Un país para todos

Jornada de trabajo: Microcrédito Siglo XXI agosto 15, 2008

Filed under: Emprendedorismo para todos — unpaisparatodos @ 7:12 pm

Intervenciones catalizadoras para ampliar el impacto de los programas de microcrédito

Estas Jornadas son ofrecidas por Sur Norte y Opinión Sur para ser organizadas en conjunto con entidades microfinancieras, gobiernos locales, organizaciones de desarrollo, empresas, universidades y otros actores que pudieren estar interesados. Para información contactar opinionsur@opinionsur.org.ar

El microcrédito y las microfinanzas canalizan recursos financieros y conocimiento a millones de familias pobres en el mundo. Se ha logrado avanzar en varios frentes pero queda mucho más por realizar. Mientras tanto la globalización y el propio desarrollo local generan nuevas mezclas de problemas y oportunidades. Se abren diversas opciones y senderos para el microcrédito del siglo XXI. ¿Cuáles elegir? ¿Qué rumbo tomar?

Esta Jornada de Trabajo sobre Microcrédito en el siglo XXI propone (i) comprender acabadamente el contexto en el que se juega la viabilidad del micro productor, (ii) apreciar el tipo de acción comprehensiva que es necesario encarar, (iii) reconocer el rol del microcrédito y de las otras acciones complementarias requeridas para asegurar viabilidad a los pequeños productores, y (iv) precisar formas de establecer sinergias con otras entidades sin comprometer el foco y la especialización que cada una necesita preservar.

La Jornada de Trabajo está dirigida a personas y organizaciones del sector público y privado: (i) que conducen programas de microcréditos y otros relacionados con la base de la pirámide social; (ii) empresarios interesados en desarrollar su responsabilidad mesoeconómica; (iii) periodistas y medios de comunicación; (iv) profesores y estudiantes avanzados de universidades y colegios técnicos; (v) oficiales de municipios, ONGs y público en general interesados en esta temática.

Las Jornadas serán coordinadas por el Lic. Roberto Sansón Mizrahi, economista, planificador urbano y regional, consultor de organismos internacionales, empresario y editor de Opinión Sur.

Primer módulo: Microcrédito como condición necesaria pero no suficiente

Los problemas de pobreza y subdesarrollo tienen su origen en complejos procesos; no hay una única causa que los explique ni una solución simple para superarlos. Para encarar un desafío de esta naturaleza y envergadura habrá que considerar una diversidad de acciones complementarias sin desconocer lo ya realizado. ¿Qué se requiere agregar a la práctica actual del microcrédito?

– Los pequeños y micro productores hacen parte, mejor o peor posicionados, de tramas productivas integradas al sistema económico local.
– Cómo se expresa esa articulación con otros actores económicos.
– Los términos de intercambio que prevalecen.
– Resultados positivos (formación de capital y mejora de consumo) o negativos (se mantienen a nivel de subsistencia)
– Los tiempos sociales y políticos de la lucha contra la pobreza
– Necesidad de complementar el microcrédito con otras acciones catalíticas

Segundo módulo: Construyendo nuevos senderos para el microcrédito

¿Cómo entonces crear un entorno favorable para los pequeños y micro productores y mejorar su articulación con el sistema económico del cual son parte? ¿Cuáles son los factores que condicionan el éxito o el fracaso de este propósito?

– Acceso al conocimiento necesario para desenvolverse en el mundo contemporáneo
– Disponer de información sobre buenas oportunidades
– Contar con la capacidad para poder aprovecharlas
– Operar en un entorno económico y social favorable
– Apropiados sistemas de apoyo

Las economías son hoy cada vez más conocimiento dependientes. No es posible acceder a oportunidades sin el conocimiento necesario para abordarlas. Se agiganta con el tiempo la brecha de conocimientos entre países y al interior de los mismos.

La moderna tecnología informática y de comunicaciones puede democratizar el acceso al conocimiento pero ese acceso necesita ser fuertemente alentado y promovido para llegar a materializarse.

Disponer de información sobre oportunidades económicas es un primer paso pero poder aprovecharlas es más complejo.

Intervalo (café)

Tercer módulo: Apoyo comprehensivo a la base de la pirámide socio-económica

La lucha contra la pobreza no puede limitarse a establecer un “programa” específico para abatirla: es necesario comprometer las políticas públicas y las iniciativas del sector privado y la sociedad civil.

