Un país para todos

Formación de capital en la base de la pirámide social Febrero 5, 2010

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La formación de capital en la base de la pirámide social cumple un crítico rol para lograr un desarrollo sustentable y evitar que se reproduzcan las circunstancias que condujeron a la crisis: es un factor clave en el esfuerzo por abatir la desigualdad y la pobreza, posibilita movilizar a pleno el potencial realizador de una sociedad, canaliza el ahorro hacia actividades productivas y no especulativas, ensancha el mercado interno, cambia el perfil de la demanda efectiva, contribuye a resolver graves conflictos sociales, ayuda a contener la inseguridad y refuerza la gobernabilidad democrática.

Se trata de generar capital social en materia de salud, educación, organización social e instituciones de apoyo a familias de escasos recursos, y capital económico, de contactos y conocimientos en las pequeñas y micro unidades productivas. Para esto último hay una variedad de instrumentos que pueden ser utilizados: los ya conocidos programas de microfinanzas, desarrolladoras tanto de negocios como de emprendimientos inclusivos, pequeños fondos locales de apoyo a la inversión productiva, diversas modalidades de cooperación por parte de la comunidad científica y tecnológica, sistemas públicos, privados o mixtos de apoyo técnico y de gestión al pequeño productor, nuevas redes de inversores ángeles social y ambientalmente responsables.

Existe también moderna ingeniería de negocios que está disponible y puede ser utilizada con efectividad para articular pequeña producción, hoy dispersa, en organizaciones económicas de porte medio capaces de acceder a mejores oportunidades de mercado. Entre otras modalidades, son bien conocidos los sistemas de franquicias, los consorcios de comercialización y de exportación, las centrales de servicios que trabajan en apoyo de pequeños productores manufactureros, las modernas cooperativas de producción, las agroindustrias locomotoras o supermercados solidarios que integran redes de pequeños agricultores.

No falta conocimiento ni canales para facilitar la formación de capital en la base de la pirámide social; tan sólo la decisión política de avanzar a gran escala en esa dirección.

Roberto Sansón Mizrahi
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Nuevas regulaciones para el sistema financiero Febrero 5, 2010

Archivado en: Uncategorized — unpaisparatodos @ 6:09 pm

El necesario ajuste del rumbo sistémico exige adoptar cambios estratégicos en varios campos. Uno de ellos hace a la transformación del sistema financiero de pre-crisis que fue el factor que gatilló la crisis. Hoy existe una pugna, aún no definida, entre quienes desean preservar el anterior status quo (con los privilegios que derivan de ello) y los que promueven la transformación del sistema financiero que incluye a entidades crediticias, banca de inversión, compañías aseguradoras, organismos reguladores, calificadoras de riesgo y la propia autoridad monetaria. Se trata de encarar el doble esfuerzo de regular mejor el sistema financiero existente junto con crear o fortalecer a entidades financieras orientadas a movilizar la inmensa energía que anida en la base de la pirámide social.

Entre otras medidas se proponen las siguientes:

  • Establecer firmes criterios de solvencia y liquidez para las entidades financieras exigiendo un mayor nivel de capitalización; que ese capital esté respaldado con activos de alta calidad; que en épocas expansivas se incrementen las reservas para encarar eventuales períodos de dificultades; que las entidades financieras dispongan de suficiente liquidez inmediata, que se ajuste el criterio utilizado de contabilizar los activos bancarios conforme al valor del mercado.

  • Introducir cambios en la estructura de gobierno de las entidades financieras de modo de mejorar la supervisión y disponer de alertas tempranas sobre eventuales desviaciones de una trayectoria sustentable.

  • Imponer cambios en los productos financieros ofrecidos de modo de abatir la especulación asociada con riesgos desestabilizadores.

  • Establecer que las compensaciones de los ejecutivos del sistema financiero se calculen en función de resultados de largo plazo y no de rendimientos que no son sustentables.

  • Fortalecer el capital y la gestión de las entidades microfinancieras y de las orientadas a financiar a pequeños y medianos productores, de modo de asegurar mayor efectividad, ampliación de su cobertura y sustentabilidad de corto y mediano plazo.

