Para eliminar la pobreza y dar paso a un país para todos

Para eliminar la pobreza – sustento de un proceso de desarrollo justo y vigoroso- es imprescindible alinear las grandes políticas macroeconómicas, promover efectivas iniciativas mesoeconómicas, y dar lugar a acciones directas de apoyo a nivel microeconómico. Este esfuerzo debe complementarse con políticas sociales de nuevo cuño que estimulen la cultura del trabajo y el emprendedorismo.

Una variable estratégica es la movilización productiva de los pobres, que implica dejar de ver a la población de bajos recursos como parte del problema, sino como generador de soluciones para abatir la pobreza. En los sectores pauperizados anida una enorme energía increíblemente desaprovechada. El asistencialismo puede mitigar el dolor de quienes sufren pero termina siendo ineficaz para eliminar las causas que originan la pobreza.

Es incongruente pensar que habrá desarrollo nacional cuando sólo unos pocos crecen. Las teorías del derrame nos han conducido a estrepitosos fracasos. Las nuevas soluciones no pueden seguir reproduciendo secuencias teóricas que la realidad no convalida. Los procesos económicos desatan dinámicas de crecimiento y acumulación que, si no son bien estructuradas, pueden tender a ahondar y no a reducir las diferencias. De ahí la necesidad de relanzar sobre nuevas bases nuestro desarrollo: conocimiento de excelencia, creatividad, ser inclusivos y movilizadores de la propia capacidad de generar las soluciones.

No se convoca a compartir esfuerzos sin asegurar que también los resultados serán distribuidos con justicia y efectividad. Un proceso de desarrollo justo y vigoroso es un ámbito donde funcionan los mercados y el Estado regula a través de normas y políticas no discrecionales con capacidad para prevenir o corregir efectos perversos no deseables; donde el funcionamiento económico premia la producción y no la especulación de aquellos que acceden a información o contactos privilegiados; donde se enaltece la cultura del trabajo y se combate la cultura prebendaria; donde se valora el papel y la iniciativa del emprendedor que organiza la producción así como los derechos laborales de los trabajadores; donde se enfrenta con determinación la corrupción económica y política, y donde se lucha con vigor contra la inseguridad ciudadana.

En cualquier proceso es normal que surjan tensiones entre intereses y ópticas diversas: será necesario trabajar para alinear esa diversidad de intereses de modo que las tensiones puedan ser administradas constructivamente. Eso sí, no cabe dar la espalda a los más débiles y vulnerables. El criterio orientador básico de un desarrollo en serio es que sólo con el aporte y la valoración de todos saldremos adelante.

Add comment Agosto 20, 2008

Jornada de trabajo: Microcrédito Siglo XXI

Intervenciones catalizadoras para ampliar el impacto de los programas de microcrédito

Estas Jornadas son ofrecidas por Sur Norte y Opinión Sur para ser organizadas en conjunto con entidades microfinancieras, gobiernos locales, organizaciones de desarrollo, empresas, universidades y otros actores que pudieren estar interesados. Para información contactar opinionsur@opinionsur.org.ar

El microcrédito y las microfinanzas canalizan recursos financieros y conocimiento a millones de familias pobres en el mundo. Se ha logrado avanzar en varios frentes pero queda mucho más por realizar. Mientras tanto la globalización y el propio desarrollo local generan nuevas mezclas de problemas y oportunidades. Se abren diversas opciones y senderos para el microcrédito del siglo XXI. ¿Cuáles elegir? ¿Qué rumbo tomar?

Esta Jornada de Trabajo sobre Microcrédito en el siglo XXI propone (i) comprender acabadamente el contexto en el que se juega la viabilidad del micro productor, (ii) apreciar el tipo de acción comprehensiva que es necesario encarar, (iii) reconocer el rol del microcrédito y de las otras acciones complementarias requeridas para asegurar viabilidad a los pequeños productores, y (iv) precisar formas de establecer sinergias con otras entidades sin comprometer el foco y la especialización que cada una necesita preservar.

La Jornada de Trabajo está dirigida a personas y organizaciones del sector público y privado: (i) que conducen programas de microcréditos y otros relacionados con la base de la pirámide social; (ii) empresarios interesados en desarrollar su responsabilidad mesoeconómica; (iii) periodistas y medios de comunicación; (iv) profesores y estudiantes avanzados de universidades y colegios técnicos; (v) oficiales de municipios, ONGs y público en general interesados en esta temática.

Las Jornadas serán coordinadas por el Lic. Roberto Sansón Mizrahi, economista, planificador urbano y regional, consultor de organismos internacionales, empresario y editor de Opinión Sur.

Primer módulo: Microcrédito como condición necesaria pero no suficiente

Los problemas de pobreza y subdesarrollo tienen su origen en complejos procesos; no hay una única causa que los explique ni una solución simple para superarlos. Para encarar un desafío de esta naturaleza y envergadura habrá que considerar una diversidad de acciones complementarias sin desconocer lo ya realizado. ¿Qué se requiere agregar a la práctica actual del microcrédito?

- Los pequeños y micro productores hacen parte, mejor o peor posicionados, de tramas productivas integradas al sistema económico local.
- Cómo se expresa esa articulación con otros actores económicos.
- Los términos de intercambio que prevalecen.
- Resultados positivos (formación de capital y mejora de consumo) o negativos (se mantienen a nivel de subsistencia)
- Los tiempos sociales y políticos de la lucha contra la pobreza
- Necesidad de complementar el microcrédito con otras acciones catalíticas

Segundo módulo: Construyendo nuevos senderos para el microcrédito

¿Cómo entonces crear un entorno favorable para los pequeños y micro productores y mejorar su articulación con el sistema económico del cual son parte? ¿Cuáles son los factores que condicionan el éxito o el fracaso de este propósito?

- Acceso al conocimiento necesario para desenvolverse en el mundo contemporáneo
- Disponer de información sobre buenas oportunidades
- Contar con la capacidad para poder aprovecharlas
- Operar en un entorno económico y social favorable
- Apropiados sistemas de apoyo

Las economías son hoy cada vez más conocimiento dependientes. No es posible acceder a oportunidades sin el conocimiento necesario para abordarlas. Se agiganta con el tiempo la brecha de conocimientos entre países y al interior de los mismos.

La moderna tecnología informática y de comunicaciones puede democratizar el acceso al conocimiento pero ese acceso necesita ser fuertemente alentado y promovido para llegar a materializarse.

Disponer de información sobre oportunidades económicas es un primer paso pero poder aprovecharlas es más complejo.

Intervalo (café)

Tercer módulo: Apoyo comprehensivo a la base de la pirámide socio-económica

La lucha contra la pobreza no puede limitarse a establecer un “programa” específico para abatirla: es necesario comprometer las políticas públicas y las iniciativas del sector privado y la sociedad civil.

- Políticas macroeconómicas que movilicen la base de la pirámide socioeconómica: política de gasto público, política fiscal, política monetaria.
- Responsabilidad mesoeconómica de las empresas líderes de las cadenas productivas; programas de pequeños proveedores y distribuidores
- Mejoras en las relaciones de intercambio de las pequeñas unidades: incorporación de conocimiento, incrementos de productividad y formación de capital, mejores precios y asistencia tecnológica, articulación con empresas locomotoras de porte medio
- Roles de apoyo y acompañamiento de las organizaciones de desarrollo de la sociedad civil

El tema de las relaciones de intercambio es complejo porque en él se mezclan condiciones de competencia entre redes económicas y otras ligadas a la voluntad de los actores. Si mejoras en las relaciones de intercambio con pequeños y micro productores descolocasen en precios, calidades o tiempos a las empresas que las facilitan, entonces será difícil materializarlas. Pero las más de las veces esas mejoras no afectan la viabilidad de las cadenas de valor porque, si son bien trabajadas, se traducen en aumentos de productividad de los pequeños productores y expansión del mercado interno que terminan generando mejores resultados para todos. Es el campo relativamente poco explorado de la mesoeconomía.