– Políticas macroeconómicas que movilicen la base de la pirámide socioeconómica: política de gasto público, política fiscal, política monetaria.
– Responsabilidad mesoeconómica de las empresas líderes de las cadenas productivas; programas de pequeños proveedores y distribuidores
– Mejoras en las relaciones de intercambio de las pequeñas unidades: incorporación de conocimiento, incrementos de productividad y formación de capital, mejores precios y asistencia tecnológica, articulación con empresas locomotoras de porte medio
– Roles de apoyo y acompañamiento de las organizaciones de desarrollo de la sociedad civil

El tema de las relaciones de intercambio es complejo porque en él se mezclan condiciones de competencia entre redes económicas y otras ligadas a la voluntad de los actores. Si mejoras en las relaciones de intercambio con pequeños y micro productores descolocasen en precios, calidades o tiempos a las empresas que las facilitan, entonces será difícil materializarlas. Pero las más de las veces esas mejoras no afectan la viabilidad de las cadenas de valor porque, si son bien trabajadas, se traducen en aumentos de productividad de los pequeños productores y expansión del mercado interno que terminan generando mejores resultados para todos. Es el campo relativamente poco explorado de la mesoeconomía.

Intervalo (almuerzo)

Cuarto módulo: Nuevas instituciones para sostener el cambio de rumbo Para facilitar nuevos senderos de desarrollo para los micro productores se requiere de un sistema de apoyo semejante, pero no igual, al que existe en los países afluentes. Un sistema que aliente y acompañe todo el desarrollo del esfuerzo emprendedor. Se trata de dar paso a instituciones de nuevo cuño que complementen el microcrédito que reciben los pequeños productores con iniciativas que los orienten hacia sectores promisorios y faciliten su acceso al capital y a los mercados.

Desarrolladoras de emprendimientos productivos en apoyo a la base de la pirámide social Redes de inversores ángeles social y ambientalmente responsables Fondos locales de apoyo a la inversión productiva

Se trata de una batería de instrumentos locales de promoción que se complementan unos a otros: saben operar en los mercados contemporaneos pero con un mandato explícito de apoyar emprendimientos que en definitiva ayuden a la base de la pirámide socioenómica

Intervalo (café)

Reflexiones finales

Para mayor información sobre la jornada: Microcrédito siglo XXI contáctese con Opinión Sur.

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Desarrollo local: ¿hacer o promover? agosto 12, 2008

Filed under: Emprendedorismo para todos — unpaisparatodos @ 1:35 pm

La iniciativa propia es un elemento diferenciador entre municipios exitosos y los que no lo son. Es cierto que se requieren recursos, conocimientos, información y contactos externos, pero es la iniciativa local quien genera condiciones para obtenerlos.

El talento y la iniciativa local a veces están sumidos en letargos parroquiales de larga data. El desafío es dinamizar el accionar local asegurando justicia distributiva y respetando la cultura y las tradiciones del lugar. El esfuerzo por superar inercias locales arranca por un liderazgo que sepa sumar voluntades. Ese liderazgo puede emerger de universidades, organizaciones de desarrollo o religiosas, movimientos sociales, políticos o empresariales, entre otros.

El municipio moderno adopta formas nuevas de gestionar los asuntos locales: promueve además de hacer. No ya tan sólo hacer por sí mismo sino que trata de promover que se haga, lo cual permite incidir más allá de la propia capacidad financiera y de gestión. Para poder operar con esta estrategia se necesita contar con apropiados instrumentos de promoción, diferentes de los tradicionales. Desarrolladoras de negocios locales o comunitarios, redes de inversores ángeles comprometidos con la localidad, fondos locales de apoyo a la inversión productiva son algunos de esos instrumentos de nueva generación. El municipio puede promoverlos pero no necesita financiarlos ni gestionarlos; organizaciones sociales de desarrollo y actores privados se encargan de eso. Requiere sí de credibilidad y transparencia para poder convocar.

La acción de promoción privilegia nodos estratégicos de intervención, áreas prioritarias dinamizadoras de la realidad local, sin descuidar por cierto el resto de responsabilidades. El foco es la movilización de voluntades; el éxito se sustenta en una permanente reflexión sobre cómo evoluciona la coyuntura y en la capacidad de ajustar la marcha a medida que cambian las circunstancias. Es como conducir en una ruta con situaciones inesperadas, con accidentes geográficos y de los otros. Los pilotos habrán de combinar el buen manejo y los cambios de marcha que fuesen necesarios, pero sin ignorar el rumbo o destino que desean alcanzar.

