Un país para todos

No sólo redistribuir ingresos: eliminar concentración y asegurar soberanía decisional – Roberto Sansón Mizrahi   mayo 21, 2018

Filed under: Uncategorized — robertomizrahi @ 5:52 pm

Los países no centrales emergen de un duro pasado que moldea el presente y se proyecta sobre el futuro posible. ¿Estamos condenados a proseguir en el sendero que transitamos o será posible escoger otros rumbos que  permitan alcanzar mayor equidad y soberanía decisional? ¿Es suficiente concentrarse en redistribuir ingresos sin abordar cómo remover aquello que sustenta el proceso de concentración de la riqueza y de las decisiones?

Desde el pasado colonial se establecieron gravosas desigualdades sociales y territoriales mientras se transitaban diferentes fases de soberanía decisional. Una soberanía recortada ante el poder de grupos económicos cada vez más concentrados. Ese poder se expresa al interior de nuestros países a través de una doble dinámica económica: unas ruinosas y especulativas operaciones financieras que succionan sin cesar ingentes segmentos del ahorro nacional, junto a una influyente red de unas pocas grandes empresas nacionales y de subsidiarias de multinacionales que están entre las mayores corporaciones de cada país. Si bien las subsidiarias generan puestos de trabajo y movilizan proveedores locales de algunos insumos y recursos naturales, se abastecen a través de su propia red global de otros insumos, bienes de capital y servicios estratégicos; sus decisiones de inversión y de funcionamiento tecnológico y comercial se subordinan a los intereses de la red global, decisiones que en su mayor parte se adoptan en las casas matrices.

En ese contexto, los diferentes estratos del consumo local son atendidos por una heterogénea trama productiva de corporaciones de diferente tamaño y productividad: conviven grandes empresas con otras medianas, pequeñas y muy pequeñas (micro emprendimientos) que encaran desventajosamente la competencia importadora.

De este modo, la forma como se estructuran en los países los procesos de generación de valor y, luego, su retención por quienes lo producen o su apropiación por actores más poderosos, es de naturaleza piramidal con clara tendencia a favorecer la concentración en grupos financieros, empresas locales de mayor tamaño y las casas matrices de las multinacionales. Prima el interés de quienes se han hecho con el timón del funcionar global y nacional, mientras que los intereses y las necesidades de las poblaciones se subordinan a la férrea lógica del proceso de concentración de la riqueza y las decisiones.

Coexisten entonces al interior de los países diferentes dinámicas económicas: unas integradas al orden global prevaleciente extrayendo valor generado por actores locales y transfiriéndolo a núcleos del poder concentrado, y otras dinámicas económicas subordinadas que también extraen valor capitalizando capas nacionales de poder económico. Esos dos tipos de dinámicas están relacionadas y se apoyan mutuamente pero no debieran confundirse.

La inserción de un país en el orden internacional es un aspecto álgido que ejerce tremenda influencia sobre el curso de su devenir: el entrecruzamiento de variables y poderes deja a los países no centrales con espacios residuales de reproducción aunque, por cierto, algunas mejoras pueden lograrse. En cambio, la dinámica económica orientada a satisfacer intereses y necesidades locales, también estructurada piramidalmente, presenta espacios para crecer con más vigor y estabilidad si pudiesen ser transformados por coaliciones políticas orientadas a lograr equidad y mayor soberanía decisional.

Opciones a escoger

Las opciones para países no centrales van desde someterse al orden que se nos ha impuesto (concentrador, preñado de desigualdades, destructor del medio ambiente, autoritario, alienador y colonizador de subjetividades) en un extremo, hasta volcarnos a voluntarismos que ignoran o subestiman el peso de las dinámicas de sometimiento enquistadas aún en los confines más distantes de territorios y personas.

Por supuesto que existe una diversidad de otras opciones (singulares para cada situación) que no resignan la voluntad de encarar diferentes rumbos. Esas opciones buscan formas de transformar las dinámicas prevalecientes (abiertas o encubiertas) que sustentan la concentración que hoy agobia al mundo. Los criterios ordenadores de esas opciones apuntan a lograr equidad social, cuidado ambiental y mayor soberanía decisional.