Intervalo (almuerzo)

Cuarto módulo: Nuevas instituciones para sostener el cambio de rumbo Para facilitar nuevos senderos de desarrollo para los micro productores se requiere de un sistema de apoyo semejante, pero no igual, al que existe en los países afluentes. Un sistema que aliente y acompañe todo el desarrollo del esfuerzo emprendedor. Se trata de dar paso a instituciones de nuevo cuño que complementen el microcrédito que reciben los pequeños productores con iniciativas que los orienten hacia sectores promisorios y faciliten su acceso al capital y a los mercados.

Desarrolladoras de emprendimientos productivos en apoyo a la base de la pirámide social Redes de inversores ángeles social y ambientalmente responsables Fondos locales de apoyo a la inversión productiva

Se trata de una batería de instrumentos locales de promoción que se complementan unos a otros: saben operar en los mercados contemporaneos pero con un mandato explícito de apoyar emprendimientos que en definitiva ayuden a la base de la pirámide socioenómica

Intervalo (café)

Reflexiones finales

Para mayor información sobre la jornada: Microcrédito siglo XXI contáctese con Opinión Sur.

Add comment Agosto 15, 2008

Desarrollo local: ¿hacer o promover?

La iniciativa propia es un elemento diferenciador entre municipios exitosos y los que no lo son. Es cierto que se requieren recursos, conocimientos, información y contactos externos, pero es la iniciativa local quien genera condiciones para obtenerlos.

El talento y la iniciativa local a veces están sumidos en letargos parroquiales de larga data. El desafío es dinamizar el accionar local asegurando justicia distributiva y respetando la cultura y las tradiciones del lugar. El esfuerzo por superar inercias locales arranca por un liderazgo que sepa sumar voluntades. Ese liderazgo puede emerger de universidades, organizaciones de desarrollo o religiosas, movimientos sociales, políticos o empresariales, entre otros.

El municipio moderno adopta formas nuevas de gestionar los asuntos locales: promueve además de hacer. No ya tan sólo hacer por sí mismo sino que trata de promover que se haga, lo cual permite incidir más allá de la propia capacidad financiera y de gestión. Para poder operar con esta estrategia se necesita contar con apropiados instrumentos de promoción, diferentes de los tradicionales. Desarrolladoras de negocios locales o comunitarios, redes de inversores ángeles comprometidos con la localidad, fondos locales de apoyo a la inversión productiva son algunos de esos instrumentos de nueva generación. El municipio puede promoverlos pero no necesita financiarlos ni gestionarlos; organizaciones sociales de desarrollo y actores privados se encargan de eso. Requiere sí de credibilidad y transparencia para poder convocar.

La acción de promoción privilegia nodos estratégicos de intervención, áreas prioritarias dinamizadoras de la realidad local, sin descuidar por cierto el resto de responsabilidades. El foco es la movilización de voluntades; el éxito se sustenta en una permanente reflexión sobre cómo evoluciona la coyuntura y en la capacidad de ajustar la marcha a medida que cambian las circunstancias. Es como conducir en una ruta con situaciones inesperadas, con accidentes geográficos y de los otros. Los pilotos habrán de combinar el buen manejo y los cambios de marcha que fuesen necesarios, pero sin ignorar el rumbo o destino que desean alcanzar.

Add comment Agosto 12, 2008

Programar desarrollo local desde el futuro

La formulación de un programa de desarrollo local suele seguir la clásica secuencia diagnóstico-visión-objetivos-metas-políticas-actividades para llegar algo exhaustos a un plan de acción. Es un proceso que no siempre justifica el tiempo y la energía que insume. ¿Habrá otras formas más efectivas de programar desarrollo local? Por ejemplo, ¿será posible desarrollar una visión, un rumbo, a partir de “hechos concretos del futuro”?  ¿Podríamos comenzar y no terminar con un plan de acción que refleje un futuro “tocable”? ¿Cómo sería ese proceso? ¿Estaríamos en el umbral de un quiebre paradigmático?

Casi siempre el proceso de formular propuestas de desarrollo local comienza con un reconocimiento de los principales aspectos de la realidad, entre otros, quiénes son los actores sociales, cómo es la dotación de factores productivos, qué activos (o pasivos) institucionales existen, cuál es la historia reciente de la localidad, cual su funcionamiento político y económico, cuáles son las conexiones con el contexto nacional y externo. Con esa base de conocimientos se diagnóstica la situación de la localidad o región, explicitando consecuencias sociales, económicas y ambientales del funcionamiento local, se establecen objetivos, estrategias, políticas, programas y se llega (¡cuando se llega!) a formular -algo exhaustos- un plan de acción. Es un proceso intenso, a veces creativo otras veces plagado de lugares comunes, donde no siempre se justifica el tiempo y la energía comprometidos si se los mide en relación a la capacidad resultante de influir el curso de los acontecimientos.  

En una reciente visita a Chiloé1 y sin haberlo planificado, emergió otra forma de encarar una iniciativa de desarrollo local: se planteó de entrada una propuesta muy preliminar de plan de acción y, en torno a esa improvisada propuesta, se desarrolló una muy interesante y enriquecedora conversación. En lugar de partir desde una suerte de punto cero como si no existiese ya conocimiento, preferencias, incluso sugerencias sobre el futuro deseado, se volcaron ideas y preferencias en un perfil muy borrador de plan de acción. Lo que sucedió entonces fue sorprendente: los participantes se conectaron en forma inmediata con una visión de futuro de su territorio y de su comunidad; desde allí surgieron mejores ideas, precisiones y rectificaciones en torno a lo planteado enriqueciendo fundamentos y contenidos. Al final de cada sesión quedaron preguntas y temas abiertos que incitaban a seguir pensando … y proponiendo. Ellos constituyen insumos muy valiosos que el equipo promotor de la iniciativa de desarrollo local y los grupos especializados que se conformen sabrán elaborar y devolver procesados como proyectos capaces de sustentar decisiones.  

Me pareció que lo novedoso fue recoger de entrada el conocimiento, los anhelos que fluían de varias intervenciones iniciales y organizarlos como acciones posibles para construir un futuro cuyos dispersos elementos ya estaban madurando en el interior de cada participante. En lugar de plantearles un a veces largo, a veces árido proceso de formulación de una propuesta de desarrollo local que arranca del pasado, llega al presente y se asoma al final al futuro, la invitación terminó siendo la de situarse en una opción de futuro “tocable” y, desde allí, revisar el presente (condiciones, potencialidades, limitaciones, etc), adentrarse en el pasado cuando fuera necesario para comprender procesos, y poder ajustar en consecuencia el rumbo cuyos pasos iniciales eran el plan de acción que se mejoraba con cada intervención. A partir de una modesta y muy preliminar propuesta de futuro, que ulteriormente se ajustó y fortaleció al apreciarse implicaciones y riesgos, los participantes pudieron volcar sus intereses y sentires pero en torno a sugerencias de acción.

El sustento de esta serie de reuniones con diversos sectores locales fue un excelente trabajo previo realizado por el grupo promotor que supo integrar reflexiones sobre el rumbo deseado para el desarrollo del territorio (expresión del conjunto social) con anhelos sentidos pero poco explicitados de desarrollo personal de cada quien.   

Un ingrediente clave fue haber podido combinar la actitud de escuchar plenamente a cada participante con la habilidad de traducir y estructurar sugerencias en programas operativos ajustados a las circunstancias del contexto local y nacional.
 
Este enfoque, un poco mejor trabajado y desarrollado, podría conducir a un quiebre paradigmático en cuanto a formas y lógica de programación del desarrollo local. En lugar de seguir la clásica secuencia visión-objetivos-metas-políticas-actividades-etc, la conversación podría comenzar perfilando de arranque un preliminar plan de acción sustentado en la experiencia, el conocimiento, las visiones implícitas que algunos llevan consigo sin verbalizar.  Esto permite preservar la fijación del rumbo como elemento estructurador del desarrollo local sólo que superando el estadío declarativo al ofrecer, desde un comienzo, elementos concretos que permiten a la población reconocer que el plan de acción preliminar es en efecto el inicio de una trayectoria. Implica, eso sí, animarse a saltar sobre resistencias y convenciones para innovar “a cielo abierto” (se conoce el punto de partida del cambio de dirección pero no los puertos que se tocarán en la búsqueda).

Queda también lugar en el enfoque para sumar un ingrediente poco ortodoxo, casi siempre presente a pesar de los recelos que suscita: cierta intuición creadora de realidad. Con su ayuda, el ejercicio de desarrollar una visión, un rumbo, parte de considerar “hechos concretos del futuro”,  flagrante contradicción para otras ópticas y lógicas.