 

Microcrédito Siglo XXI: nuevos senderos para pequeños y micro productores junio 17, 2008

Filed under: Desigualdad y pobreza,Emprendedorismo para todos — unpaisparatodos @ 3:02 pm

 El microcrédito y las microfinanzas canalizan recursos financieros y conocimiento a millones de familias pobres en el mundo. Se ha logrado avanzar en varios frentes pero queda mucho más por realizar. Mientras tanto siguen cambiando las circunstancias que hacen de contexto a pequeños y micro productores: la globalización y el propio desarrollo local generan nuevas mezclas de problemas y oportunidades. Se abren diversas opciones y senderos para el microcrédito del siglo XXI. ¿Cuáles elegir? ¿Qué rumbo tomar?

Microcrédito como condición necesaria pero no suficiente

Los problemas de pobreza y subdesarrollo tienen su origen en complejos procesos; no hay una única causa que los explique ni una solución simple para superarlos. Para encarar con efectividad un desafio de esta naturaleza y envergadura habrá que considerar una diversidad de acciones complementarias. Esto sin ignorar lo ya realizado por quienes fueron pioneros; son esas experiencias las que nos permiten considerar una nueva generación de esfuerzos. 

El papel del microcrédito sigue siendo crítico dondequiera haya pobreza. Los microcréditos movilizan la capacidad productiva de los pobres, desarrollan su confianza y fortalecen su autoestima al tiempo que promueven la cultura del trabajo; contribuyen a la subsistencia de cientos de millones de familias e irrigan la base del aparato productivo, aunque no logran por sí solos abatir la pobreza, la desigualdad y dar paso a un desarrollo sustentable.

¿Qué se requiere agregar a la práctica actual del microcrédito? Comencemos por reconocer que la economía moderna se va apartando de los sistemas cerrados de subsistencia. Cada vez más los pequeños y micro productores hacen parte, mejor o peor posicionados, de tramas productivas integradas al sistema económico local. Esta articulación de pequeños y micro productores con otros actores económicos se expresa en la compra de insumos y de sencillos equipos, en la adquisición y consumo de bienes y servicios para su subsistencia, en la venta de lo que producen directamente al mercado local o a diversas instancias de intermediación. Estas relaciones económicas están mediatizadas por los precios de compra y de venta que cada productor enfrenta; esto es, por las relaciones de intercambio que logra establecer con los actores con los que se vincula. Los resultados que obtiene están así condicionados por su posicionamiento en una determinada tramas productiva y las relaciones de intercambio que logra establecer en base a contactos, capacidad de producción, vulnerabilidad financiera y los conocimientos e información que el pequeño productor maneja. 

Si el pequeño productor hiciese parte de una trama productiva posicionada en una promisoria cadena de valor y si su articulación con otros actores estuviese asentada en relaciones de intercambio favorables, entonces sería posible que ese pequeño productor pudiese ir paso a paso creciendo, capitalizando su emprendimiento y asegurándose mejores niveles de vida. Si, en cambio, como sucede en muchos casos, los pequeños y micro productores ocupasen posiciones marginales en tramas productivas insertas en sectores poco promisorios y si, además, por su escaso poder de negociación individual estuviesen sometidos a muy desfavorables relaciones de intercambio, entonces su situación sería muy adversa, con pocas probabilidades de mejorar condiciones de vida y de producción.

El microcrédito puede quedar a medio camino si no llegase a ser capaz de transformar las condiciones de vida de quienes lo reciben o si los progresos fuesen tan lentos y marginales que no se compadeciesen con los tiempos sociales y políticos de quienes siguen viviendo en la pobreza. Su efectividad se incrementaría si fuese complementado con otras iniciativas para mejorar la articulación de pequeños y micro productores con el resto del sistema económico local. Esto facilitaría su acceso a senderos de desarrollo sustentable. 

Construyendo senderos de desarrollo sustentable

¿Cómo entonces crear un entorno favorable para los pequeños y micro productores y mejorar su articulación con el sistema económico del cual son parte? ¿Cuáles son los factores que condicionan el éxito o el fracaso de este propósito?.

Son múltiples los factores condicionantes como diversas las circunstancias que determinan la singularidad de cada situación. Factores críticos incluyen acceder al conocimiento necesario para desenvolverse en el mundo contemporáneo, disponer de información sobre buenas oportunidades, contar con la capacidad para poder aprovecharlas y tener acceso a un entorno económico y social favorable.. 