Roberto Sansón Mizrahi
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Reorientando la salida de la crisis Febrero 5, 2010

Archivado en: Uncategorized — unpaisparatodos @ 6:01 pm

Las estadísticas van comprobando que, lejos de reducir desigualdad y abatir pobreza, la crisis acrecentó la concentración económica y el poder de decisión. La dinámica del proceso produjo una severísima pérdida de empleos, contención de los ingresos de asalariados, reducción de la producción y aún cierres de la inmensa mayoría de micro, pequeños y medianos productores.

Está claro que para salir de la crisis se requiere determinación y coordinar políticas y estrategias a nivel global y de cada país. Pero es peligroso y, en última instancia inefectivo, tan sólo procurar “reactivar” un sistema económico cuyo funcionamiento condujo a la crisis; se impone transformar el rumbo y el funcionamiento sistémico de modo de no reproducir parecidas circunstancias.

Para asegurar sustentabilidad es necesario abatir enormes desbalances que existen entre países afluentes y el resto de la comunidad internacional; y, dentro de los países, entre sectores de altos ingresos y grandes mayorías de población pauperizada. El desafío es lograrlo en el contexto de un vigoroso desarrollo del conjunto socioeconómico. No se eliminan los desbalances globales con ayudas parciales que terminan siendo cosméticas y poco significativas, sino reorientando en esa dirección los acuerdos comerciales y el flujo de recursos y de conocimientos. A su vez, los desbalances al interior de los países no se resuelven con “programas especiales” sino, por el contrario, redireccionando las políticas macroeconómicas, movilizando el involucramiento de las empresas líderes de cadenas de valor y asegurando una efectiva acción de apoyo directo a la base del aparato productivo.

Ajustar el rumbo implica nuevas estrategias para salir de la crisis, que cubran no sólo cambios económicos sino también educativos, políticos y de gobernanza. Entre otros vale destacar dos críticos cambios estratégicos que es necesario encarar de inmediato: (i) establecer nuevas regulaciones para el sistema financiero y (ii) desplegar un enorme esfuerzo de formación de capital en la base de la pirámide social.

Roberto Sansón Mizrahi
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Medidas reactivadoras para encarar la crisis Noviembre 19, 2009

Archivado en: Uncategorized — unpaisparatodos @ 4:55 pm

La administración Obama y varios gobiernos europeos vuelcan enormes recursos para reactivar la producción a través de dos principales mecanismos: financiar obra pública y recuperar el flujo crediticio. Con ello ayudan a movilizar el aparato productivo para aminorar la caída y comenzar la recuperación. El consumo interno también se mantiene como motor del crecimiento aunque, por aquel ajuste en la productividad del trabajo y la fuerte contención salarial, a tasas más reducidas.

¿Qué resulta de este tipo de medidas? Como la sabiduría popular afirma, la trampa está siempre en los detalles. En este caso, en determinar qué obra pública se financia porque, si bien cualquier obra pública tiende a reactivar, no todas tienen el mismo impacto en el empleo ni los mismos efectos multiplicadores. Esto dependerá del tipo de obra pública que se financie, la tecnología más o menos intensiva en trabajo que se utilice y quiénes sean en definitiva los contratistas y proveedores que las ejecuten. Cada obra pública satisface diferentes objetivos, sirve a diferentes segmentos poblacionales y promueve diferentes nodos de acumulación (quiénes acumulan y, en consecuencia, tienen mejores condiciones para crecer).

Por su parte, el esfuerzo de recuperar el flujo crediticio abre la oportunidad de alterar en alguna medida su composición (quiénes se benefician con él). Las primeras medidas de emergencia financiera han privilegiado el rescate de grandes corporaciones (siendo General Motors el caso más emblemático); habrá que ver si esta tendencia se mantiene o si, por el contrario, se producirá una recomposición de la oferta crediticia que permita reducir la concentración ofreciendo mayor atención a la pequeña y mediana producción.

Si la obra pública lograse absorber el empleo que deja inactivo la estructura productiva ahora menos intensiva en fuerza de trabajo y si volviese a fluir el crédito en la medida y en la composición requerida por la actividad productiva, entonces en el transcurso de la recuperación se podrán lograr mejores resultados corporativos y un más pleno nivel de ocupación. Si así no curriese, los resultados se tornarían negativos tanto en términos de empleo como de una mayor concentración económica.