Add comment Julio 28, 2008

Microcrédito Siglo XXI: nuevos senderos para pequeños y micro productores

 El microcrédito y las microfinanzas canalizan recursos financieros y conocimiento a millones de familias pobres en el mundo. Se ha logrado avanzar en varios frentes pero queda mucho más por realizar. Mientras tanto siguen cambiando las circunstancias que hacen de contexto a pequeños y micro productores: la globalización y el propio desarrollo local generan nuevas mezclas de problemas y oportunidades. Se abren diversas opciones y senderos para el microcrédito del siglo XXI. ¿Cuáles elegir? ¿Qué rumbo tomar?

Microcrédito como condición necesaria pero no suficiente

Los problemas de pobreza y subdesarrollo tienen su origen en complejos procesos; no hay una única causa que los explique ni una solución simple para superarlos. Para encarar con efectividad un desafio de esta naturaleza y envergadura habrá que considerar una diversidad de acciones complementarias. Esto sin ignorar lo ya realizado por quienes fueron pioneros; son esas experiencias las que nos permiten considerar una nueva generación de esfuerzos. 

El papel del microcrédito sigue siendo crítico dondequiera haya pobreza. Los microcréditos movilizan la capacidad productiva de los pobres, desarrollan su confianza y fortalecen su autoestima al tiempo que promueven la cultura del trabajo; contribuyen a la subsistencia de cientos de millones de familias e irrigan la base del aparato productivo, aunque no logran por sí solos abatir la pobreza, la desigualdad y dar paso a un desarrollo sustentable.

¿Qué se requiere agregar a la práctica actual del microcrédito? Comencemos por reconocer que la economía moderna se va apartando de los sistemas cerrados de subsistencia. Cada vez más los pequeños y micro productores hacen parte, mejor o peor posicionados, de tramas productivas integradas al sistema económico local. Esta articulación de pequeños y micro productores con otros actores económicos se expresa en la compra de insumos y de sencillos equipos, en la adquisición y consumo de bienes y servicios para su subsistencia, en la venta de lo que producen directamente al mercado local o a diversas instancias de intermediación. Estas relaciones económicas están mediatizadas por los precios de compra y de venta que cada productor enfrenta; esto es, por las relaciones de intercambio que logra establecer con los actores con los que se vincula. Los resultados que obtiene están así condicionados por su posicionamiento en una determinada tramas productiva y las relaciones de intercambio que logra establecer en base a contactos, capacidad de producción, vulnerabilidad financiera y los conocimientos e información que el pequeño productor maneja. 

Si el pequeño productor hiciese parte de una trama productiva posicionada en una promisoria cadena de valor y si su articulación con otros actores estuviese asentada en relaciones de intercambio favorables, entonces sería posible que ese pequeño productor pudiese ir paso a paso creciendo, capitalizando su emprendimiento y asegurándose mejores niveles de vida. Si, en cambio, como sucede en muchos casos, los pequeños y micro productores ocupasen posiciones marginales en tramas productivas insertas en sectores poco promisorios y si, además, por su escaso poder de negociación individual estuviesen sometidos a muy desfavorables relaciones de intercambio, entonces su situación sería muy adversa, con pocas probabilidades de mejorar condiciones de vida y de producción.

El microcrédito puede quedar a medio camino si no llegase a ser capaz de transformar las condiciones de vida de quienes lo reciben o si los progresos fuesen tan lentos y marginales que no se compadeciesen con los tiempos sociales y políticos de quienes siguen viviendo en la pobreza. Su efectividad se incrementaría si fuese complementado con otras iniciativas para mejorar la articulación de pequeños y micro productores con el resto del sistema económico local. Esto facilitaría su acceso a senderos de desarrollo sustentable. 

Construyendo senderos de desarrollo sustentable

¿Cómo entonces crear un entorno favorable para los pequeños y micro productores y mejorar su articulación con el sistema económico del cual son parte? ¿Cuáles son los factores que condicionan el éxito o el fracaso de este propósito?.

Son múltiples los factores condicionantes como diversas las circunstancias que determinan la singularidad de cada situación. Factores críticos incluyen acceder al conocimiento necesario para desenvolverse en el mundo contemporáneo, disponer de información sobre buenas oportunidades, contar con la capacidad para poder aprovecharlas y tener acceso a un entorno económico y social favorable.. 

Las economías son hoy cada vez más conocimiento dependientes. Constantemente se abren en los mercados oportunidades a las que no es posible acceder sin el conocimiento necesario para abordarlas. Lo grave es que se agiganta con el tiempo la brecha de conocimientos que ya existe entre las economías centrales y la mayoría de los países del Hemisferio Sur, así como la brecha que también se da al interior de nuestros países entre sectores sociales. Los más necesitados quedan así aún más rezagados por su limitado acceso al conocimiento, lo que agrava la ya de por sí explosiva situación.. Paradojalmente, la moderna tecnología informática y de comunicaciones puede democratizar el acceso al conocimiento pero ese acceso necesita ser fuertemente alentado y promovido para llegar a materializarse. Se trata que pequeños y micro productores accedan a un conocimiento de excelencia adaptado a las condiciones locales, no tan sólo al conocimiento residual o de descarte. De ahí la necesidad de trabajar coordinadamente con el sistema educativo formal e informal, así como con quienes lideran cadenas productivas y la entera comunidad científica y tecnológica del país. Es en este frente de trabajo donde se juega buena parte del futuro de nuestros pueblos

Disponer de información sobre oportunidades económicas no es sencillo aunque cada vez existen más fuentes y modalidades para conocerlas. Sin embargo, disponer de información es un primer paso y poder aprovechar las oportunidades es otro cantar mucho más complejo. Para posibilitarlo es necesario adoptar medidas a diversos niveles, entre otras: (i) políticas macroeconómicas que favorezcan a los sectores de bajos ingresos y, en particular, a los pequeños productores, (ii) iniciativas mesoeconómicas que faciliten una mejor articulación de los pequeños productores con promisorias cadenas de valor y (iii) acciones directas de promoción de los pequeños y micro productores. 

 

Mejorando el entorno: políticas macroeconómicas en apoyo a la base de la pirámide socio-económica.

Es que la lucha contra la pobreza no puede limitarse a establecer un “programa” específico para abatirla; para ser efectiva, debe alinear en su favor las políticas públicas y comprometer voluntades del sector privado y de la sociedad civil. Una primera medida es adoptar políticas macroeconómicas que permitan movilizar la base de la pirámide socioeconómica. Entre las principales de estas políticas está el gasto público que incluye una diversidad de rubros, como financiar el acceso del pequeño y micro productor al mejor conocimiento contemporáneo disponible así como a moderna infraestructura social (educación, salud, seguridad, vivienda) y productiva (comiunicación, caminos, energía, riego). El gasto público nacional, provincial y municipal es el instrumento por excelencia para financiar esas obras y servicios: según cómo sea asignado favorecerá en mayor o menor medida el entorno social y productivo en el que se desenvuelven los sectores de la base de la pirámide socio-económica.

De igual importancia es la política fiscal porque una estructura impositiva regresiva, como predomina en la mayoría de los países del Hemisferio Sur, extrae proporcionalmente más recursos de aquéllos que menos tienen. La economía ofrece a los políticos y a los sectores privilegiados sutiles mecanismos regresivos de redistribución de ingresos que no se animarían a proclamar abiertamente.

En cuanto a política monetaria son los sectores de bajos ingresos los más interesados en asegurar la estabilidad de precios y un acceso apropiado al crédito institucional. Los períodos de alta inflación terminan castigando desproporcionadamente a los pequeños productores y, cuando no disponen de crédito institucional, quedan a merced de prestamistas informales que pueden aplicar tasas y condiciones crediticias extremadamente severas.