Las economías son hoy cada vez más conocimiento dependientes. Constantemente se abren en los mercados oportunidades a las que no es posible acceder sin el conocimiento necesario para abordarlas. Lo grave es que se agiganta con el tiempo la brecha de conocimientos que ya existe entre las economías centrales y la mayoría de los países del Hemisferio Sur, así como la brecha que también se da al interior de nuestros países entre sectores sociales. Los más necesitados quedan así aún más rezagados por su limitado acceso al conocimiento, lo que agrava la ya de por sí explosiva situación.. Paradojalmente, la moderna tecnología informática y de comunicaciones puede democratizar el acceso al conocimiento pero ese acceso necesita ser fuertemente alentado y promovido para llegar a materializarse. Se trata que pequeños y micro productores accedan a un conocimiento de excelencia adaptado a las condiciones locales, no tan sólo al conocimiento residual o de descarte. De ahí la necesidad de trabajar coordinadamente con el sistema educativo formal e informal, así como con quienes lideran cadenas productivas y la entera comunidad científica y tecnológica del país. Es en este frente de trabajo donde se juega buena parte del futuro de nuestros pueblos

Disponer de información sobre oportunidades económicas no es sencillo aunque cada vez existen más fuentes y modalidades para conocerlas. Sin embargo, disponer de información es un primer paso y poder aprovechar las oportunidades es otro cantar mucho más complejo. Para posibilitarlo es necesario adoptar medidas a diversos niveles, entre otras: (i) políticas macroeconómicas que favorezcan a los sectores de bajos ingresos y, en particular, a los pequeños productores, (ii) iniciativas mesoeconómicas que faciliten una mejor articulación de los pequeños productores con promisorias cadenas de valor y (iii) acciones directas de promoción de los pequeños y micro productores. 

 

Mejorando el entorno: políticas macroeconómicas en apoyo a la base de la pirámide socio-económica.

Es que la lucha contra la pobreza no puede limitarse a establecer un “programa” específico para abatirla; para ser efectiva, debe alinear en su favor las políticas públicas y comprometer voluntades del sector privado y de la sociedad civil. Una primera medida es adoptar políticas macroeconómicas que permitan movilizar la base de la pirámide socioeconómica. Entre las principales de estas políticas está el gasto público que incluye una diversidad de rubros, como financiar el acceso del pequeño y micro productor al mejor conocimiento contemporáneo disponible así como a moderna infraestructura social (educación, salud, seguridad, vivienda) y productiva (comiunicación, caminos, energía, riego). El gasto público nacional, provincial y municipal es el instrumento por excelencia para financiar esas obras y servicios: según cómo sea asignado favorecerá en mayor o menor medida el entorno social y productivo en el que se desenvuelven los sectores de la base de la pirámide socio-económica.

De igual importancia es la política fiscal porque una estructura impositiva regresiva, como predomina en la mayoría de los países del Hemisferio Sur, extrae proporcionalmente más recursos de aquéllos que menos tienen. La economía ofrece a los políticos y a los sectores privilegiados sutiles mecanismos regresivos de redistribución de ingresos que no se animarían a proclamar abiertamente.

En cuanto a política monetaria son los sectores de bajos ingresos los más interesados en asegurar la estabilidad de precios y un acceso apropiado al crédito institucional. Los períodos de alta inflación terminan castigando desproporcionadamente a los pequeños productores y, cuando no disponen de crédito institucional, quedan a merced de prestamistas informales que pueden aplicar tasas y condiciones crediticias extremadamente severas.

De este modo, mejorar el entorno económico en el que se desenvuelven los sectores de bajos ingresos alineando la política macroeconómica con sus necesidades e intereses deviene una dimensión crítica para acceder a un sendero de desarrollo sustentable.
Mejorando las relaciones de intercambio de pequeños y micro productores

Como se indicó, los pequeños y micros productores suelen insertarse en tramas productivas y nichos de mercado de los que logran muy bajos ingresos. Esa vulnerabilidad estructural está en la base de su pobreza y rezago. ¿Cómo encararla entonces? Son varias las formas ya que no hay recetas; en todas ellas habrá que trabajar sobre cómo (i) incorporar aceleradamente conocimiento, (ii) mejorar productividades y la capitalización de las pequeñas unidades, (iii) negociar mejores precios y asistencia tecnológica de quienes lideran tramas productivas a través de programas para proveedores y distribuidores, (iv) integrar pequeños productores en organizaciones económicas de porte medio capaces de acceder a mejores umbrales de oportunidades (para ello existe ingeniería de negocios como son los sistemas de franquicias, los consorcios de exportación, las centrales de servicios, ciertas agroindustrias, entre otras modalidades).

