Un país para todos

Manifiesto inicial diciembre 13, 2007

A través de este blog extendemos una invitación para que, quienes así lo deseen, ayuden a construir con ideas, experiencias y sugerencias un país para todos. La propuesta es establecer una serie de conversaciones que ayuden a perfilar un país para todos, que desarrollen orientaciones estratégicas que nos guien hacia a ese país para todos y que posibiliten identificar o plantear iniciativas que ayuden a materializarlo.

¿Quiénes pueden participar?

Todos los que deseen hacerlo. Quien quiera aportar con ideas e iniciativas está invitado a hacerlo; no se trata de una marcha sólo de especialistas. Al conectarnos nos potenciamos y complementamos. Tan sólo se exige respeto por los demás y la voluntad de escuchar y no sólo pronunciarse; escuchar plena y generosamente a otros que también ofrecen sus opiniones y experiencia.

Pasar del lamento a la acción

Construir un país para todos es posible. No es una utopía sino una elección aunque, como toda elección, condicionada por nuestras circunstancias. El esfuerzo no se limita a alcanzar resultados sino también a practicar un estilo de reflexión que sepa aterrizar en propuestas. Es pasar del lamento a la acción; a una acción que ayude a construir el país en donde aspiramos vivir; generando bienestar, desplegando solidaridad; buscando sosegar ánimos y acercar personas; valorizando el trabajo y despertando entusiasmo por construir. Hacia allí nos encaminamos; esa es la invitación.

El proceso de construcción

Se trata de una creación colectiva con moderadores capaces de receptar opiniones diversas y proyectarlas hacia la construcción de un país para todos. El proceso comienza con la palabra que cada quien ofrece; ella es portadora de ideas, de sentimientos, de intereses y de valores. La continuidad quedará sujeta a la voluntad de relacionarnos; primero unos pocos con unos pocos, luego varios con varios y quizás luego muchos más.

La visión de país, general y de sus principales partes constitutivas, nos guiará para adoptar estrategias en una diversidad de frentes, dimensiones y sectores así como para respaldar o plantear iniciativas que ayuden a materializar ese país para todos. A medida que avancemos iremos evaluando logros, ayudándonos unos a otros para no dejar rezagados.

Rasgos del proceso de construcción

Construir un país para todos implica muchas cosas e involucra a diversas generaciones, cada una con sus propios aportes y aspiraciones. Es decir, convergerán diferentes culturas comunicacionales y perspectivas. El país para todos surgirá de una múltiple y progresiva síntesis de conversaciones que expresan voluntades, nuestra voluntad, la de todos nosotros.

La construcción de un país para todos no acaba con una formulación sino que comienza con ella. Servirá para reflexionar sobre el tipo de comunidad por el que estamos dispuestos a comprometer energías Los resultados no se expresarán en pliegos de peticiones o de simples aspiraciones sino en pronunciamientos fundacionales de un país para todos que se proyectan en estrategias e iniciativas orientadas a materializarlo.

Esta invitación es a avanzar con paso firme pero reflexionando, con una buena dosis de candidez aunque alertas a motivaciones e intereses no explicitados; abiertos a las circunstancias novedosas que siempre aparecerán pero atentos al rumbo que escojamos, ajustando el paso con el cambio de circunstancias, con la experiencia y el conocimiento que se vaya acumulando.

Un país para todos, no para algunos

La invitación es para construir un país para todos, no un país para algunos. Ante la diversidad de actores e intereses que conforman nuestra realidad, nos preparamos para receptar opiniones diversas y procurar alinear intereses.

Un país para todos se sustenta y nutre de la diversidad que anida en ese “todos”. Es un país que recibe con respeto y celebra la diversidad de creencias, ideas, perspectivas, conocimientos y sentimientos; adoptando como común denominador la solidaridad, la confraternidad y el apoyo mutuo al hacer parte de una sola aunque diversa comunidad. De este modo no anulamos a nadie, mientras tan sólo sepa y quiera respetar a los demás.

Un país y un proceso multidimensional

Construir un país para todos compromete las habilidades, el conocimiento, los intereses y la espiritualidad de todos nosotros. Cubre amplios campos como los valores y aspiraciones, el medio ambiente, la economía, la política y gobernabilidad, la educación, la salud, la seguridad, la cultura, el deporte, los medios de comunicación, el desarrollo local. Por supuesto que ya existen conversaciones sobre todo esto; nuestro propósito es complementarlas, respaldarlas, adoptar unas, proponer otras; ofrecer una plataforma interactiva de modo que puedan ser mejor conocidas y compartidas. Será muy útil dialogar abiertamente en esos frentes y en otros que se quieran proponer.

Quienes invitamos a participar conocemos algunos pero no todos los aspectos de esta construcción. La invitación es a sumar, a incidir en este proceso de construcción, a mejorarlo. Algunas de las características y estrategias para construir un país para todos fueron esbozadas en un libro que lleva ese nombre[1]; puede servir de referencia general pero hay muchísimas más y mejores páginas por escribir que las allí consignadas.

Las posibilidades que abren las nuevas tecnologías de comunicación

Las nuevas tecnologías de comunicación nos ayudan pero no nos reemplazan. Si las utilizamos bien, aportando contenidos trascendentes y coordinando acciones, facilitarán la marcha y posibilitarán cambios de actitudes y en las relaciones de poder. Caso contrario transmitirán tan sólo ruidos o alienación.