De este modo, mejorar el entorno económico en el que se desenvuelven los sectores de bajos ingresos alineando la política macroeconómica con sus necesidades e intereses deviene una dimensión crítica para acceder a un sendero de desarrollo sustentable.
Mejorando las relaciones de intercambio de pequeños y micro productores

Como se indicó, los pequeños y micros productores suelen insertarse en tramas productivas y nichos de mercado de los que logran muy bajos ingresos. Esa vulnerabilidad estructural está en la base de su pobreza y rezago. ¿Cómo encararla entonces? Son varias las formas ya que no hay recetas; en todas ellas habrá que trabajar sobre cómo (i) incorporar aceleradamente conocimiento, (ii) mejorar productividades y la capitalización de las pequeñas unidades, (iii) negociar mejores precios y asistencia tecnológica de quienes lideran tramas productivas a través de programas para proveedores y distribuidores, (iv) integrar pequeños productores en organizaciones económicas de porte medio capaces de acceder a mejores umbrales de oportunidades (para ello existe ingeniería de negocios como son los sistemas de franquicias, los consorcios de exportación, las centrales de servicios, ciertas agroindustrias, entre otras modalidades).

El tema de las relaciones de intercambio es complejo porque en él se mezclan condiciones de competencia entre redes económicas y otras ligadas a la voluntad de los actores. Si mejoras en las relaciones de intercambio con pequeños y micro productores descolocasen en precios, calidades o tiempos a las empresas que las facilitan, entonces será difícil materializarlas. Pero las más de las veces esas mejoras no afectan la viabilidad de las cadenas de valor porque, si son bien trabajadas, se traducen en aumentos de productividad de los pequeños productores y expansión del mercado interno que terminan generando mejores resultados para todos.  Es el campo relativamente poco explorado de la mesoeconomía.

Los eventuales mejores ingresos del pequeño productor tendrán un doble destino: por un lado atender necesidades básicas familiares represadas y, por otro, capitalizar a las pequeñas unidades. Para posibilitar esto último –la crucial formación de capital en la base de la pirámide socio-económica- se requieren muy divesos apoyos entre los que me atrevo a destacar dos: el sistema educativo y la comunidad científica y tecnológica que pueden contribuir acercando conocimiento tecnológico y de gestión de procesos, y un segmento del mercado de capitales y del sistema financiero proveyendo los recursos necesarios para adquiirir equipamiento y reforzar el capital de trabajo.

Las empresas líderes de cadenas de valor tienen a su vez un rol protagónico: les toca ejercer mayor responsabilidad mesoeconómica, lo que significa considerar los efectos secundarios de sus propias decisiones empresariales en los pequeños y micro productores. Esto es, al considerar nuevos proyectos y las modalidades para llevarlos a cabo valdría escoger aquellas opciones que, al tiempo de posibilitarles alcanzar los objetivos perseguidos, maximicen el impacto positivo en los demás actores que hacen parte de su trama productiva y de su comunidad. 

Nuevas instituciones para apoyar el cambio de rumbo

Para facilitar esta búsqueda de nuevos senderos de desarrollo se requiere de un sistema de apoyo semejante, pero no igual, al que existe en los países afluentes. Un sistema que aliente y acompañe todo el desarrollo del esfuerzo emprendedor. Se trata de dar paso a instituciones de nuevo cuño que complementen el microcrédito que reciben los pequeños productores con iniciativas que los orienten hacia sectores promisorios; esto es, promoviendo emprendimientos económicos que, actuando como catalizadores, traccionen en su crecimiento a una red de pequeños proveedores, distribuidores o compradores de sus productos. Nuevas unidades de porte medio capaces de acceder a buenas oportunidades y sepan combinar eficacia operativa y justicia distributiva.

Se trata de una batería de instrumentos locales de promoción que se complementan unos a otros: saben operar en los mercados contemporaneos pero con un mandato explícito de apoyar emprendimientos que en definitiva ayuden a la base de la pirámide socioeconómica. Esta generación de instituciones económicas incluye las desarrolladoras de emprendimientos productivoss, las redes de inversores ángeles social y ambientalmente responsables y los fondos de apoyo a la inversión productiva, todos los cuales hemos venido desarrollando en números anteriores de Opinión Sur.

Roberto Sansón Mizrahi
Junio 2008
© copyright Opinión Sur

 

Add comment Junio 17, 2008

Tomar “tiempo de descanso respecto a acuerdos comerciales”: no hay base para renovar las negociaciones de Doha

Los negociadores continúan trabajando desesperadamente para lograr un avance significativo en la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Su objetivo es obtener un acuerdo para fines de 2008. Los países en vías de desarrollo deberían postergar esta ronda moribunda hasta que los países ricos puedan acordar un nuevo marco que esté a la altura de la promesa de Doha de ser una “ronda de desarrollo” que favorece a los países más pobres.

Los negociadores continúan trabajando desesperadamente para lograr un avance significativo en la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Su objetivo es obtener un acuerdo para fines de 2008. Los países en vías de desarrollo deberían postergar esta ronda moribunda hasta que los países ricos puedan acordar un nuevo marco que esté a la altura de la promesa de Doha de ser una “ronda de desarrollo” que favorece a los países más pobres.

Mientras los líderes de los países ricos intentan reunir a los negociadores en pos de otra fecha límite “que defina el éxito o el fracaso” de lo que se ha transformado en el más inminente acuerdo de la historia, los negociadores de los países en vías de desarrollo deberían recordar por qué las propuestas que están sobre el tapete deberían ser rediseñadas. En este artículo examinamos las proyecciones económicas realizadas por el Banco Mundial y otras instituciones, mostrando cuán limitadas son las ganancias para la mayor parte de los países en vías de desarrollo y cuán altos podrían ser los costos ocultos de un acuerdo. Con ganancias proyectadas de menos de 0.2 %, una reducción de la pobreza de tan solo 2.5 millones de personas (menos del 1 %), pérdidas arancelarias de al menos $ 63 mil millones, y disminuciones proyectadas en el valor relativo de las exportaciones, los países en vías de desarrollo tienen poco que ganar apurándose por terminar Doha.

Dada la proliferación de una retórica grandilocuente en torno a Doha y la reducción de la pobreza, se puede entender que el público piense que este acuerdo trata íntegramente sobre la pobreza y el desarrollo. El Banco Mundial realizó un modelo que estima las ganancias de un “probable” acuerdo de Doha. En este escenario (que es más ambicioso que las propuestas que están ahora sobre el tapete), las ganancias globales proyectadas para el 2015 son de solo $ 96 mil millones, quedando apenas $ 16 mil millones para el mundo en vías de desarrollo. Otras proyecciones de Doha plantean diferentes estimaciones, pero todas están en el mismo orden de magnitud.

De los beneficios proyectados para los países en vías de desarrollo, tan solo unos pocos países reciben la mayoría de las ganancias. De acuerdo con el Banco Mundial, se espera que la mitad de todos los beneficios destinados a los países en vías de desarrollo fluya apenas hacia ocho países: Argentina, Brasil (que espera recibir el 23 por ciento de los beneficios orientados a países en desarrollo), China, India, Méjico, Tailandia, Turquía y Vietnam.

Algunos investigadores han argumentado que estos números están subestimados, en parte porque no incluyen la liberalización del comercio de servicios. Pero un modelo anterior del Banco sugiere que esto agregaría muy poco a los países en vías de desarrollo. El “escenario probable” en estos modelos de liberalización parcial –reducción del 50 por ciento en barreras al comercio de servicios- proyecta ganancias de solo $ 6.9 mil millones para el mundo en vías de desarrollo, obteniendo los países ricos el 71 por ciento de los beneficios totales. Sumando la liberalización del comercio de bienes y de servicios juntos, los beneficios proyectados para los países en vías de desarrollo alcanzan los $ 28 mil millones dentro de un escenario posible de Doha.

Mientras que las ganancias proyectadas son menores que las anunciadas, las pérdidas están mayormente ocultas en los modelos construidos; ellas son considerables.

El total de pérdidas arancelarias para los países en desarrollo en el tema “acceso al mercado no agrícola” –o productos manufacturados- de las negociaciones podría ser de $ 63.4 mil millones o casi cuatro veces el nivel de beneficios. Para muchos países en vías de desarrollo rebajar las tarifas drásticamente no solo restringirá su habilidad para fomentar nuevas industrias de modo que puedan integrarse en la economía mundial, sino que también limitará los fondos gubernamentales para apoyar industrias tan incipientes y conservar programas sociales para los pobres. En la mayoría de países en desarrollo los aranceles representan más de un cuarto de sus ingresos por impuestos. Para naciones más pequeñas con poca diversificación en sus economías, los ingresos arancelarios constituyen el núcleo central del presupuesto estatal. De acuerdo con el South Centre con base en Ginebra, las tarifas conforman más del 40 por ciento de todas las rentas tributarias en la República Dominicana, Guinea, Madagascar, Sierra Leona, Suazilandia y Uganda.

