Un país para todos

Subir la escala de producción abril 12, 2013

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Un crítico aspecto de la actividad productiva es operar con una escala apropiada de generación de valor. La escala de producción incide sobre el acceso a oportunidades económicas y a disponer de mayor capacidad de gestión, aunque esto difiera por tipo de actividades y encuentre también límites superiores que, de traspasarse, dan paso a des-economías de escala. De ahí la necesidad de contar con empresas de envergadura que, como parte del sistema económico nacional y utilizando su infraestructura económica y social,  lideren cadenas de valor, compitan internacionalmente y, en ese contexto, se distribuya con justicia los resultados que se obtengan.

Este aspecto de escala es también crítico para el inmenso segmento de pequeños y micro productores que se desenvuelve en condiciones de extrema escasez de todo tipo de recursos (financieros y no financieros) ya que incide de manera determinante sobre su viabilidad y rentabilidad. Mal podría un país o una localidad pretender transitar una trayectoria de desarrollo sustentable sin resolver esta tremenda restricción que, al tiempo que condena a grandes mayorías a un impiadoso rezago de pobreza e indigencia, esteriliza absurdamente una buena parte del potencial de desarrollo nacional. La construcción de una trayectoria de desarrollo sustentable pasa necesariamente por la efectiva inclusión económica, social y cultural de toda la base de nuestra pirámide socioeconómica.

Para encarar los desafíos de escala que acorralan a la pequeña y micro producción puede utilizarse moderna ingeniería de negocios que está disponible aunque esa ingeniería requiere ser ajustada a las circunstancias de la pequeña producción. Entre otros casos están los sistemas de franquicias, los consorcios de exportación, las comercializadoras populares, las cooperativas de segundo y tercer grado y las agroindustrias locomotoras. Como los mercados no suelen proveer espontáneamente estas soluciones, es necesario establecer organizaciones que puedan hacerlo. Un ejemplo son las desarrolladoras de emprendimientos inclusivos promovidas por Opinión Sur.

 Roberto Sansón Mizrahi

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Cómo se genera valor marzo 26, 2013

La generación de valor impactará de forma diferente a la sociedad según como estuviese organizado el proceso productivo. En primerísimo lugar pesa muy fuerte si el valor se genera en un contexto de mercado más o menos abierto en el que priman aceptables grados de libre y justa competencia o si, por el contrario, se estuviese operando en un mercado oligopólico (con muy pocos productores) o monopólico (un único oferente). Son enormes las diferencias resultantes de operar en uno u otro tipo de mercado y distintas las exigencias y desafíos con que se enfrenta la acción reguladora del Estado. En mercados altamente concentrados la posibilidad que un puñado de actores obtenga ganancias extraordinarias a expensas del resto es muy alta y, por tanto, resulta imperiosa una fundada intervención pública. La regulación debe estar bien fundada porque también es cierto que algunas actividades necesitan de una gran escala para poder desarrollarse y competir en mercados globales.

Así es que, por un lado, no se puede permitir el lucro de unos a expensas de los demás utilizando prerrogativas, influencias, evasión de impuestos, fijación unilateral de precios o condiciones de venta, la destrucción deliberada de la competencia ni la corrupción de políticos y reguladores. Pero, al mismo tiempo, sería peligroso no comprender que la competencia global exige la presencia de actores de envergadura con la capacidad de gestión y financiera para acceder a los umbrales de mercados donde anidan buenas oportunidades comerciales.

La síntesis que es necesario lograr parte de concebir que, en la realidad contemporánea, son enteros sistemas económicos y no sólo empresas individuales quienes compiten y, para que puedan hacerlo con efectividad, todos los actores intervinientes, no sólo quienes exportan o lideran cadenas de valor, deben participar con la mayor equidad posible de los resultados del esfuerzo colectivo: pequeños y medianos proveedores, distribuidores, las organizaciones de la sociedad civil, el sector público que provee infraestructura social y productiva, el sistema educativo, la comunidad científica y tecnológica, los gobiernos locales, entre muchos otros.

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Roberto Sansón Mizrahi

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Protagonismos para abatir pobreza y desigualdad febrero 6, 2012

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La desigualdad y la pobreza requieren ser encaradas con esfuerzos en varios niveles. En el nivel nacional y provincial con políticas que establecen regulaciones y financiamiento de macro proyectos; en el nivel mesoeconómico (el espacio de las redes productivas y cadenas de valor) promoviendo que el aparato productivo y en especial quienes lideran cadenas productivas ejerzan responsabilidad mesoeconómica con sus trabajadores, sus proveedores, sus distribuidores y aun sus clientes; en el nivel local alentando que municipios junto con movimientos sociales, organizaciones de la sociedad civil, la comunidad científica y tecnológica, los formadores de opinión, asuman iniciativas concretas para abatir pobreza y desigualdad en su localidad. Son muchos y diversos los actores que deben movilizarse para encarar un flagelo generado por la forma como las sociedades se han organizado y cuyas implicaciones no son sólo éticas sino que se proyectan sobre la cohesión social, los movimientos políticos, la gobernabilidad democrática y el mismo funcionamiento del sistema económico.

Es a nivel local donde penurias y necesidades se expresan con toda su virulencia. Cortes de ruta, invasión de tierras, manifestaciones multitudinarias, violencia popular, insumen enorme energía y provocan tremenda inestabilidad social. Para pobres e indigentes un reclamo básico es tener un espacio donde vivir con dignidad e ingresos genuinos que les permitan emerger de sus adversas circunstancias. Esto implica disponer de una vivienda en un entorno seguro con apropiada infraestructura física, equipamiento social y acceso a empleos dignos. La organización, implementación, gestión y costo de estas soluciones supera con creces la capacidad de cualquier actor aislado. El desafío pasa por combinar iniciativa y coordinación local con la movilización de apoyos del gobierno nacional y provincial, el sector privado, la comunidad científica y tecnológica, las organizaciones de la sociedad civil y, en el centro del esfuerzo, la participación de las familias pobres e indigentes y los movimientos sociales en los que participan.

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Roberto Sansón Mizrahi
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