Roberto Sansón Mizrahi
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El Hemisferio Sur como locomotora Noviembre 19, 2009

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La crisis está posibilitando ajustes estructurales en casi todos los países centrales. Con algunas variantes, logran incrementar la productividad del trabajo, tanto porque cayó más el empleo que la producción, como porque se redujo considerablemente la presión para lograr aumentos salariales. Las empresas de las economías centrales emergen así con una diferente composición capital-trabajo y un mayor nivel de desempleo.

En cambio, los grandes países emergentes como Brasil, Rusia, India y China, más el sudeste asiático, toman medidas internas mucho más enérgicas para preservar el nivel de ocupación, la masa salarial y su mercado interno. De esa forma encaran eventuales tensiones sociales y posibilitan una más rápida recuperación económica. El crecimiento de su mercado interno implica también la absorción de exportaciones provenientes de los países centrales y, en ese sentido, las economías emergentes facilitarían el ajuste estructural de las economías de Estados Unidos, Europa y Japón. En ellas, la menor intensidad de uso de su fuerza de trabajo podría en algún grado compensarse con un mayor nivel de actividad productiva traccionada por el mayor dinamismo del mundo en desarrollo.

Con el tiempo esta situación podría beneficiar aún más a las economías centrales. Es que, por un lado, al aumentar la productividad del trabajo y contenerse la expansión salarial, aumenta en los países centrales la tasa de ganancia, es decir la productividad del capital. En cambio, por el lado de los países emergentes, al no producirse en esa misma proporción el aumento de la productividad del trabajo (el empleo acompaña mejor el ciclo productivo) ni tampoco la reducción de la presión salarial (sostenida por una menos golpeada dinámica productiva y la más firme defensa del empleo que practican sus gobiernos), el resultado es que poco se altera la productividad del capital. De esta forma, tendería a reducirse la brecha en la productividad del capital entre países centrales y emergentes y, con ello, los eventuales flujos de inversión que se orientan a unos y otros.

Roberto Sansón Mizrahi
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Dignidad frente a la crisis Noviembre 19, 2009

Archivado en: Uncategorized — unpaisparatodos @ 4:50 pm

Los sectores más afectados por las crisis sobreviven como pueden el curso del temporal; se endurecen las circunstancias de escasez y de abandono. Hay quienes sólo ven salidas en el delito y las adicciones pero muchos otros estrechan lazos, refuerzan la solidaridad frente al desasosiego. Se agudiza la creatividad aunque a base de la improvisación, del ensayo y del error. En medio de la precariedad de recursos aflora el talento y la determinación pero, por ausencia de efectivos sistemas de apoyo, cuentan con limitado acceso al conocimiento, a la moderna ingeniería de negocios, a la información oportuna, a contactos facilitadores. Si bien muy meritorios, los logros y los resultados terminan siendo magros.

En una crisis bajan las aguas y puede verse el fondo del río; apreciar quién es quién, dónde hay roca y dónde tan sólo lodo. Emocionan quienes, en ese huracán de temores y de egoísmo, de desconcierto y de aceleración, dan batalla no sólo por el propio ser; personas de diversa extracción y experiencia que luchan por lo suyo y por los demás. Irradian dignidad; movilizan esperanza; dan también la medida de la absurda e inmensa esterilización de esfuerzos que nuestro rumbo y forma de funcionar acarrean.

Frente a la crisis quizás el más urgente e imperioso desafío sea saber erguirse por sobre nuestros desencuentros. Es que necesitamos tomar iniciativa ayudándonos unos a otros, trabajar para lograr convergencias, movilizar y compartir conocimiento, ajustar el rumbo, organizar la acción, mejorar la forma de funcionar. Son diversos los frentes y bien difíciles de encarar estando desunidos.

La realidad es como es y no debiera amedrentarnos; hay mucho por conocer y por reconocer. Mantenemos en un penoso segundo plano valiosos activos intangibles, como son nuestra capacidad de tomar iniciativa, de organizar nuevas instituciones, de generar sinergías, de sumar esfuerzos en lugar de restarlos. De ahí emana una tremenda energía que poco utilizamos. Para desplegarla toca reflexionar, agruparnos organizadamente, ejercer con propiedad nuestro libre albedrío alejándonos por igual de un determinismo paralizante como del riesgoso voluntarismo.