Un posible acuerdo también contribuirá a deteriorar los términos de intercambio de los países en desarrollo; esto es, la relación entre los precios de exportación y los de importación. Esta medida es considerada como un crucial indicador del grado en que un país en desarrollo está subiendo la cadena de valor en la economía global, alejándose de la producción primaria y adentrándose en actividades manufactureras o basadas en el conocimiento. Desde la Primera Guerra Mundial muchos países en desarrollo vieron empeorar sus términos de intercambio. El deterioro de los términos de intercambio puede acentuar los problemas de balance de pagos y hace que la diversificación del perfil exportador hacia otros productos sea aún más urgente.

Dentro de un probable acuerdo los precios mundiales de los productos agrícolas aumentan y los precios de manufacturas disminuyen levemente o no cambian. De acuerdo con el Carnegie Endowment for International Peace, estos cambios en los precios inciden negativamente en los términos de intercambio de los países en vías de desarrollo. El informe explica que para muchos países el aumento en los precios mundiales de alimentos importados y bienes agrícolas es contrarrestado con una disminución en los precios mundiales de sus exportaciones de manufacturas livianas, como por ejemplo vestimenta. Esto en parte explica las pérdidas de bienestar en países como Bangladesh, Africa del Este y el resto de África Sub-Sahariana.

Para diversificar, los países en desarrollo a menudo observan lo que ocurrió en las economías de Estados Unidos y Europa, y más recientemente, de Corea del Sur y China. Estos países se diversificaron más allá de los productos primarios y las manufacturas livianas mientras abrían lentamente sus economías. Se fueron acercando al mercado mundial estratégicamente, protegiendo sus industrias exportadoras más importantes de manera de fortalecerlas para que pudiesen competir en los mercados internacionales.

El productor de computadoras chino, Lenovo, provee un buen ejemplo. La compañía fue creada por el gobierno y protegida durante años; hace poco compró la división de PC de IBM y es ahora líder mundial en electrónica de alta tecnología. Acer Computer de Taiwán y Hyundai y Kia Motors de Corea del Sur siguieron similares caminos de desarrollo de largo alcance.

Más recortes en aranceles de manufacturas y regulación de servicios en los países en desarrollo, los cuales están bajo consideración en las actuales propuestas de Doha, van a hacer más difícil que estos países puedan reproducir esos esfuerzos. Esta pérdida del así llamado “espacio de políticas” es la razón por la cual muchos países en vías de desarrollo consideran a las actuales propuestas de los países ricos como el equivalentes a decir: “hagan lo que digo, no lo que hago”.

Un nuevo enfoque

La pobreza de las negociaciones actuales sugiere que es el momento oportuno para tomarse “un tiempo de descanso” en los acuerdos sobre comercio. Durante este respiro los países desarrollados deberían demostrar su compromiso por hacer al sistema de comercio internacional más favorable para el desarrollo. Lo que sigue son cuatro pasos que persiguen este fin.

1.Implementar resoluciones anteriores de la OMC. Los Estados Unidos y Europa deberían ponerse de acuerdo para honrar los fallos de la OMC que consideraron que los subsidios al algodón y el azúcar violaban reglas comerciales existentes bajo el acuerdo anterior. Esto daría un espaldarazo tangible a los agricultores del oeste de Africa y de América Latina y enviaría una fuerte señal a los países en desarrollo de que las naciones desarrolladas están dispuestas a honrar las reglas de la OMC.

2.Encarar cuestiones relativas a materias primas. Los países ricos deberían tomar seriamente la propuesta realizada por muchas naciones africanas para contener a las empresas globales que exigen precios injustos por insumos agrícolas extrayendo miles de millones de las ganancias de lo producido. En este sentido las naciones africanas hicieron numerosas propuestas durante la ronda, en particular para establecer proyectos internacionales que puedan administrar la oferta de modo de levantar los precios y poner freno al comportamiento oligopólico de grandes firmas extranjeras de materias primas. Si la Ronda de Doha busca fomentar el desarrollo, tales propuestas deberían ocupar el centro de la discusión.

3.Reconocer un compromiso con un trato especial y diferenciado. Los negociadores deberían reconocer el principio de Doha del “trato especial y diferenciado” hacia las naciones más pobres. Las naciones desarrolladas deberían desestimar leyes de patentamiento que impiden a las naciones más pobres producir drogas genéricas más baratas. También deberían autorizar a estas naciones a eximir de desregulación a alimentos básicos de sus economías locales, tales como el maíz, el arroz y el trigo, como parte del compromiso asumido de Doha de proteger “Productos Especiales” importantes para el desarrollo rural, la seguridad alimenticia y el sustento rural.

4.Compensar las pérdidas tarifarias y los costos del ajuste. Instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial deberían intervenir y ayudar a las naciones en desarrollo a cubrir los costos del ajuste, tales como las pérdidas tarifarias y la recalificación laboral hasta que puedan establecerse políticas apropiadas. El Mecanismo de Integración Comercial (Trade Integration Mechanism) del FMI ya funciona para tales fines, pero deja poco espacio para incorporar costos de ajuste y el Fondo es a menudo criticado por agregar reformas adicionales a las políticas de ajuste.

Kevin P. Gallagher y Timothy A. Wise
Junio, 2008
© copyright Opinión Sur

2 comments Junio 9, 2008

Armonía y convivencia en un proceso de cambio

Es esencial que prime armonía y convivencia en el devenir social; también es cierto que para asegurar su vigencia necesitamos conciliar una diversidad de intereses, valores y necesidades materiales y psicológicas. Es dificil vivir en armonía y buena convivencia en un mundo de agudos contrastes, como cuando la pobreza y la indigencia coexisten al lado de la opulencia y el consumo superfluo; es injusto, doloroso, irritativo. Es también dificil lograr armonía y buena convivencia cuando se sufre la agresión de la corrupción, la inseguridad, la destrucción del medio ambiente, el tráfico de personas, el narcotráfico, mafias vinculadas a veces con la política o las propias fuerzas de seguridad. Y, sin embargo, aunque suene paradojal, necesitamos de la armonía y la buena convivencia para movilizar voluntades, esfuerzos de conjunto, capaces de enfrentar esos mismos males.

 ¿Cómo encarar esta tensión? ¿Cómo preservar la armonía y la convivencia social sin convalidar la injusticia, el delito, la grosera desigualdad? ¿Cómo practicar la armonía y la convivencia sin caer en la complicidad de tolerar o sustentar agravios que terminan comprometiéndola? No es sencillo encarar esta cuestión pero no hacerlo es peligroso y destructivo.

 Vivir en armonía y buena convivencia implica haber logrado desarrollar cierta madurez personal y societal. Requiere haber recibido una educación, practicado una experiencia de vida, que reconozcan a la armonía y la convivencia como un valor preciado, que es promovido y enaltecido como tal por el conjunto social y defendido vigorosamente cuando es afectado. En esto juegan un rol fundamental los formadores de valores, sean los padres de niños y adolescentes, maestros, intelectuales, líderes políticos, religiosos, sindicales, de movimientos sociales, organizaciones de la sociedad civil, el mundo corporativo y los medios de comunicación social.

 Esta primacía de la armonía y la buena convivencia se sustenta también en la vigencia de condiciones sociales y económicas justas. Sin ellas, el anhelo de vivir en armonía y convivencia puede ser utilizado para preservar dolorosas situaciones de injusticia y de profundo desamor. Es que la armonía y la buena convivencia no implican tolerar la injusticia ni ignorar cambios sociales a los que es necesario promover y dar paso; por el contrario, para preservar la armonia y la buena convivencia social debemos encarar con coraje y franqueza aquello que genera desunión, que agudiza los antagonismos, que promueve violencia física o moral, como son, entre otras causales, las situaciones de desigualdad, de pobreza y de indigencia.