El tema de las relaciones de intercambio es complejo porque en él se mezclan condiciones de competencia entre redes económicas y otras ligadas a la voluntad de los actores. Si mejoras en las relaciones de intercambio con pequeños y micro productores descolocasen en precios, calidades o tiempos a las empresas que las facilitan, entonces será difícil materializarlas. Pero las más de las veces esas mejoras no afectan la viabilidad de las cadenas de valor porque, si son bien trabajadas, se traducen en aumentos de productividad de los pequeños productores y expansión del mercado interno que terminan generando mejores resultados para todos.  Es el campo relativamente poco explorado de la mesoeconomía.

Los eventuales mejores ingresos del pequeño productor tendrán un doble destino: por un lado atender necesidades básicas familiares represadas y, por otro, capitalizar a las pequeñas unidades. Para posibilitar esto último –la crucial formación de capital en la base de la pirámide socio-económica- se requieren muy divesos apoyos entre los que me atrevo a destacar dos: el sistema educativo y la comunidad científica y tecnológica que pueden contribuir acercando conocimiento tecnológico y de gestión de procesos, y un segmento del mercado de capitales y del sistema financiero proveyendo los recursos necesarios para adquiirir equipamiento y reforzar el capital de trabajo.

Las empresas líderes de cadenas de valor tienen a su vez un rol protagónico: les toca ejercer mayor responsabilidad mesoeconómica, lo que significa considerar los efectos secundarios de sus propias decisiones empresariales en los pequeños y micro productores. Esto es, al considerar nuevos proyectos y las modalidades para llevarlos a cabo valdría escoger aquellas opciones que, al tiempo de posibilitarles alcanzar los objetivos perseguidos, maximicen el impacto positivo en los demás actores que hacen parte de su trama productiva y de su comunidad. 

Nuevas instituciones para apoyar el cambio de rumbo

Para facilitar esta búsqueda de nuevos senderos de desarrollo se requiere de un sistema de apoyo semejante, pero no igual, al que existe en los países afluentes. Un sistema que aliente y acompañe todo el desarrollo del esfuerzo emprendedor. Se trata de dar paso a instituciones de nuevo cuño que complementen el microcrédito que reciben los pequeños productores con iniciativas que los orienten hacia sectores promisorios; esto es, promoviendo emprendimientos económicos que, actuando como catalizadores, traccionen en su crecimiento a una red de pequeños proveedores, distribuidores o compradores de sus productos. Nuevas unidades de porte medio capaces de acceder a buenas oportunidades y sepan combinar eficacia operativa y justicia distributiva.

Se trata de una batería de instrumentos locales de promoción que se complementan unos a otros: saben operar en los mercados contemporaneos pero con un mandato explícito de apoyar emprendimientos que en definitiva ayuden a la base de la pirámide socioeconómica. Esta generación de instituciones económicas incluye las desarrolladoras de emprendimientos productivoss, las redes de inversores ángeles social y ambientalmente responsables y los fondos de apoyo a la inversión productiva, todos los cuales hemos venido desarrollando en números anteriores de Opinión Sur.

Roberto Sansón Mizrahi
Junio 2008
© copyright Opinión Sur

 

 

¿Emprendedorismo para todos? febrero 8, 2008

Filed under: Emprendedorismo para todos — Eduardo Remolins @ 7:23 pm

Hace poco escribí una columna sobre un programa de emprendedorismo en los EEUU. El tema no tendría nada de particular sino fuera que este programa se desarrolla dentro de las cárceles americanas y sus alumnos son los internos. Más llamativo aún: PEP (así se llama el programa) cuenta con el apoyo de universidades de la talla de Harvard y Stanford y cuenta con el trabajo voluntario de más de 800 altos ejecutivos de corporaciones estadounidenses que trabajan codo a codo con los convictos en un esfuerzo creativo por facilitar su reinserción social y económica al finalizar sus condenas.