La futilidad de sólo redistribuir ingresos

Cuando gobiernos de base popular acceden electoralmente a conducir el Estado (siempre disputando espacios de poder con grupos económicos que cuentan con el apoyo de partidos opositores, medios de comunicación y sectores judiciales), procuran financiar reivindicaciones sociales represadas acudiendo a diferentes modalidades redistributivas. Esto es, poco tocan la estructura productiva y el funcionamiento económico que recibieron sino, más bien, redirigen la parte que pueden del Ingreso Nacional tal como es producido a atender necesidades, nuevos derechos, aspiraciones de sectores medios y populares. Este esfuerzo por redistribuir ingresos es legítimo y valioso y no deseamos desvalorizarlo. Lo que señalaremos en las líneas que siguen es que una transformación social orientada a lograr mayor equidad y soberanía nacional necesitará además transformar aquello que sustenta el proceso de concentración de la riqueza, los ingresos y las decisiones. Si vía redistributiva sólo se mitigase el sufrimiento y el castigo que sufren enormes mayorías poblacionales, si no se cuidase con firmeza el medio ambiente, no se estaría desmontando la dinámica concentradora, se le permitiría seguir reproduciéndose.

En esos casos, eventuales mejoras en bienestar general y mayores grados de soberanía decisional que se hubiesen logrado alcanzar podrían revertirse con la ascensión al poder político de grupos y movimientos neoliberales. De ahí que gobiernos de base popular harían bien en orientar su gestión a lograr transformar los mecanismos que sustentan la concentración económica y decisional y no sólo sus efectos. De hacerlo, fortalecerían la marcha hoy seriamente amenazada hacia democracias plenas dejando atrás la fase de democracias capturadas que aún prevalece.

Transformaciones fundamentales

Transformaciones profundas en lo económico, cultural, mediático, judicial y otras áreas del funcionamiento de un país, pueden encararse de contar con una organización social y política capaz de actuar como contra-poder de las fuerzas tradicionalmente hegemónicas. Para ello, es imprescindible organizar y unir los diferentes espacios del campo popular y sostener el nunca acabado trabajo de esclarecer y esclarecernos sobre por qué, cómo, cuándo y dónde suceden los hechos y mecanismos que necesitamos revertir.

En lo económico existe una diversidad de mecanismos de acumulación de riqueza que se proyectan sobre el poder decisional. Uno de los más gravosos es la apropiación de gran parte del valor generado por toda la población que llevan a cabo grupos dedicados a la especulación financiera. Esa apropiación esteriliza importantes recursos que hacen al potencial de desarrollo nacional que, de otra manera, podrían dedicarse a invertir en la economía real e integrar sobre nuevas bases a amplios sectores que están desocupados o sub ocupados en espacios económicos residuales. Señalamos así la necesidad de transferir ingentes recursos hoy concentrados en la especulación financiera a nuevos espacios productivos de la economía real de modo de generar mayor equidad social y soberanía decisional. Estamos vinculando dos desafíos que son complementarios: eliminar la apropiación de valor que realizan grupos concentrados dedicados a la especulación financiera para, al mismo tiempo, financiar con esos y otros recursos que luego se detallan, el acompañamiento de gestión, comercial y tecnológico, a importantes segmentos de la población activa históricamente desvalorizados e injustamente postergados.

No se necesitan mayores recursos para eliminar la apropiación de valor que realizan los especuladores financieros sino cambios profundos de reglas de juego, como ser gravámenes a la renta financiera que eliminen por completo las ganancias extraordinarias que hoy logran. Debieran ser más rentables las inversiones en una economía real estimulada y transformada que otras de naturaleza parasitaria que tan sólo succionan valor y lo reciclan en viejas y nuevas modalidades de especulación financiera. Es inaudito comprobar que ciertas políticas públicas promueven por sí mismas, en lugar de eliminar, el sesgo especulativo. Esta dinámica es social y económicamente insostenible.