 La riqueza groseramente concentrada en pocas manos es un agravio para los muchos que la contemplan desde la otra vereda. Debiera en cambio ser movilizada para generar oportunidades para quienes sepan y quieran emprender iniciativas económicas, sociales o culturales, iniciativas que desarrollen conocimiento y generen nueva riqueza en la base de la pirámide social, que alienten a los rezagados y cuiden de los desprotegidos. Los privilegios derivados del poder político o social también constituyen agravios. La armonía y la buena convivencia necesita reparar, contener, tender puentes, asegurar inclusividad, cicatrizar heridas, extender la mano. Al construír un país para todos potenciamos una enorme energía social que está hoy torpemente desaprovechada y nos relacionamos en mejores términos con los demás, con nuestras comunidades y también con el medio ambiente que nos sostiene.

 Una familia sumergida en la indigencia, agredida por el medio, olvidada por el resto de la sociedad de la que es parte y a la que no puede influir, que está atenazada por la desesperanza, rodeada del egoismo y la mezquindad de quienes podrían ayudar a reparar su situación y no lo hacen, debe realizar un enorme esfuerzo de generosidad para practicar armonía y buena convivencia con los demás.

 Individuos afluentes que se desinteresasen por el bienestar del conjunto, que actuasen en su exclusivo interés, que acumulasen desenfrenadamente satisfactores materiales más allá de los requeridos para sostener una vida digna, que causasen concientemente sufrimientos escudándose en argucias que las leyes no saben o pueden eliminar, no tienen derecho a invocar ese supremo valor de la armonía y la buena convivencia social cuando que lo sabotean con su conducta.

 ¡Cómo pretender que los agredidos defiendan la armonía y la buena convivencia sin ver una luz al final del tunel! Con toda razón pensarán ¿armonía y buena convivencia para qué?; ¿para mantener el oprobio en el que mi familia está sumida?; ¿para reproducir la pobreza, la indignidad de mi situación?

 ¡Y cómo no desconfiar de los egoistas que claman armonía y buena convivencia para asegurarse condiciones que les permitan perpetuar su accionar! Desean ese tipo de armonía y convivencia pero aquella otra que conlleva equidad, justicia, solidaridad, fraternidad, que promueve con prudencia cambios para viabilizar paz y bienestar para todos, esa la miran con desconfianza porque temen que termine desbaratando los privilegios de los que gozan; aunque este sea un temor infundado porque una transformación para todos puede hacerse también sin severos traumatismos; aunque la historia demuestre con mil ejemplos que lo que no cambia gradualmente con los tiempos lo único que logra es incubar tormentas y descontentos que hacen aún más riesgosa la trayectoria del privilegio.

 Digamoslo con claridad: la mayor parte de nuestros pueblos está por vivir en armonía y buena convivencia; pero toca trabajar y estar alertas para asegurar sustentabilidad a esa actitud. No cabe dejar que la mezquindad, el egoismo o la negligencia puedan llegar a esterilizar tamaño capital social. Sería un gravísimo error dar por dado lo que ha llevado años construir. En un momento de ceguera podemos perder o comprometer seriamente la armonia y la buena convivencia social; es arduo recuperarlas.

 El desafío de siempre, aquel ya mencionado que se renueva una y mil veces con formas y modalidades que cambian con las circunstancias, es conciliar, alinear con habilidad, con inteligencia, con ánimo generoso, a una enorme diversidad de intereses, de valores y de necesidades materiales y psicológicas que tenemos todos quienes conformamos nuestro vecindario, nuestro país, nuestra región, nuestro mundo. En ese esfuerzo de concertar, canalizar, catalizar energías, la armonía y la buena convivencia social son, al mismo tiempo, resultado de ese proceso y condición necesaria para su pleno desarrollo. Ver esto con claridad ayuda a construir un mejor presente; ignorarlo condena a invertir demasiada energía en pugnas y luchas intestinas de las que nos resulta muy dificil salir.

Roberto Sansón Mizrahi
Mayo de 2008
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1 comment Abril 28, 2008