Ahora bien, lo que para los fanáticos del emprendedorismo, como yo, es una noticia que entusiasma, para otras personas es lisa y llanamente una exageración. Alguien me dijo a raiz de esa columna: “¿Es que el emprendedorismo se puede aplicar ahora para resolver todos los males?” La pregunta es válida: “sirve la promoción del emprendedorismo para mejorar el sistema penitenciario? ¿Se puede aplicar a todo el emprendedorismo?

Puesto de ese modo, la respuesta es un casi seguro NO. Ningún remedio tiene un espectro tan amplio.

Sin embargo, sospecho que no es la promoción indiscriminada del emprendedorismo, la que exacerba las posiciones y levanta barreras de protección y escepticismo en muchas personas, sino su propia naturaleza (la actividad empresarial) . En otras palabras: el emprendedorismo pese a su apariencia inocua, genera en las personas tanto entusiastas adhesiones como íntimos rechazos.

Recuerdo que hace unos cinco años los directivos de una de la fundaciones americanas de promoción del emprendedorismo me comentaba las barreras y dificultades que habían tenido para desarrollar sus programas de educación emprendedora en colegios públicos de Argentina. Muchos de los padres de los alumnos, y algunos profesores y directivos también, se resistían a permitir las actividades de la fundación alegando que no querían que sus hijos aprendieran a ser empresarios, habida cuenta de que los empresarios desarrollaban actividades inmorales o no éticas, en su opinión.

Lo curioso es que en los colegios privados (cuyos alumnos en su mayoría provienen de segmentos sociales mas acomodados) estos programas de la fundación se promovían entusiastamente, de acuerdo al mismo criterio pero distinta valoración: “quiero que den los programas para que les enseñen a mis hijos como ser empresarios”.

La paradoja de la historia: aprendían más y recibían más herramientas quienes quizás menos lo necesitaban.

La historia viene a cuento para ilustrar que no todo el mundo abraza la idea de la necesidad de promover a los emprendedores del mismo modo. Ni todos entienden por “emprendedor” lo mismo. Para algunos “emprendedor” es aceptable, pero “empresario” no. Para algunos “lo pequeño es bello” y aceptan la actividad empresaria, mientras el negocio no crezca demasiado. Para otros ninguna actividad empresaria es buena, se animen a decirlo en público o no.

Uno de los efectos que tuvo la caída del Muro de Berlín (de tantos que se le atribuyen) es que no es tan sencillo oponerse a la economía de mercado. Es cierto que se abrió un debate interesante sobre las múltiples formas, matices y modelos que puede admitir el capitalismo. Pero no es menos cierto que para algunas personas la cuestión está fuera de discusión: ningún proceso económico que genere ganancia es bueno. Sólo que no es tan sencillo sostener esta idea públicamente, entonces se transforma en un casi-prejuicio, a medias visible cuando se plantea, por ejemplo, el tema del emprendedorismo.

Esto es lo que hace al tópico algo controversial, cuando uno escarba un poco bajo la superficie.

Siempre me ha parecido que el debate de fondo es sobre la legitimidad moral de la actividad empresaria, porque es sobre esa base conceptual y cultural que se puede trabajar luego con instrumentos, programas, promoción, etc.

Si la tensión subyacente sobre el emprededorismo no se resuelve, vamos a encontrar trabas y frenos culturales, especialmente en América Latina, que hacen que la ayuda, la información y las herramientas las sigan recibiendo en mayor medida quienes menos las necesitan.

¿Sirve el emprendedorismo para mejorar la vida de las personas que salen de la cárcel? Probablemente, al menos en el caso americano sirvió. Pero ¿estamos preparados para aceptar este tipo de programas en un rango amplio de ámbitos y sectores sociales? En el fondo ¿estamos de acuerdo en que los reciban nuestro hijos? ¿Creemos que son útiles para todos o sólo para una elite que luego utiliza esos conocimientos para sacar ventajas?

Si no estamos convencidos que es legítima la actividad empresaria(no sólo tolerable, no sólo inevitable, sino SOCIALMENTE POSITIVA) entonces no tiene sentido discutir qué herramientas vamos a usar.

Este blog habla de cómo crear un país para todos. En mi opinión la creación de valor económico es algo tan intrínsecamente humano como la creación artística. Desde ese punto de vista es que creo que debería haber un capítulo de Emprendedorismo para Todos. Pero no todos van a estar de acuerdo con este punto de vista.

¿Valdrá la pena agregar este capítulo?

por Eduardo Remolins