Precisando la naturaleza del esfuerzo

Un país para todos es una conversación entre personas no entre organizaciones, partidos políticos, empresas o movimientos. Internet hace posible esta conversación que es sobre nuestras aspiraciones, problemas, deseos, temores, sentimientos, expresados en reflexión y propuestas. 

Se trata de compartir las inquietudes y preocupaciones normales que cualquier persona tiene agregándole una perspectiva sistémica. Entendiendo y celebrando la diversidad con sus diferentes acentos, perspectivas y prioridades. La suma de singularidades nos enriquece más allá de las tensiones que son inherentes al esfuerzo por comprender y aceptar las diferencias. Es el paso previo para poder alinear constructivamente intereses que son también diversos.

Somos personas del Hemisferio Sur y del Hemisferio Norte, pero hacemos parte de la aldea global. Tenemos vocación de converger sin diluir identidades, de complementar lo propio con lo de los otros, de buscar y encontrar sinergías.

No somos secretivos. Nada de lo que conversamos es secreto más allá que seamos prudentes y no vociferantes.

Creemos en el diálogo y en que cada quien preserve su identidad y singularidad. A pesar de ser millones seguimos siendo individuos que convivimos y podemos conversar. Hay una esfera de lo personal que es privativa de cada quien y esa esfera se incluye en otras  más amplias como son la familia, los amigos, la comunidad local, nacional y global.

Planteamos una arquitectura muy básica para iniciar la conversación. Son grandes espacios para que cada quien aporte su experiencia, información y conocimiento. Cada conversación puede inspirar conversaciones semejantes o suscitar otras diferentes pero si la conversación no es abierta y transparente, si no enriquece y entusiasma, tenderá a agotarse y concluir. Comprendemos que la moderación debe ser subsidiaria facilitando el protagonismo de quienes deseen aportar.

Nos proponemos iniciar conversaciones bien fundamentadas y dejar que la eventual dinámica que pueda generarse vaya marcando el alcance de los diálogos. No creemos en la linealidad de procesos complejos pero no aceptamos el nihilismo ni decisiones que se fogonean desde las trastiendas.

El lenguaje será serio pero entendible por quienes no son especialistas. No quisiéramos esconder ni contrabandear nada; cuando haya ignorancia o desinformación confiamos que entre todos podamos despejarlas. Aspiramos a que cada quien aporte generosamente lo que sabe y piensa. 

Debemos prestarnos la atención que merecemos, comprendiendo y aceptando la inevitable imperfección de cualquier proceso. En estas conversaciones también se cometerán errores; ojala sepamos ofrecer comprensión y generosidad de espíritu cuando toque marcar esos errores.

No se trata de cambiar todo caprichosamente. Hay mucho que preservar y aún que recuperar. Pero también es cierto que cada fase de nuestra historia colectiva debe encarar cambios y ajustes en la forma de funcionar, especialmente si estamos destruyendo el medio ambiente y tolerando que importantísimos segmentos de nuestra población queden rezagados, excluídos, castigados. No introducir cambios para superar situaciones de injusticia social y de deterioro ambiental implica, además de un riesgo enorme, una actitud cobarde y mezquina.

No debiera desorientarnos un cierto desorden durante el proceso de construcción de un país para todos. Una conversación muy estructurada no posibilita que expresemos con plenitud y seriedad nuestro pensamiento. Tampoco se trata de conversar sin estructura alguna. Buscamos algunos ejes ordenadores de las conversaciones para poder plasmar luego en construcción aquello que analizamos y proponemos. Veremos si es posible avanzar con los tres horizontes sugeridos: visión, estrategia e iniciativas. Pero estos mismos elementos iniciales están abiertos a revisión y mejoramiento.

La construcción de un país para todos en el siglo XXI está basada en conocimiento e información. Conocimiento e información de múltiples fuentes y actores. Ojala que lleguen voces representando los más variados segmentos de nuestras comunidades. Ello nos dará una fuerza que ningún grupo sectario podrá jamás aspirar a tener. No hemos optado por un equipo técnico sino por construir en conjunto, algo impensable apenas ayer cuando aún no disponíamos de las modernas tecnologías de comunicación.

El suceso lo mediremos en función de la calidad de las visiones que surjan, de lo movilizadoras que puedan resultar las orientaciones estratégicas, de la efectividad de las inciativas que se puedan identificar o proponer.      

Invocación de partida

No es este un espacio para peticionar sino para ofrendar. Quien se acerque no espere obtener algo más que conocimiento, ideas y experiencias libremente compartidas. No se trata de un movimiento político ni de autoayuda. Es una espacio no transaccional, ojala inspiracional, para ofrecer lo que hemos aprendido de la vida, ayudándonos unos a otros a entenderla más plenamente y a proponer mejoras en las circunstancias que recibirán a las generaciones venideras. Un país para todos marca una dirección y es la de un desarrollo económico que sea social y ambientalmente sostenible.

El código de entrada (password) a esta aventura es el respeto a los demás y comprender que el diálogo es tanto escuchar como saber pronunciarse. 

Ojala esta iniciativa sirva. Va un cordial saludo.


[1] Un País para Todos, Roberto Sansón Mizrahi, Colección Opinión Sur, Argentina, 2006

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One Response to “Manifiesto inicial”

  1. mario Says:

    Simplemente para agradecer, felicitar por los contenidos de este Blog..
    Estimado Sr. Roberto Sanson Mizrhi…todo lo suyo un disparador de ideas, de reflexion.. de saber que hay Personas como Ud.
    un gusto conocerlo, saludos
    mario chazarreta


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