Negociaciones salariales para abatir desigualdad y sostener el crecimiento

Si se pusiese sobre una negociación salarial todo el peso del ajuste necesario para abatir desigualdad se podría afectar la propia dinámica de desarrollo de un país. Al mismo tiempo, una negociación salarial que retribuya adecuadamente a quienes participan del proceso productivo es esencial y legítima. Lo que estamos diciendo es que no es posible cargar sobre una sola variable –en este caso un ajuste de remuneraciones- todo el esfuerzo que se requiere para abatir de manera significativa la desigualdad y la pobreza.     Más adelante consideramos elementos propios de una negociación salarial. Pero antes vale señalar qué otras variables, además de los salarios, también inciden y necesitan ser ajustadas para poder materializar una reducción de la desigualdad y la pobreza; en otras palabras, situar las negociaciones salariales en el contexto de una acción comprehensiva para abatir desigualdad. Al hacerlo enriquecemos con una visión sistémica el espacio natural y posible de una negociación salarial, acercando a las partes a lograr acuerdos que contribuyan a reducir desigualdad y sostener el crecimiento del país. (i) Políticas macroeconómicas para abatir desigualdad y sostener crecimiento Prácticamente todas las políticas públicas tiene incidencia directa o indirecta tanto sobre la desigualdad como el crecimiento. Con lo cual un primer comentario es que todas ellas debieran ser instrumentales para abatir desigualdad y promover crecimiento. Para ejemplificar vamos a destacar dos de las más relevantes: la política fiscal y la de gasto público. La regresividad de los sistemas impositivos de América Latina es inaudita. Para decirlo en una frase: los pobres pagan proporcionalmente más impuestos que los ricos. Son varias las razones que explican esta sinrazón[1]. Para acercarnos a un desarrollo que sea económica y socialmente sostenible la política fiscal debe eliminar la regresividad. Por su parte el gasto público suele ser la principal fuente de financiamiento del sistema educativo, del sistema de salud, de seguridad, de la infraestructura vial y energética, entre muchos otros sectores y actividades que sostienen el crecimiento y hacen parte del ingreso no salarial de los sectores de la base de la pirámide social. En la medida que se asigne debida prioridad al gasto público orientado a atender requerimientos sociales y productivos de estos sectores se estará contribuyendo a abatir desigualdad de manera sustentable.      (ii) Iniciativas mesoeconómicas para abatir desigualdad y sostener crecimiento Las empresas funcionan dentro de tramas o redes productivas que conforman cadenas de valor y clusters de empresas semejantes o complementarias. Ese es el espacio de la mesoeconomía. En este espacio el protagonismo es compartido entre todas las unidades productivas que participan de las redes pero con un rol muy especial para las empresas líderes. Son ellas quienes orientan e influyen el comportamiento de las demás. Esas empresas líderes tienen la responsabilidad mesoeconómica de contribuir desde su ámbito a abatir la desigualdad y sostener el crecimiento. No sólo generando más empleos para reducir la desocupación y mejores ingresos para sus trabajadores, sino también adoptando tecnologías, formas de estructurar sus negocios y de relacionarse con proveedores, distribuidores y clientes, que favorezcan en todo lo posible a los sectores de la base de la pirámide. Cada decisión empresarial, cada nueva inversión, tendrá efectos primarios y secundarios. Los primarios son aquellos que inciden sobre el funcionamiento y resultados de la propia empresa; los secundarios son los efectos sobre el resto de actores de su cadena de valor y de la comunidad en la que opera. Pocas veces estos efectos son explicitamente considerados e incluídos en la matriz de decisiones de una empresa; lo cual esteriliza potenciales efectos benéficos o, lo que es peor, puede causar impactos negativos que podrían ser evitados sin afectar, o afectando sólo marginalmente, los resultados. El sector privado no está al margen del esfuerzo nacional por abatir desigualdad y sostener el crecimiento sino que cumple un importantísimo rol. (iii) Programas de apoyo a pequeños y micro emprendimientos productivos Buena parte de la población que conforma la base de la pirámide social asegura su subsistencia trabajando por su cuenta o como asalariados generalmente informales en pequeños o micro emprendimientos productivos. De este modo, los programas de apoyo a pequeños y micro productores conforman un componente central de un esfuerzo por abatir desigualdad y pobreza. Esto incluye programas de microcréditos y de crédito para pymes, así como toda la gama de asistencia tecnológica y de gestión comercial. Opinión Sur ha cubierto extensamente este tema por lo que en las líneas que siguen tan sólo quisiéramos destacar dos aspectos fundamentales. El primero hace referencia a la excelencia y el salto de escala que debieran caracterizar a los programas de apoyo. La brecha de ingresos se hace aún mayor cuando se le agrega la brecha de conocimientos, contactos e información que afecta a todos los sectores de la base de la pirámide social. Necesitamos y podemos cerrar esa brecha. Hoy la economía es conocimiento dependiente y no cabe agravar la ya precaria situación de pequeños y micro emprendedores privándoles del acceso a moderna ingeniería de negocios que está disponible en el mercado, retacéandoles información sobre oportunidades comerciales y cómo aprovecharlas, negándoles asistencia para gestionar apropiadamente sus emprendimientos. De igual modo no podemos quedarnos en el umbral de lo demonstrativo, de los proyectos pilotos. Estos esfuerzos son y seguirán siendo válidos como campos de ensayo de nuevas metodologías y enfoques de trabajo pero el desafío presente es asistir a grandes mayorías (no tan sólo a pequeños bolsones de pobreza) a través de programas de gran alcance y significación.  El segundo aspecto se refiere al gran esfuerzo que es necesario realizar para registrar el trabajo informal que abunda en pequeños y micro emprendimientos. En estos casos las condiciones objetivas de la pequeña unidad hacen muy difícil y a veces inviable el blanqueo de los trabajadores informales. Si tuviesen que cumplir sin más todas las exigencias fiscales, de cargas sociales y regulatorias impuestas por las normativas vigentes se podría afectar la viabilidad de los emprendimientos que estuviesen operando en situaciones de subsistencia. En esas condiciones es inefectivo o contraproducente tan sólo perseguir a los pequeños y micros que no registran a sus trabajadores. Se impone más bien crear un régimen especial para los pequeños y micros (como varios países ya han instaurado) que vaya gradual pero firmemente completando una transición hacia el registro de toda la fuerza laboral no registrada.     (iv) Límites y posibilidades de las negociaciones salariales Explicitado lo anterior queda claro que es muy distinto encarar negociaciones salariales en un contexto donde prime el “sálvese quien pueda y como pueda”, que en otro donde las negociaciones se desarrollan mientras se implementa una serie de acciones para abatir desigualdad. Al encarar una seria reforma fiscal y asignar suficiente prioridad al gasto público orientado a la base de la pirámide social se estaría mejorando el salario de bolsillo de los trabajadores (que pagarían menos impuestos) y aportando ingresos no salariales (se cubrirían necesidades de sectores populares con mejores servicios de educación, salud, energía, etc). El contexto de negociación mejoraría aún más si las empresas líderes de cadenas productivas se pusiesen al frente de un esfuerzo bien concebido para ejercer a pleno su responsabilidad mesoeconómica. De ese esfuerzo surgirían más empleos y quizás mejor remunerados a lo largo de la cadena productiva, junto con un valor agregado no financiero como es el de posibilitar a pequeños emprendimientos adquirir modernos conocimientos, acceso a mercados, información comercial y asistencia sobre la marcha. También pesan fuerte los programas de apoyo a pequeños y micro emprendimientos porque, si bien las negociaciones salariales se centran en los trabajadores registrados, algunos desarrollan por sí o a través de familiares actividades informales por cuenta propia con las que complementan sus ingresos. En todo caso, está claro que tanto sindicatos como asociaciones empresariales encararán de manera diferente las negociaciones salariales si ellas fuesen parte o no de un conjunto comprehensivo de acciones de promoción de la base de la pirámide social. En lo que hace a las negociaciones salariales en sí mismas es necesario considerar varios aspectos que incidirán sobre ellas, entre otros los siguientes: Evaluar cómo se reparten los resultados entre trabajadores, cuadros ejecutivos y propietarios del capital. Si bien el criterio básico es que las subas salariales acompañen aumentos de productividad, vale considerar también la estructura distributiva presente y cómo fueron evolucionando esas proporciones en el tiempo, de modo de no consagrar eventuales injusticias distributivas que vienen de épocas anteriores ni tampoco violentar límites de viabilidad económica de las unidades productivas.Analizar cuánto de la remuneración al capital se retira de la empresa y cuánto se reinvierte. Los trabajadores podrían eventualmente postergar una parte de sus aspiraciones presentes contra una fundada expectativa de mejores resultados futuros si la empresa o el sector se estuviesen capitalizando a través de una firme reinversión de resultados. En esos casos la negociación debería incluir cláusulas de ajustes salariales asociados a mejores resultados futuros en cada emprendimiento. En cambio la posición sindical sería muy distinta si gran parte de los resultados saliesen de la empresa vía dividendos u otros mecanismos (como subfacturación entre filiales de un mismo grupo económico). En estos casos la pugna salarial se volcaría entera sobre el presente corporativo aspirando a compartir la mayor proporción posible de la distribución de resultados. Existe una variedad de formas (algunas muy creativas) para alinear intereses de todas las partes que sustentan una empresa. Sin creatividad los espacios para encontrar acuerdos constructivos se angostan y aumenta el riesgo de deslizarse hacia  confrontaciones que terminan afectando a todos. La codicia de algunos, la frustación de otros, la ignorancia y mala fe de muchos, sólo puede ser combatida con transparencia, clara información, buena argumentación y firme credibilidad de las partes. La confianza mutua, aquel intangible de enorme valor muchas veces ignorado y otras afectado por conductas irresponsables, es en verdad el mayor facilitador de una buena negociación. Corrupción, necedad, mezquindad, ignorancia o indiferencia a las circunstancias del otro, pueden descarrilar cualquier negociación. En cambio, una buena dosis de pragmatismo, creatividad y un real esfuerzo de las partes para comprender los márgenes de lo posible, son condición necesaria para seguir avanzando como socios en el esfuerzo de creación de riqueza.  En un mundo donde no escasea el egoismo y el tomar ventaja de los otros, parecerá extraño cerrar estas líneas recordando que la economía, más allá de los parámetros históricos y tecnológicos que la condicionan, está constituída en esencia por relaciones entre personas y grupos. Esas relaciones son guiadas por intereses pero también por valores. De ahí que exista un crítico espacio de trabajo no sólo para aprender a alinear constructivamente la diversidad de intereses que pugnan por prevalecer, sino también para que trabajadores, ejecutivos o propietarios de activos reflexionemos de cara a nuestros valores sobre la significación de nuestros actos y las consecuencias y responsabilidades que de ellos se derivan.


[1] En números anteriores de Opinión Sur hemos analizado esta cuestión y también la que sigue por lo que no nos extenderemos en ellas.

Roberto Sansón Mizrahi

© Copyright Opinión Sur  

Add comment Marzo 19, 2008

Los beneficios dependen de nosotros

Es indudable que los biocombustibles no son los únicos responsables del aumento en los precios de los alimentos. El aumento de la riqueza en China e India lleva asociado un incremento en la demanda de carne, impulsando así la demanda de cereales para alimentar animales. Por ejemplo, en 1985 un consumidor chino típico consumía 20 kg de carne al año, mientras que actualmente come más de 50kg. En general, la demanda de carne en los países en desarrollo se ha duplicado desde 1980. (The Economist, Dic. 6, 2007. Food Prices).

Estos cambios graduales que impulsan hace un tiempo el incremento en los precios de alimentos se encuentran acompañados ahora por la demanda de maíz para producir etanol como combustible. La demanda de etanol de los Estados Unidos ha crecido significativamente por diversas razones, entre ellos incentivos importantes, legislación de 2005 estimulando el uso de renovables y el creciente precio del petróleo. Esto quiere decir que EE.UU., el primer exportador de maíz del mundo, está canalizando más y más de su producción de maíz a la elaboración de etanol y menos proporcionalmente a la exportación.

Esto influye sobre los precios de otros alimentos. Los farmers americanos se mudan de otros cultivos hacia el maíz, reduciendo la oferta de los primeros y elevando sus precios. Además, el maíz se utiliza para alimentar animales y esto es ahora más caro.