Roberto Sansón Mizrahi
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Opinión Sur anuncia la publicación de su nuevo libro sobre la crisis global. Octubre 8, 2009

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TAPA


AJUSTAR EL RUMBO: Salir de la crisis hacia

un desarrollo sustentable.

Autor Roberto Sansón Mizrahi

¿Porqué estalló la crisis? Si bien gatillada por la debacle financiera ¿qué otros factores convergieron para generarla con tal virulencia y alcance global? ¿Cuál es la dinámica que nos aleja de un crecimiento orgánico sustentable? ¿Cómo evitarla para no reproducir otro ciclo de salida de la crisis, recuperación, expansión y vuelta a otra crisis? ¿En qué consisten las soluciones que se están adoptando; cómo evaluar su pertinencia y probable efectividad; qué incluyen, qué dejan fuera, a quiénes ignoran?

Salir de la crisis hacia un desarrollo sustentable exige superar los profundos desbalances que existen entre países y al interior de cada país. La desigualdad quiebra el crecimiento orgánico, desfasa oferta y demanda, desvía la inversión hacia la especulación financiera, exacerva el consumismo por sobre el consumo responsable, fuerza a acudir a sustitutos como el sobre-endeudamiento en lugar de adoptar soluciones genuinas, genera burbujas financieras que explotan con efectos devastadores, impacta en la política, en los medios y tiende a homogeneizar el pensamiento estratégico.

Hoy toca construir trayectorias donde lo económico, lo social, lo ambiental, lo político, lo psicológico, lo ético, converjan para dar paso a un desarrollo sustentable que logre abatir la desigualdad. Un mejor rumbo y una más efectiva forma sistémica de funcionar no preceden a una justa distribución de oportunidades, nacen con ella.

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Mezquindad frente a la crisis Septiembre 18, 2009

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monos

En una crisis se pone a prueba no sólo el temple, la resiliencia, la capacidad de cada quien para sobreponerse a la adversidad, sino también nuestros valores, el espíritu gregario y la solidaridad con los demás. Con la crisis hay una mayoría que pierde y una minoría que gana porque puede y sabe aprovechar las circunstancias que la propia crisis genera. Entre los que pierden predominan sectores medios y pobres, aunque no todos sufren por igual. Crece la indigencia, la desnutrición, el hacinamiento, la inseguridad; caen redes de contención, la escolaridad. Aparecen “nuevos pobres”, sectores medios que se deslizan hacia la escasez. Grandes mayorías se sienten ignoradas, castigadas, por una sociedad crispada y atemorizada. Frente a ello, ¿cómo reaccionan los sectores menos afectados por la crisis? Algunos con mezquindad, otros dignamente. Están los que lucran con la crisis a expensas del dolor ajeno; también los que sólo pugnan por su propia salvación pisoteando a quienes haya que pisotear para salir indemne; otros protegen lo suyo pero procuran también ayudar a los más afectados; aún en la crisis trabajan por un desarrollo con justicia. Los que lucran con el dolor ajeno se aprovechan sin remordimiento de la debilidad de los otros para apropiarse de sus activos u obtener mayores resultados. La mezquindad está con ellos y los afectados son tan sólo presas. No cabe en su ánimo ayudar; desde su perspectiva ética, ¿porqué habrían de hacerlo? Hay personas afluentes que en épocas de bonanza desarrollan acciones filantrópicas pero frente a una crisis eliminan sus contribuciones a proyectos sociales o causas justas que pasan a ser su primera variable de ajuste. Expresan así el poco valor que le asignan y la frágil lealtad que profesan a esas causas que en época de abundancia alardeaban de sostener. Lo doloroso es que, a pesar de la crisis, su nivel de vida no cambia drástica sino marginalmente; ajustan sus gastos pero no desaparece su esparcimiento, sus viajes, segundas residencias, membresías, el consumo superfluo.

