten los de la población en su conjunto. Algunos políticos nos quieren convencer que si su facción accediese al gobierno la cosa sería muy distinta; pero nos hemos cansado de comprobar que el sólo cambio de caras no resuelve nuestros problemas.
Tenemos los líderes que tenemos y con ellos toca avanzar. No se improvisa en política y neutralizar gobiernos más que aportar, resta. En verdad es preferible una solución sub-óptima pero positiva y que pueda implementarse de inmediato, que otra eventualmente superior pero incierta en cuanto a si podrá finalmente ejecutarse. El foco debiera ser sincerar y alinear intereses, necesidades, valores, utilizando toda la gama de modalidades para construir acuerdos pluripartidistas que puedan sostenerse. Habrá después tiempo para evaluar quiénes trabajaron para facilitar nuestra unión y quiénes para obstaculizarla.

Roberto Sansón Mizrahi
© copyright Opinión Sur, 2008
http://www.opinionsur.org.ar

 

Sí, podemos

Filed under: Crisis Internacional,Desigualdad y pobreza — unpaisparatodos @ 4:15 pm

En la noche del 4 de noviembre resonó un vibrante “sí, podemos” que electrificó a la multitud reunida en aquel parque de Chicago y a millones de personas alrededor del mundo. En ese espíritu y con igual vigor emergen otros “sí, podemos” en nuestros países del Sur.
Sí, podemos abatir la desigualdad y la pobreza que enervan nuestras sociedades. Sí, podemos detener el deterioro ambiental y preservar nuestros recursos naturales. Sí, podemos cerrar la brecha educativa y tecnológica. Si, podemos enfrentar la corrupción y los sistemas delictivos agravados. Sí, podemos adoptar formas constructivas de resolver los conflictos. Sí, podemos superar la alienación y el consumismo. Sí, podemos corregir la pérdida de representatividad de nuestros partidos políticos y mejorar la gobernabilidad amenazada. Sí, podemos batallar para eliminar la discriminación, el miedo a la diversidad y la homogeneización del pensamiento. Sí, podemos erguirnos por sobre el egoismo, la avaricia y la falta de generosidad. Eso y mucho más podemos lograr; para mejorar nuestros países, para movilizar a pleno todo nuestro potencial, para escoger mejores rumbos en la permanente búsqueda de significación.
Pero es necesario decir que no habrá milagros ni tampoco magos. La elección de Barack Obama es un hecho de trascendencia internacional pero, por más poder que detente su investidura, no podrá por sí sólo transformar la forma de funcionar de la economía global. Lo que sí es cierto es que con este nuevo liderazgo se abren por ahora esperanzas, y ojala que muy pronto condiciones, para poder desplegar mejor nuestros esfuerzos. Más allá de la crisis habrán valles y praderas para quienes se animen a ajustar la marcha. En el núcleo central de la nueva estrategia está la movilización productiva de la base de nuestra pirámide socio-económica. Munidos con modernos instrumentos ya no hay excusas para no canalizar conocimiento de excelencia, información, contactos y financiamiento a nuestros pequeños y medianos productores. Es en ese rumbo que vale expresar nuestro “sí, podemos” y hacia allí vamos.

Roberto Sansón Mizrahi
© copyright Opinión Sur, 2008
http://www.opinionsur.org.ar

 

Crisis: concentración del ahorro y especulación financiera abril 28, 2009

Filed under: Crisis Internacional — unpaisparatodos @ 6:22 pm
Tags:

En un proceso de crecimiento con alta concentración del ingreso los sectores que se benefician acumulan enormes excedentes financieros que requieren ser reciclados. Se procura colocarlos en inversiones financieras o de la economía real para, dados ciertos niveles de riesgo, obtener el mayor rendimiento posible.

El proceso concentrador reduce las oportunidades de buenas inversiones en la economía real y en cambio da lugar a inversiones financieras de carácter especulativo, entre otras, colocaciones para financiar el consumo de amplios sectores poblacionales más allá del nivel permitido por sus ingresos genuinos. El sistema financiero desarrolla sofisticados productos que absorben los excedentes a ser reciclados obteniendo en el proceso altos retornos.

Para captar los recursos excedentarios los operadores financieros deben competir entre sí en términos de rentabilidades ofrecidas ponderadas por el riesgo inherente a cada transacción. Los mayores retornos se logran con audaces ingenierías financieras que se presentan con un cierto encubrimiento de los riesgos implícitos, como ocurrió con los prestamos hipotecarios “subprime” y las tarjetas de crédito. Una entidad crediticia coloca créditos hipotecarios en sectores poco solventes, los agrupa y los vende a otras entidades de mayor nivel. Éstas juntan varios de esos paquetes de préstamos y, en base a su propia credibilidad, los venden a su vez a inversores institucionales como fondos de pensiones, compañías de seguros y bancos de inversión.

De este modo se disimula el verdadero riesgo crediticio, que sigue siendo el de los muy poco solventes tomadores originales, al tiempo que se diluyen responsabilidades a través de complejas cadenas de derivación. Emerge una burbuja especulativa que, cuando alcanza el límite de su posible expansión, estalla con las duras consecuencias que sufrimos estos días. El crecimiento concentrador sigue siendo quien genera las condiciones para la aparición de la crisis, pero el detonante de turno resulta ser así el irresponsable manejo financiero.

Roberto Sansón Mizrahi
© copyright Opinión Sur, 2009
http://www.opinionsur.org.ar