Junto al pasaje de recursos de la especulación financiera a la economía real también se requiere transformar ciertas dimensiones de la economía real que contribuyen al proceso concentrador. Grandes corporaciones detentan tal poder en relación al Estado, a los trabajadores, a empresas medianas y a pequeños emprendimientos, que logran acumular resultados extraordinarios a través de evadir o eludir impuestos, fugar capitales, imponer precios y otras condiciones a proveedores, consumidores y trabajadores. Descargan sobre los demás sus propias responsabilidades y restan al Estado ingresos genuinos lo que, con frecuencia, les induce a sobre endeudarse, uno de los factores más efectivos para someter países y subordinar los intereses de sus pueblos.

El sistema económico no se estructura en lo interno ni se inserta en el mundo con una perspectiva de asegurar los mejores resultados alcanzables para su población y medio ambiente; nada de eso. Más bien se estructura y adopta una forma de funcionar que es en esencia definida según las decisiones que adoptan los más poderosos grupos económicos. Esas decisiones se toman en función de propios intereses y en muchos casos de distantes casas matrices; son, además, consagrados como prioritarios por las políticas públicas con lo que se subordinan a ellos los intereses relacionados con el bienestar general y el cuidado ambiental.

La estructura así impuesta a la matriz productiva nacional y la forma como operan las principales cadenas de valor deslizan los países no centrales a desigualdades y recurrentes fases de inestabilidad de naturaleza sistémica.

Remitimos a otros textos publicados por Opinión Sur algunas especificidades imprescindibles de encarar al procurar transformar la matriz productiva, las cadenas de valor y las relaciones económicas internacionales para integrar con equidad al sistema económico a toda la población activa, superar vulnerabilidades de escala y sostener un crecimientos orgánico.

Una falsedad ideológica que es necesario despejar

Es falso que los países no centrales no dispongan de recursos y talento para encarar con éxito senderos de desarrollo sustentable. Los hay pero ellos son extraídos y fugados fuera de nuestros países. Si esto no se comprende, si no se desenmascaran los mecanismos encubiertos de apropiación de valor, si no sostenemos la autoestima de nuestra población y de quienes son capaces de organizar sobre otras bases la producción de bienes y servicios (no codicia, lucro sin fin, egoísmo, sino atender necesidades de todos y cuidar al planeta), entonces nuestras mentes seguirán colonizadas y sometidaslas voluntades.

Ahí arranca buena parte de los desafíos. En lugar de rendirnos, esclarecernos y organizar; en lugar de creer que tan sólo haciendo colapsar lo existente llegaremos a la otra orilla, habrá que explicitar la sociedad deseada y cómo sustentarla; construir lo nuevo, preservar de lo antiguo lo valioso; percibir al otro; tender manos. Con esto y mucho más que habrá que desbrozar se podrá avanzar, entonces sí, hacia democracias plenas.

 

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Reflexiones mayo 20, 2018

Filed under: Uncategorized — tutesanchez @ 4:00 pm

Acerca del realismo capitalista

El capitalismo se nos presenta como si fuera algo perfecto, un estado de cosas brutal y profundamente desigual en el que toda existencia se somete a ser evaluada en términos puramente monetarios. Pero, para justificar su conservadurismo, los partidarios del orden establecido no pueden en realidad describirlo como perfecto o maravilloso. Por eso prefieren venir a decirnos que todo lo demás fue, es o sería horrible. Por supuesto, nos dicen, no vivimos en un estado de Bien ideal, pero tenemos la suerte de no vivir en un estado de Mal mortal. Nuestra democracia puede no ser perfecta, pero es mejor que una dictadura sangrienta. El capitalismo puede ser injusto, pero no es el estalinismo criminal. Millones de africanos mueren de sida, pero no permitimos el nacionalismo racista del estilo de Milošević. Matamos iraníes desde nuestros aviones, pero no les cortamos la garganta con un machete como hacen en Ruanda, etc.