Roberto Sansón Mizrahi
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G-20: ¿restauración o transformación? Septiembre 17, 2009

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g20

La declaración del G-20 señala que “el único cimiento sólido para una globalización sostenible y una prosperidad creciente es una economía basada en los principios de mercado, en una regulación eficaz y en instituciones globales fuertes”. La crisis demostró que el mercado es un formidable asignador de recursos mientras la dinámica socioeconómica no lleve a la concentración de los ingresos, el ahorro y la inversión, o hacia la destrucción del medio ambiente. Un buen mercado es capaz de resolver muchas cosas pero no aquello que lo sobrecondiciona; esto requiere decisiones políticas, que es lo que tuvo que encarar el G-20.

La definición del rumbo sistémico va más allá de ejercer una regulación eficaz y de establecer instituciones globales fuertes, siendo estos dos factores de suma importancia. Si logramos fijar un buen rumbo sistémico, entonces sí, es imperioso contar con una regulación eficaz y con instituciones globales sólidas de modo de asegurar que ese rumbo sea respetado y que la forma sistémica de funcionar sea efectiva. Si, en cambio, el rumbo sistémico terminase siendo un desarrollo sin justicia y no sustentable, entonces de qué valdrían regulaciones o instituciones fuertes, a menos que las usásemos para custodiar aquel desafortunado rumbo que es justamente el que nos condujo a la crisis.

La declaración del G-20 compromete a sus miembros a “hacer lo necesario para restablecer la confianza, el crecimiento y el empleo, reparar el sistema financiero para restaurar el crédito, reforzar la regulación financiera para reconstruir la confianza …” (destacados nuestros). Los verbos utilizados implican que hubo algo que funcionaba bien y ahora se requiere restablecerlo, repararlo, restaurarlo, reforzarlo, reconstruirlo; no trasunta que necesitamos encarar una transformación de nuestra forma de funcionar superadora de lo que existía. Sin embargo, más adelante se explicita que el esfuerzo tenderá a “construir una recuperación inclusiva, ecológica y sostenible”.

Se percibe así una tensión entre dos perspectivas, una restauradora, otra transformadora. Lo cual no sorprende porque lo nuevo se construye con lo existente, sin arrasar sino transformando instituciones e instrumentos. Es una tensión de resultado incierto ya que la tendencia de lo existente es procurar reproducirse mientras que una transformación exige utilizar lo existente para producir los cambios.

Roberto Sansón Mizrahi
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Salir bien de la crisis Septiembre 16, 2009

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personas

Salir de la crisis hacia un desarrollo sustentable no es un hecho tecnocrático sino un proceso esencialmente social, político… e individual. Es que hay varias formas de salir de una crisis y cada una implica poner en vigencia diferentes relaciones entre personas de una comunidad, de un país, de la aldea global.

Es un hecho que el poder decisional no está distribuído por igual sino que algunos detentan más capacidad que otros para incidir en la toma de decisiones estratégicas. Esas asimetrías se asientan en diferencias económicas y de participación política, en el control de medios de comunicación y en procesos de alienación de conciencias. De ahí que para profundizar nuestras imperfectas democracias haya que abatir la desigualdad y la pobreza, promover la participación política, democratizar la comunicación y encarar la alienación que desvía nuestra voluntad de los objetivos de significación y desarrollo. La direccionalidad social se consagra a nivel político pero se sostiene con actitudes y valores que germinan en la conciencia individual y colectiva.

Toca convencernos que es posible ensayar algo distinto a lo existente, que no hay sociedad inmutable sino que todas evolucionan con las circunstancias de su tiempo, que el pensamiento estratégico es crítico y, más crítica aún, nuestra cotidianeidad que materializa lo que somos y aspiramos.

No vale premiar el egoísmo como si fuera el único motor posible del desarrollo de los pueblos. Por centurias primó el criterio de cuidar sólo el propio ser pero en un mundo globalizado eso puede resultar fatal. Hoy sigue siendo legitimo y plausible el esfuerzo individual que procura su propio bienestar, aunque no afectando sino contribuyendo al bienestar de los demás y a la seguridad del planeta.

El nuevo rumbo exige adoptar un consistente conjunto de políticas macroeconómicas, de prácticas mesoeconómicas y de medidas de apoyo a la base de la pirámide social.  Ese sendero implica conocimiento, coraje, determinación y lleva a fortalecer valores de responsabilidad social y ambiental, sustento en última instancia de una sociedad más promisoria.

Roberto Sansón Mizrahi
© copyright Opinión Sur, 2009
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