Es improbable que este proceso se interrumpa en los años venideros. EE.UU. no es el único país que ha promulgado legislación promoviendo los biocombustibles. Tienen leyes de cortes también Canadá, la Unión Europea, Japón, China, India, Australia y en Latinoamérica Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Paraguay y Perú. Las leyes de corte requieren que, en una fecha futura, los combustibles líquidos contengan un mínimo de mezcla con biocombustibles.

Los argumentos que se plantean a favor de los biocombustibles están principalmente relacionados con la seguridad energética y la reducción de emisiones de gases efecto invernadero. Sin embargo, muchos expertos plantean que dichos beneficios ambientales son cuestionables y que puede haber varios otros impactos negativos que no están siendo tenidos en cuenta por quienes los promueven.

La reducción de gases de efecto invernadero parece ser incuestionable en la medida que a la combustión de biodiesel o bioetanol se le atribuye una emisión de cero. Sin embargo, es claro que tomando en cuenta toda la cadena de producción habrá emisiones de gases GEI mayores a cero.

Existen muchas estimaciones del balance energético neto (NEB, por sus siglas en inglés) de diferentes fuentes de biocombustibles. El NEB es una estimación de cuanta energía obtenemos de una unidad de un biocombustible en particular (por ejemplo, bioetanol de maiz) en relación a la energía que insume la producción de éste (desde producir el insumo vegetal hasta la elaboración del combustible). Este valor se calcula en función de un contexto específico (proyecto, región, país). Estimaciones del Departamento de Energía de EEUU indican valores mayores a 1 para etanol de maíz y mayores para celulosa y biodiesel de soja. Valores mayores a 1 indicarían que la energía provista por el biocombustible es mayor a la utilizada para su producción y consumo. Sin embargo, los valores dependen fuertemente de la fuente vegetal, la tecnología disponible y el contexto específico, razón por la cual no se pueden generalizar los valores de EEUU y muchas de las estimaciones son cuestionadas.

Sin entrar en la validez de distintos resultados de NEB es indiscutible que el efecto neto de emisiones de GEI en el caso de los biocombustibles es mayor a cero.

Existen otros argumentos legítimos a favor, como la sustitución del MTBE (un contaminante de aguas) de la petrogasolina por el ETBE del bioetanol o la disminución en el contenido de azufre en el diesel mediante la mezcla con biodiesel.

Sin embargo, y más allá del tema ya tratado del NEB que evalúa el balance energético exclusivamente, si tomamos toda la cadena de producción existen serias dudas sobre los beneficios ambientales netos de los biocombustibles en base a sus posibles efectos de contaminación de suelos y aguas, la presión sobre la frontera agropecuaria, deforestación y efectos sobre la biodiversidad. La deforestación debe ser tenida en cuenta al calcular el balance de GEI ya que representa una pérdida de sumideros de gases.

Asimismo, pueden existir “tradeoffs” entre efectos ambientales globales positivos y locales negativos, diferencias en la distribución geográfica de los beneficios económicos y ambientales entre el Hemisferio Sur y el Norte y, dentro de las regiones donde se expandan los cultivos y las industrias, una expansión de la agricultura de gran escala en desmedro de los pequeños productores y campesinos.

En mi opinión, cómo se resuelven estos temas determinará en qué grado existirán beneficios económicos, sociales y ambientales relacionados con la expansión de los cultivos de fuentes de biocombustibles y los biocombustibles. El fenómeno de expansión de los mismos y la elevación de los precios de los alimentos son procesos en curso y todo indica que ambas tendencias se mantendrán. Los beneficios dependerán en gran medida de las políticas que cada país y región adopte al respecto. en desarrollo se ha duplicado desde 1980. (The Economist, Dic. 6, 2007. Food Prices). Estos cambios graduales que impulsan hace un tiempo el incremento en los precios de alimentos se encuentran acompañados ahora por la demanda de maíz para producir etanol como combustible. La demanda de etanol de los Estados Unidos ha crecido significativamente por diversas razones, entre ellos incentivos importantes, legislación de 2005 estimulando el uso de renovables y el creciente precio del petróleo. Esto quiere decir que EE.UU., el primer exportador de maíz del mundo, está canalizando más y más de su producción de maíz a la elaboración de etanol y menos proporcionalmente a la exportación. Esto influye sobre los precios de otros alimentos. Los farmers americanos se mudan de otros cultivos hacia el maíz, reduciendo la oferta de los primeros y elevando sus precios. Además, el maíz se utiliza para alimentar animales y esto es ahora más caro. Es improbable que este proceso se interrumpa en los años venideros. EE.UU. no es el único país que ha promulgado legislación promoviendo los biocombustibles. Tienen leyes de cortes también Canadá, la Unión Europea, Japón, China, India, Australia y en Latinoamérica Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Paraguay y Perú. Las leyes de corte requieren que, en una fecha futura, los combustibles líquidos contengan un mínimo de mezcla con biocombustibles. Los argumentos que se plantean a favor de los biocombustibles están principalmente relacionados con la seguridad energética y la reducción de emisiones de gases efecto invernadero. Sin embargo, muchos expertos plantean que dichos beneficios ambientales son cuestionables y que puede haber varios otros impactos negativos que no están siendo tenidos en cuenta por quienes los promueven. La reducción de gases de efecto invernadero parece ser incuestionable en la medida que a la combustión de biodiesel o bioetanol se le atribuye una emisión de cero. Sin embargo, es claro que tomando en cuenta toda la cadena de producción habrá emisiones de gases GEI mayores a cero. Existen muchas estimaciones del balance energético neto (NEB, por sus siglas en inglés) de diferentes fuentes de biocombustibles. El NEB es una estimación de cuanta energía obtenemos de una unidad de un biocombustible en particular (por ejemplo, bioetanol de maiz) en relación a la energía que insume la producción de éste (desde producir el insumo vegetal hasta la elaboración del combustible). Este valor se calcula en función de un contexto específico (proyecto, región, país). Estimaciones del Departamento de Energía de EEUU indican valores mayores a 1 para etanol de maíz y mayores para celulosa y biodiesel de soja. Valores mayores a 1 indicarían que la energía provista por el biocombustible es mayor a la utilizada para su producción y consumo. Sin embargo, los valores dependen fuertemente de la fuente vegetal, la tecnología disponible y el contexto específico, razón por la cual no se pueden generalizar los valores de EEUU y muchas de las estimaciones son cuestionadas. Sin entrar en la validez de distintos resultados de NEB es indiscutible que el efecto neto de emisiones de GEI en el caso de los biocombustibles es mayor a cero. Existen otros argumentos legítimos a favor, como la sustitución del MTBE (un contaminante de aguas) de la petrogasolina por el ETBE del bioetanol o la disminución en el contenido de azufre en el diesel mediante la mezcla con biodiesel. Sin embargo, y más allá del tema ya tratado del NEB que evalúa el balance energético exclusivamente, si tomamos toda la cadena de producción existen serias dudas sobre los beneficios ambientales netos de los biocombustibles en base a sus posibles efectos de contaminación de suelos y aguas, la presión sobre la frontera agropecuaria, deforestación y efectos sobre la biodiversidad. La deforestación debe ser tenida en cuenta al calcular el balance de GEI ya que representa una pérdida de sumideros de gases. Asimismo, pueden existir “tradeoffs” entre efectos ambientales globales positivos y locales negativos, diferencias en la distribución geográfica de los beneficios económicos y ambientales entre el Hemisferio Sur y el Norte y, dentro de las regiones donde se expandan los cultivos y las industrias, una expansión de la agricultura de gran escala en desmedro de los pequeños productores y campesinos. En mi opinión, cómo se resuelven estos temas determinará en qué grado existirán beneficios económicos, sociales y ambientales relacionados con la expansión de los cultivos de fuentes de biocombustibles y los biocombustibles. El fenómeno de expansión de los mismos y la elevación de los precios de los alimentos son procesos en curso y todo indica que ambas tendencias se mantendrán. Los beneficios dependerán en gran medida de las políticas que cada país y región adopte al respecto.

María Rosa Murmis  |  Marzo 4, 2008 at 2:16 am

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respondiendo a Richard

Nos gustaría poder publicar este blog en los dos idiomas. Como no disponemos de financiamiento estamos buscando voluntarios. Cordial saludo.

Moderador

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