Alain Badiou

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Iniciativas mayo 19, 2018

Filed under: Uncategorized — tutesanchez @ 5:00 pm

Reseña de Realismo capitalista, de Mark Fisher por Mariano Pacheco

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Después del neoliberalismo mayo 18, 2018

Filed under: Uncategorized — tutesanchez @ 4:00 pm

El neoliberalismo suele terminar su hegemonía generando encerronas económicas que castigan duramente a los sectores populares y provocan situaciones altamente inestables. Cuando el desenlace deviene crisis, quienes toman el timón con la “papa caliente en sus manos” deben maniobrar en la turbulencia que les dejaron. En ese contexto toca reaccionar sin dejarse atrapar por las presiones y consignas de los mismos grupos que generaron la catástrofe. Aducirán urgencia para responder a la crisis de modo de poder contrabandear la defensa de sus intereses y privilegios. Si no estamos alertas y preparados para enfrentar esas presiones, desaprovecharemos la mejor oportunidad para imponer transformaciones de fondo sobre caliente. Dos ejemplos para ilustrar el caso.

Lo primero que aducirán quienes desencadenaron la crisis es salvar a las entidades financieras. Salvarlas para restaurar el papel que jugaron no tiene sentido, en cambio sí lo tiene salvar al sistema financiero transformando a fondo su estructura y funcionamiento.

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Ciudadanía y proyecto de refundación de Brasil mayo 17, 2018

Filed under: Uncategorized — tutesanchez @ 4:00 pm

La ciudadanía tiene varias dimensiones: es político-participativa, es económico-productiva, es popular-incluyente, es con-ciudadana, es ecológica, y por último es terrenal.

En el contexto actual de un régimen de excepción, que no respeta sino que hiere la ciudadanía de todo un pueblo, necesitamos profundizar en este tema.

La ciudadanía es un proceso inacabado, y abierto siempre a nuevas adquisiciones de conciencia de los derechos, de participación política y de solidaridad, como fundamento de una sociedad humanizada. Sólo los ciudadanos activos pueden fundar una sociedad democrática, como sistema abierto (democracia sin fin, en el decir de Boaventura de Souza Santos), que se siente imperfecta pero al mismo tiempo siempre perfectible. Por eso, el diálogo, la participación, la vivencia de la corrección ética y la búsqueda de transparencia constituyen sus virtudes mayores.

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NOTAS DE FIN DE MUNDO mayo 16, 2018

Filed under: Uncategorized — tutesanchez @ 4:00 pm

Los sistemas políticos democráticos se están desmoronando en muchos países frente a un descontento general pero inorgánico, lo que da por resultado gobiernos autoritarios e improvisados.  El verdadero cambio se está produciendo a nivel local, y quedará potenciado por las macro-crisis que se avecinan.

No se asuste el lector por el título apocalíptico.  Se trata del fin de un mundo, y no del mundo  –esperemos.  Como dice un tango de Gardel: “sus ojos se cerraron, y el mundo sigue andando.” En geopolítica, como en otros campos, conviene preguntar: ¿Qué ojos se han cerrado? y ¿Cómo sigue el mundo andando?

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La dominación se transforma permanentemente mayo 15, 2018

Filed under: Uncategorized — tutesanchez @ 4:00 pm

La dominación y el sometimiento han existido desde épocas ancestrales con fases de impiadoso salvajismo y otras más moderadas. La dominación se transforma con el tiempo y el cambio de circunstancias, pero pocas veces ha sido eliminada por completo. ¿Es esto inevitable? ¿No hay forma de quebrar esa nefasta trayectoria histórica particularmente en esta fase del llamado “realismo capitalista” que, como siempre, se declara eterno e inamovible? Hay quienes creen que lo que se plantea como imposible puede tornarse posible.

La tendencia secular ha sido que un tipo de dominación ha dado paso a otros tipos sucesivos o simultáneos de dominación. En fases de fuertes sacudones sistémicos los grupos dominadores fueron reemplazados por otros nuevos dominadores mientras que en transiciones débiles los mismos grupos dominantes o sus descendientes se mantuvieron como dominadores. En todos los casos, como un inexorable común denominador, la dominación es ejercida por poderosas minorías.

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